viernes, 27 de septiembre de 2013

Cappellacci di zucca - Pasta rellena de calabaza

 
 
Ni hecho a propósito: Esta tarde me disponía a publicar esta entrada y me encuentro en los periódicos con las declaraciones homofóbicas del señor Guido Barilla. No suelo utilizar este blog para sermonearos a vosotros, mis sufridos lectores, con charlas políticas, ideológicas o religiosas, porque sé que no es lo que venís a buscar aquí. Y no es porque no tenga mis convicciones muy claras, sino porque desde el principio he intentado que este blog no sea un diario personal ni un reflejo exacto e inmediato de lo que se me pasa por la cabeza en un momento dado, sino un espacio tranquilo y acogedor donde refugiarme en mi pasión por la cocina, y en otra pasión, lo admito, que está cobrando aún más fuerza, que es la de la fotografía.
 
Pero no puedo publicar esta entrada sobre pasta casera y no decir que lo de este señor no tiene nombre. O sí lo tiene pero mejor no voy a decirlo aquí. Sólo diré que si mi querida Italia no es una gran potencia a nivel mundial es precisamente gracias a señores como éste (De Berlusconi mejor no hablamos): Trogloditas involucionados llenos de prejuicios pseudomorales y pseudorreligiosos que se dedican a pontificar sobre lo que es correcto. Hay ciertas personas que tienen la virtud de ensuciar vocablos aparentemente inocuos cuando los utilizan en su cháchara insustancial y tendenciosa. Es el caso del adjetivo "tradicional."
 
No creo que haga falta enumerar las barbaridades que se han cometido en todo el mundo (Y que por desgracia se siguen cometiendo) a lo largo de la historia en nombre de la tradición, en muchos casos tradiciones inventadas, aunque esa es otra cuestión.
 
Pero si pensamos en Italia, me viene a la mente una tradición profundamente arraigada en la república florentina, y de la que Girolamo Savonarola era entusiasta: Consistía en colgar a los homosexuales de las muñecas, con los brazos atados por detrás. Con esta tortura no sólo se conseguía provocarles unos dolores que no tengo redaños para imaginar, sino que además se les estigmatizaba porque, cuando alguien de un día para el otro no podía mover los brazos, todos sabían el motivo. Quizá el señor Barilla querría volver a aquellos tiempos para no perder la "tradición?" 
 
La tradición es otra cosa. Y la familia "tradicional" no es la que dice este señor, no. La familia la componen todos los seres que viven bajo un mismo techo y que se quieren, ayudan y respetan, sean del sexo que sean. Esto conlleva una gran variedad de combinaciones que puede incluir hombres, mujeres, niños, ancianos, perros perdigueros, gatos siameses, hamsters y hasta el geranio del balcón ya que nos ponemos. Está vivo y la abuela le quiere, así que no hay más que hablar.
 
Señor Guido Barilla, le desprecio por haber declarado lo que ha declarado, pero más aún por el hecho de pensarlo. Y como efecto colateral ha borrado usted de un plumazo un sinfín de buenos recuerdos vinculados a la marca que usted representa. Menos mal que pastas hay muchas. Igual que familias. Igual que tradiciones.
 
Perdonadme por el excursus, ahora vamos con la receta.
 
 
 
El nombre cappellacci es difícil de traducir al castellano. Cappello en italiano quiere decir sombrero, y la terminación "-acci" tiene una connotación despectiva. Lo más parecido que se me ocurre sería "sombrerajos" pero suena a palabro recién inventado por una servidora y no es plan. Quédense vuesas mercedes con el original que suena mucho más bonito y viene de Ferrara oiga, en el corazón de la Emilia Romaña. En el dialecto de la zona se llamaba Caplaz al típico sombrero de paja que llevaban los campesinos en el siglo XIX, de ahí el nombre de esta pasta, por la similitud con la forma de aquel sombrero.
 
La receta se la dedico a G., por un día de hace muchos años en el que paseamos por el bosque, nos hicimos confidencias, me hablaste de esta receta y comenzamos una amistad que amenaza con durar toda la vida. Desde aquí te mando un beso enorme.
 
 

Cappellacci di zucca
(Sombrerajos de calabaza)
 
Ingredientes para 4 personas:
3 huevos
350 grs de harina
50 grs de semolina
1 kg de pulpa de calabaza
200 grs de parmesano rallado
100 gs de migas de pan duro
1 yema de huevo
1 pizca de nuez moscada
Unas hojas de salvia
100 grs de mantequilla

 
 
 
 

Preparación
Para el relleno:
Lavar la calabaza y sin quitarle la cáscara, cortarla en gajos y retirar las semillas. Envolverla en aluminio y cocerla en el horno a 200º durante 20-25 minutos.
Dejarla enfriar y con la ayuda de un tenedor, triturarla junto con el parmesano, la nuez moscada y las migas de pan. Unir todo con la yema de huevo. La mezcla debe quedar espesa. Si es necesario, añadir algo más de parmesano o migas de pan. Cubrir el relleno con film y conservarlo en el frigorífico hasta el momento de rellenar los cappellacci.
Para la pasta:
Tamizar la harina y la semolina sobre la mesa de trabajo formando un volcán. Echar los huevos en el centro y empezar a mezclar de dentro hacia fuera con las manos o con un tenedor.
Amasar durante 15-20 minutos, formar una bola con la masa y dejarla reposar 3 horas en el frigorífico envuelta en film.
Estirar la masa con el rodillo hasta dejarla muy fina, casi transparente..
Cortarla en cuadrados de 5-6 cm de lado y poner una cucharada de relleno en el centro. Cerrar el cuadrado formando un triángulo y unir dos de sus extremos para formar los cappellacci. Hervirlos en abundante agua salada y saltearlos con la mantequilla y la salvia. Servir muy calientes espolvoreados con parmesano.
 
 


4 comentarios:

Carlos Dube . dijo...

Parece mentira que poca inteligencia demuestran tener algunos, con lo que han sabido hacer y qué necesidad tendrán de agitar el patio, porque no nos engañemos, de estos hay a patadas, no es algo que me haya sorprendido, me sorprende el por qué ahora, es como una provocación...

Yo no tengo ningún arraigo con esta marca por lo que no voy a plantearme nada que no sea no comprarla... Por impresentable.

Sobre tu pasta, siempre digo lo mismo, a ver si llega el día queme anime a hacer pasta fresca en casa. Se ve deliciosa. Y con salvia, me ha traído por la calle de la amargura encontrar esta especia en agosto, entre que no la tenían y no te la podía traer hasta septiembre desistí....

Un saludo.

Víctor Castillo dijo...

Acabo de alucinar con las declaraciones del señor Barilla, y, sea o no un blog destinado a entrar en discusiones sobre 'tradiciones', creo que de vez en cuando está más que justificado el saltarse las normas que nos imponemos a la hora de escribir, porqué menudas perlas ha dicho!

Opiniones y discusiones a parte, menudos sombrerajos has preparado, me encanta el relleno, seguro que quedan suaves y dulzones con el relleno elegido!

Besos, y feliz finde!

Pilar QyM dijo...

La pasta me encanta........y rellena de calabaza tiene que estár para morirse...................me la apunto.
Besos.

Bego de Al Calor del Horno dijo...

Sin comentarios. Ese tipo de personas, no mecerece si quiera que se llamen "personas".

Me ha encantado la receta, como todo lo que sale de tu cocina.

Besos.