sábado, 8 de noviembre de 2014

Cookies de castañas y chocolate de Dan Lepard


Scorrere giù col mouse per la versione in italiano in blu dipinta di blu :-)


Edito esta receta para participar en el concurso organizado por mi queridísima amiga Fausta Lavagna, que junto con Cinzia Donadini ha escrito cuatro libros preciosos titulados "Matices del gusto", recogidos en un cofre chulísimo que aquí en España sale a la venta en Amazon el 13 de noviembre y que me gustaría ganar, faltaría más! ;-)



Cada libro representa una familia de colores y trata sobre un tipo de plato en concreto:



Amarillo/Naranja: Primeros platos
Rojo/Rosa/Morado: Segundos:
Verde: Aperitivos y Guarniciones
Blanco/Negro/Marrón: Dulces y postres

Como buena chocoadicta, participo en esta última categoría con unas cookies de chocolate y castañas de Dan Leppard que publiqué hace unos meses. Deliciosas y apropiadas ahora que las castañas empiezan a verse por los mercados, pero fáciles de hacer con crema de castañas envasada.



Edito questa ricetta per partecipare al contest organizzato dalla mia carissima Fausta Lavagna, che insieme a Cinzia Donadini ha scritto quattro libri meravigliosi intitolati "Sfumature del gusto", raccolti in un bellissimo cofanetto da noi in uscita dal 13 novembre e che vorrei tanto vincere, ci mancherebbe altro! ;-)



Ogni libro rappresenta una famiglia di colori e tratta su una categoria di piatti:



Giallo/arancio: Primi piatti
Rosso/rosa/viola: Secondi piatti
Verde: Antipasti e contorni
Bianco/nero/marrone: Dolci e dessert




Da brava chocaholic, partecipo in questa ultima categoria con una ricetta di Dan Leppard, cookies di castagne e cioccolato. Deliziose e appropriate in questo periodo, quando le castagne cominciano a apparire nei mercati, ma semplici da fare con la versione confezionata.


Cookies di castagne e cioccolato


125 grammi di burro rammollito
250 grammi di crema di castagne confezionata
125 grammi di cioccolato fuso
75 grammi di zucchero a velo
2 tuorli
225 grammi di farina

Preparazione:


Imburrare due teglie da forno e federare con la carta, così da impedire che la carta si mueva mentre diamo forma ai biscotti. 
Preriscaldare il forno a 170º.
Setacciare la farina.
Frustare il burro fino a darlo diventare una crema. Aggiungere la crema di castagne, il cioccolato tuso e i tuorli uno per volta. Per ultimo, aggiungere la farina e mescolare con delicatezza. Inserire l'impasto in una sac à poche e fare delle formine a zig-zag di 5x10 cm circa. Cuocere per 25-30 minuti, o fincché i bordi dei biscotti saranno leggermente dorati.
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El invierno va tocando a su fin, o quizá soy yo que me empeño en ver las pistas con las que la primavera se va anunciando: Días más largos, almendros ya en flor, tardes inesperadamente cálidas que invitan a quitarse el suéter y a disfrutar del sol antes de que llegue el momento de huir de él como si fuéramos vampiros y refugiarnos bajo el aire acondicionado hasta septiembre al grito de "No nos moverán!"
Perdonad, tengo una percepción algo alterada del clima y de las estaciones que entiendo casi nadie comparte (En el fondo de mi corazoncito quiero pensar que habrá por ahí otros frikis del frío/damnificados del verano)


Pero este invierno en concreto ha sido especialmente pródigo en muerte y destrucción, así que por una vez estoy deseando que llegue la primavera, y mientras que se decide yo continúo mi eterno idilio con el chocolate y sigo investigando sobre nuevas maneras de mantener la línea. Eso sí, curva.

Cookies de castañas y chocolate de Dan Lepard

(Porque no sólo de pan vive el hombre)


Ingredientes:

125 grs de mantequilla ablandada
250 grs de crema de castañas envasada
125 grs de chocolate de cobertura derretido
75 grs de azúcar glace
2 yemas de huevo
225 grs de harina




Preparación:

Engrasar ligeramente dos bandejas de horno con mantequilla o aceite y forrarlas con papel sulfurizado (Esto impedirá que el papel se mueva mientras damos forma a las galletas con la manga pastelera) Reservar.
Precalentar el horno a 170º.
Tamizar la harina y reservar.
Batir la mantequilla hasta que esté blanca y cremosa. Añadir la crema de castañas, el chocolate previamente derretido y templado, el azúcar glace y las yemas de huevo una a una. Por último incorporar la harina y seguir batiendo sólo hasta que ésta se haya integrado completamente y tengamos una masa densa pero manejable que introduciremos en una manga pastelera (Yo he usado una de 40 cm y ha cabido sin problemas toda la masa, y le he colocado una boquilla Wilton 1M) y que escudillaremos haciendo zig zag de forma que nos queden unas galletas de unos 5x10 cm y que hornearemos durante 25-30 minutos, o hasta que estén crujientes y los bordes estén ligeramente dorados.
Recordad los que no tenéis mucha experiencia horneando galletas: Vale más quedarse corto un par de minutos que pasarse. Es la diferencia entre una buena galleta y un adoquín.

Al sacarlas del horno las dejaremos enfriar completamente sobre rejilla. Desde ya advierto que esto es prácticamente imposible porque el olor de estas cookies es lo que el canto de las sirenas era antaño para los marineros. Cómo resistirse?

Dice Dan Lepard que estas cookies son perfectas con helado de vainilla y salsa de chocolate caliente. Sólo de pensarlo siento que me tiemblan las piernas y tengo que repetirme a mí misma: "En otra ocasión, darling, en otra ocasión."

Feliz semana a todos. Feliz Carnaval.

Fuente: Dan Lepard para theguardian.com



jueves, 25 de septiembre de 2014

La vuelta al cole... Casi en Navidad



Casi no puedo creer lo rápido que se me ha pasado el mes de septiembre.

El día 1, mi penúltimo día de vacaciones, salió el último número de Threef y por primera vez no he publicado un post para celebrarlo…
Es un número dedicado a la cocina de aprovechamiento, hay un montón de recetas rápidas y fáciles para abrir la nevera y transformar unos restos de cualquier cosa en algo especial. Os recomiendo que le echéis un vistazo y como siempre, si alguien necesita ayuda con la traducción de alguna receta, mía o de las compañeras, me ofrezco encantada.
Os dejo el link a la revista, que la disfrutéis!



En próximos posts compartiré con vosotros algunas recetas de este número de Threef y del anterior.

El título algo extraño de este post se debe a que tengo la sensación de que aún no he aterrizado del todo en la realidad, y sin embargo la Navidad está a la vuelta de la esquina y no sé cómo organizarme para hacer todo lo que quiero hacer antes de que acabe el año.

Parece un poco tarde para hablar de vacaciones, pero las de este año merecen una mención especial porque han sido maravillosas. Este año he vuelto a la comarca de Las Merindades y he visitado muchos lugares que el año pasado se me habían quedado pendientes, y he disfrutado doblemente porque a mi hija le han gustado nuestras excursiones tanto como a mí. Va a resultar cierto que quiere ser arqueóloga como ella dice!

No voy a poneros aquí 500 fotos pero sí algunos momentos significativos que recordaré siempre, y una receta, preparada durante las vacaciones para compartir con unos amigos estupendos que hemos hecho este año, Roberto, Marisa y su inseparable Naya, una pitbull negra, buena y traviesa como una niña con la que mi hija ha disfrutado un montón. Coincidimos con ellos sólo tres días pero pasamos unas tardes estupendas hablando de lo divino y de lo humano y para despedirnos nos despachamos el bundt cake de la foto que encabeza este post. Sólo pude hacer esa foto y a la carrera, porque se puso a llover en el momento en que saqué la tarta al jardín. Cuando la repita pondré foto del corte.

Las Merindades tienen para mí el efecto de un bálsamo. Regreso de allí con las retinas llenas de bosques verdes, de campos amarillos con la mies ya trillada, de girasoles que se resisten a agostarse...






Cuando dejo Las Merindades y vuelvo a casa, el alma me rebosa de la paz que me dan el murmullo del agua, las piedras antiguas y las historias que encierran, y ese cielo… Cuando la noche está despejada, está tachonado de estrellas, todas las que en Madrid no podemos ver por culpa de nuestros veinte millones de farolas. 

Han pasado tres semanas desde que volví, pero me gusta seguir mirando las fotos y evocar esos días… Me tiene enamorada esta tierra, y siento una rabia, una tristeza y una impotencia enormes cuando pienso que por beneficios económicos que para nada van a revertir en la comarca, unos pocos van a permitir que revienten su suelo con explosivos y con inyecciones de aguas residuales para buscar gases alternativos. Y esto lleva la firma del ministro Soria. Al que si un día veo en persona probablemente intente quitarle el apellido a hostia limpia, porque lo deshonra.

Os dejo con la receta del bundt y al final algunas fotos de las vacaciones.

Sed felices. Buen fin de semana!

Bundt cake de chocolate con frutos rojos y glaseado de ron 

Ingredientes:

375 gramos de harina
25 gramos de cacao puro en polvo
225 gramos de mantequilla blanda
2 cucharadas de AOVE
3/4 de cucharadita de levadura en polvo
3/4 de cucharadita de bicarbonato sódico
1 cucharadita de extracto puro o pasta de vainilla, o las semillas de una vaina de vainilla
1 cucharada sopera de pasta concentrada de fresas
250 ml de buttermilk (Se puede sustituir por leche y vinagre. Echamos en la jarra medidora una cucharada sopera de vinagre y completamos con leche hasta los 250 ml)
25 gramos de arándanos rojos deshidratados
25 gramos de fresas deshidratadas
25 gramos de cerezas deshidratadas
50 gramos de gotas de chocolate

Glaseado de ron: 

200 gramos de azúcar glace
1-2 cucharadas de ron blanco

Preparación:

Precalentar el horno a 180º.
Engrasar un molde de bundt con spray antiadherente, mantequilla o aceite.
Tamizar juntos los ingredientes secos y reservar.
Procesar en el robot o KA la mantequilla con el azúcar hasta que ésta se disuelva y obtengamos una crema. Añadir el aceite en hilo, a continuación la vainilla y la pasta de fresa.
Bajar la velocidad y añadir los ingredientes secos en 3 tandas, alternando con el buttermilk y terminando con los ingredientes secos.
Por último mezclar a la masa los frutos rojos y las gotas de chocolate suavemente, con ayuda de una espátula.
Verter la masa en el molde, alisar la superficie, pinchar con una brocheta para eliminar posibles burbujas de aire y hornear durante 45-50 minutos. Dejar enfriar 10 minutos antes de desmoldar sobre una rejilla y decorar inmediatamente con el glaseado. Decorar con frutos rojos.
Aviso: Hay que ser muy, pero muy hombre para esperar a que se enfríe. El aroma que desprende es insoportablemente bueno…


ESPINOSA DE LOS MONTEROS


Día de mercado. Me fascinan los mercados de los pueblos y charlar con los vendedores.
El señor de los quesos le gruñó un poco a la clienta a la que atendió antes que a mí, supongo que por lo poco que le compró (Le hizo partir un queso para llevarse 150 gramos), pero yo debí de caerle en gracia porque me llevé un queso entero (El que veis en la báscula, y ojo a la báscula!) y una miel maravillosa. Me dijo un montón de piropos y como despedida sentenció: "Este año muchas camisas se quedarán sin cuello. Esperemos que no sean ni la tuya ni la mía." Así sea, gentil caballero.



Torre de Cantimplor, o de Cantinflor, o como la conocen en Espinosa, torre de la Berrueza. Es una casa particular, de hecho el enfoque un tanto extraño de la foto se debe a que en la terraza había un tendedero plegable que no quería tener que eliminar con PS.




Las primeras granadas. Qué ganas de otoño...





SAN PANTALEÓN DE LOSA

No hay palabras para describir lo que se siente cuando vas llegando a Losa por la carretera y emerge como de la nada una roca gigantesca en forma de proa de barco, y sobre ella una ermita diminuta. A la entrada de la ermita, un atlante que representa a Sansón y una serpiente de trazos geométricos flanquean al visitante en su entrada, bajo unas arquivoltas únicas en España, talladas con una serie de figuras llamadas "emparedados" y que, efectivamente, son personas emparedadas en un muro. No es más que un detalle de los muchos que hacen único este templo y en los que no me quiero extender porque éste no es un blog de arte (Lo que me faltaba ya era abrir un tercer blog. No puedo ni con dos!)
N.B. Queridos Reyes Magos: En lo que va del 2014 he sido muy buena y creo que me merezco un gran angular y un zoom potente... En serio, lo necesito para vivir...




PUENTEDEY

Dicen que el dedo de Dios fue quien horadó la roca para construir este increíble puente natural. Yo me lo creo. Y según reza el cartel a la orilla del río, sólo por estar ahí he conseguido la inmortalidad. A partir de ahora podéis llamarme Fabi Highlander...




SAN ESTEBAN DE GORMAZ (SORIA)

Soria es una provincia que me tiene fascinada desde hace años y que nunca termino de ir a conocerla a fondo. Pero uno de estos días voy a dejarme de incursiones y la voy a invadir en toda regla. 
Este año me acerqué a San Esteban de Gormaz en lo que puede parecer un viaje absurdo, puesto que San Esteban está mucho más cerca de Madrid que de Villarcayo, donde yo veraneo, pero el mercado medieval no se celebra cuando a mí me viene bien sino cuando le toca, y como no quería perdérmelo, allá que fuimos. Mereció la pena. El pueblo es precioso, el ambiente alegre y bullicioso a más no poder, y estoy convencida de que hasta allí me siguió uno de mis ángeles de la guarda. Os lo explico dentro de un momento, en la siguiente etapa del recorrido.





BURGO DE OSMA

A 14 kilómetros de San Esteban de Gormaz, cómo desaprovechar la ocasión de visitar esta joya arquitectónica? Así que después de un agotador día de mercado nos fuimos allí a pasar la tarde. Llegamos, aparcamos, echo mano de la cámara de fotos... Y la cámara de fotos no está. Grité, blasfemé en todos los idiomas que conozco y en los que no conozco también, e hice la única cosa sensata que se podía hacer: Subirme otra vez al coche y volver a San Esteban de Gormaz pisándole como si no hubiera un mañana. No creo que ni Fernando Alonso me hubiera superado. Me bajé del coche casi sin aliento, fui corriendo a donde estuve aparcada... Y allí estaba. El estuche intacto. La cámara. Los objetivos. La tarjeta con un montón de fotos preciosas de mi hija, cosa nada fácil de conseguir porque es una modelo muy escurridiza. Ahora, a quien venga a decirme que los milagros no existen, tal y como diría mi adorado Ángel Sanchidrián, le administro dos pedagógicas hostias. Palabra de agnóstica.

Regresé a Burgo de Osma y antes de recorrerme esta joya de ciudad me tumbé en el prado, junto al río, me descalcé, me quité el sombrero y casi a punto de desmayarme, pensé: Qué suerte tienes, cabrona. Mucha suerte.

Una curiosidad: Sabíais que los gamusinos existen y se pueden comprar en Burgo de Osma? Son unas galletitas que empezaron a producirse en la zona hace poco más de un año y se les ocurrió ponerles ese nombre. El de uno de mis deportes favoritos: Cazar gamusinos. Adaptación castiza del sajón "Chasing cars around your head", o sea, perseguir coches dentro de tu cabeza. Lo cual tampoco es que tenga mucho sentido pero a mí me parece muy descriptivo.







MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE RIOSECO

Otra víctima más de la nefasta desamortización de Mendizábal, esta joya cisterciense sobrevive en pie a duras penas tras décadas de un expolio salvaje, pero está renaciendo gracias al trabajo y al cariño de cientos de personas entre voluntarios (La mayoría estudiantes de Bachillerato), docentes, servicios provinciales de limpieza y deforestación, etc. Yo tuve la inmensa suerte de visitarlo con una guía de excepción: Esther López Sobrado, profesora en Villarcayo y autora del libro "Santa María de Rioseco - El Monasterio Evocado", que por supuesto compré tras la visita y me llevé dedicado por Esther. Es una forma de colaborar con la inmensa y casi imposible tarea que aún hay por delante. Si queréis más información sobre cómo colaborar en el proyecto y cómo y cuándo visitar gratuitamente el monasterio, podéis verlo aquí.











OÑA

Sencillamente mágica. Fui por la exposición "El jardín secreto", que por segundo año consecutivo se encuentra en los jardines benedictinos, pero me fascinó el pueblo entero. Es como si en él se hubiese detenido el tiempo. Está lleno de casas en venta, muchas de ellas en ruinas. Ay si yo pudiera permitírmelo... Cómo me gustaría vivir en un sitio así...








ESCANDUSO: ROMÁNICO A PIE DE CARRETERA

A 3-4 kilómetros de "mi" casa del poblado de Tubilla de Villarcayo, hay un pueblecito semi-abandonado que se llama Escanduso. Cuando llegué estuve haciéndole unas fotos al exterior de la iglesia, y después crucé la carretera para ver el pueblo, muy poquitas casas y todas deshabitadas excepto una. La dueña de la casa se asomó y me faltó tiempo para darle los buenos días y pegar la hebra con ella. Me contó muchísimas cosas del pueblo, de cómo entre cuatro jubilados salvaron la iglesia de la podredumbre y la dejaron así de bonita... Y además es ella quien guarda las llaves, así que tuve la suerte de verla por dentro. Es la iglesia románica más pequeña de Europa. No sé dónde estará la iglesia más pequeña del mundo en general, pero viéndola desde fuera cualquiera pensaría que es ésta, verdad?



Y esto es todo por hoy. Si habéis llegado hasta el final de este post os merecéis un premio!
Espero que lo que os he mostrado os guste tanto como para acercaros a conocer Burgos y Soria. Están a la vuelta de la esquina y son dos trocitos de cielo en la tierra...






















martes, 29 de julio de 2014

Lassi, última receta del verano - Fabsfood cierra por vacaciones


Estoy viviendo un verano en la más absoluta de las anarquías. Y me encanta! Esto de ser mi propio jefe me gusta tanto que no creo que lo vaya a cambiar nunca más en la vida.
Paso con mi hija todo el tiempo que puedo y lo estoy disfrutando muchísimo.

Casi me da cargo de conciencia decir que me voy de vacaciones, porque realmente ni siquiera siento que esté trabajando. Además de que hago lo que me gusta, el ritmo es muy lento en estos días, con los juzgados a punto de cerrar todo el mes de agosto. Pero sí, dentro de unos días me voy de vacaciones, destino Las Merindades, la tierra de la que me enamoré el año pasado, dispuesta a seguir descubriéndola y recorriéndola con mi cámara de fotos al hombro (Esta vez juro que no me la dejaré en Madrid como el año pasado!)




Mi cocina sigue echándome de menos. Entro en ella básicamente para servirme un tanque de tinto de verano 0,0% de alcohol y sin azúcar, o un bol gigante de helado 100% con todas sus calorías y guarrerías complementarias. El resto del tiempo no me apetece nada comer ni cocinar. Mantengo la báscula a raya vigilando para mantener el terreno conquistado hasta el momento (Unos 15,5 kilos) y he decidido declararme en pausa veraniega. Retomaré la dieta estricta en septiembre y presumiblemente mi cocina y mi blog seguirán en el mismo estado de semi-abandono porque, reconozcámoslo, fotografiar pollo a la plancha y ensalada puedes hacerlo una vez como cosa extravagante, pero la cosa no da para mucho más.

En estos momentos, aparte de mi trabajo y mi hija, lo que más me llena es escribir. Mi yo sardónico y canalla, al que le estoy empezando a dar rienda suelta en este otro blog, es el que lleva la voz cantante en estos momentos y yo le dejo. Me mangonea pero me encanta. Me está ayudando a sacarme de dentro años de infelicidad, de hecho cuanto más escribo más ligera me siento. Y más baja la báscula!

Así que de momento esto es todo. Regresaré en septiembre, espero que con más ganas de cocinar cosas pecaminosas y de fotografiarlas (Aunque sea para regalarlas después)

Por ahora os dejo con una receta muy sana y muy apropiada para esta época, cuanto más fresquita mejor. Es el lassi, en su versión clásica, o un poco más exótico con esta papaya que estaba espectacular.

Feliz verano a todos... Disfrutad todo lo que podáis y más... No sabemos qué nos deparará el futuro, así que saquémosle toda la chicha al presente!

Lassi clássico


Para una persona

125 ml di yogur natural
125 ml di leche entera
1 cucharadita de azúcar o de miel
Triturar todos los ingredientes. Enfriar al menos durante 10 minutos en el frigorífico antes de consumir.

Lassi de papaya


Para una persona

125 ml di yogur natural
125 ml di leche entera
La pulpa de media papaya cortada en cubitos
1 cucharadita de azúcar o de miel
Triturar todos los ingredientes. Enfriar al menos durante 10 minutos en el frigorífico antes de consumir.






miércoles, 4 de junio de 2014

Threef magazine especial verano, una receta de helado y otras divagaciones



Scorrere giù col mouse per la versione italiana nel blu, dipinto di blu :-)

Mis cocottes languidecen en sus estanterías. Juraría que cuando paso cerca de ellas algunas me miran con rencor y a otras se les cae una lagrimilla.

Mis cortadores de galletas se están matando entre ellos. Los más veteranos me han demandado por falta de ocupación efectiva (Chiste de abogados) y los que están sin estrenar han desplegado delante de su mueble una pancarta donde se lee “Danos una oportunidad!!!!!”

Ayer sorprendí a la cubeta de la máquina de hacer helados dando saltitos para intentar meterse ella solita en el congelador. Y cuando la devolví a su funda me echó una mirada que no me gustó un pelo.



La donutera y la gofrera intentan atraerme desde el fondo del armario con sus cantos de sirena y no sé cuánto tiempo más podré seguir fingiendo que no las oigo, pero de momento resisto con toda mi fuerza de voluntad.

Qué decir de mis moldes de NordicWare. Esos ya ni me hablan, directamente me han pedido el divorcio.

Y todo esto para explicaros por qué tengo el blog abandonado, por qué no me atrevo a visitar los vuestros, por qué me conformo con ver lo que compartís en Facebook y Pinterest, y  con leer y releer los libros brillantes que escriben mis amigas como Bea Roque o Sandra Mañas, teniendo mucho cuidado de no babear encima de ellos: Porque estoy a dieta.

Sí, ya lo sé, lo habré dicho mil veces y otras tantas he tirado la toalla. Pero esta vez es diferente. No se trata de hacer dieta una temporada, es todo un nuevo estilo de vida que está dando unos resultados fantásticos y que comenzó el día en que reconocí que mi sobrepeso no era un problema sino un síntoma. Tenía que encontrar la manera de parar de comer compulsivamente pero sin esfuerzo, sin dolor y para siempre, y estoy muy feliz de haberla encontrado. Hablar de cifras puede resultar absurdo, pero me apetece decirlo: He perdido 14 kilos en 3 meses y ha sido muy fácil. Ahora viene lo difícil, los siguientes 10, que son los que llevan más tiempo instalados en donde no deberían. Y si la cosa se da bien puede que sean 15 kilos más en vez de 10, pero no quiero crearme expectativas que después no se cumplan y me generen la típica frustración que me hace ir corriendo a por la cuchara y el bote de Nutella.



De hecho en mi casa ya no hay Nutella, ni más chocolate que el que come mi hija, y cuando entro en la cocina lo hago con las orejeras puestas, de forma que con una mano abro la nevera para coger el filete de pollo y la ensalada,  y con la otra caliento la plancha para la carne, sin mirar mucho más a mi alrededor. Lo que se dice auténtica cocina de supervivencia. Pero no hay otra forma. Ya sé que podría seguir horneando y cocinando y dedicarme a regalar el prójimo el fruto de mi trabajo, o congelarlo para alguna ocasión especial. La teoría es muy bonita, pero está empíricamente contrastado el hecho de que soy incapaz de tal hazaña. Os admiro a las que podéis hacerlo, pero yo, si sé que tengo un bizcocho de chocolate en el congelador, lo veo hasta en mis sueños y mi espíritu no conoce la paz hasta que descansa enterito en mi panza. Y si hago algo para regalar tiene que pasar previamente el control de calidad, porque cómo voy a regalar algo que no esté lo suficientemente bueno? Tendré que asegurarme primero!



De modo que, siguiendo el consejo proverbial de que “quien evita la ocasión evita el peligro”, estoy sorteando ese peligro de comer mediante la estrategia de no generar nada comestible más allá del mencionado pollo a la plancha y poco más.

Y no estoy pasando nada de hambre, al contrario, como muchísimo más que antes y más veces al día. Y ésta va a ser mi forma de vida durante mucho tiempo, todo el necesario para cumplir el objetivo y después el que se requiera para mantenerlo. Y hablamos de 3-4 años para empezar.

Eso no quiere decir que de vez en cuando no pueda cometer un exceso, puedo y lo hago, a condición de cumplir determinadas pautas en los días siguientes. No hay nada gratis en esta vida.



Que si echo de menos la cocina y la repostería? Pues sí. Mucho. Tanto que casi duele. Pero estoy tan contenta de los resultados que voy consiguiendo que me compensa. El tiempo que ya no necesito para cocinar y fotografiar lo empleo en probarme la ropa que no podía ponerme desde hacía más de un año, en maquillarme y hacerme la manicura y la pedicura, puede sonar superficial pero hacía mucho tiempo que no disfrutaba cuidando de mí misma y me encanta. Además son actividades que no engordan :-)




Así que este post no es una despedida pero casi. Porque voy a publicar bien poco este verano, así que os recomiendo que si queréis estar al día de las escasas entradas que saldrán os suscribáis por e-mail o me sigáis la pista en Facebook.

Esperé 10 minutos a ver si la señora pelirroja se iba... Y me rendí.


Para matar el gusanillo de escribir estoy dándole vueltas a la idea de crear un blog para contar en clave de humor mi experiencia con esto de los kilos pero esto tengo que madurarlo un poco, porque sería algo muy personal y además no querría empezarlo y después dejarlo colgado. Pero si me lo planteo es porque pienso que quizá mi experiencia beneficie a otras personas que también se encuentren al borde del ataque de nervios por el tema del peso y que como yo, seguramente se hayan sentido muy incomprendidas y desorientadas.



Mientras le doy vueltas a éstas y a otras ideas voy a disfrutar del verano, que se presenta tranquilo en principio. Mi año sabático ha concluido, me he formado concienzudamente para volver a ejercer como abogado, especializándome en Derecho de Familia, y ya he inaugurado mi despacho en el centro de Madrid. 



Afronto esta nueva etapa profesional con mucha ilusión y encantada de ser mi propia jefa y poder llevar una vida en la que sólo manden los compromisos profesionales, sin horarios, sin soportar con el nudo en la garganta a jefes indeseables, sin depresión de domingo, sin temor a los lunes. Amo los domingos. Amo los lunes. Amo mi vida en este momento, aunque no sepa de qué voy a vivir el mes que viene.



Y después de haberos puesto al día de mis novedades en lo personal y en lo profesional y de explicaros por qué no voy a hacer ni publicar próximamente ninguna de las dulces perversidades que tengo en mi extensa lista de pendientes, os traigo para compensar una recetilla de las que aparecen en el especial de verano de Threef dedicado a la comida callejera. En esta ocasión he colaborado con tres recetas y con bastantes fotografías callejeras, así que en lugar de enseñaros todo junto en un post os traeré una receta cada vez y os invito a leer sosegadamente esta maravilla de número que nos inunda de luz y de aromas de verano.



Os dejo con la primera de las recetas. Hasta pronto!

Helado de cheesecake de fresas al aroma de rosas, menta y pimienta rosa.

480 ml de nata fresca
1 vaina de vainilla
115 gramos de queso crema tipo Philadelphia
3 yemas de huevo
130 gramos de azúcar
160 ml de fresas trituradas en puré
6 galletas tipo Digestive
1 taza de fresas cortadas en cubitos
2 rosas cristalizadas
6 granos de pimienta rosa
6 hojas de menta



Llevar a ebullición en un cacito la nata y retirarlo del fuego al primer hervor.
Hacer un corte longitudinal a la vaina de vainilla y extraer las semillas, que mezclaremos con la nata.
Batir con varillas en un bol el queso crema con los huevos y el azúcar hasta obtener una mezcla cremosa a la que añadiremos la nata templada en forma de hilo, para que los huevos no lleguen a cocerse.
Poner el bol a baño maría y batir con varillas hasta que la mezcla espese y podamos cubrir con ella el dorso de una espátula o de una cuchara de madera. Retirar del fuego y dejar enfriar ligeramente.



Incorporar el puré de fresas, mezclar bien y dejar enfriar completamente a temperatura ambiente antes de cubrir el bol con film y dejarlo en la nevera durante al menos 6-8 horas (Mejor de un día para el otro) Al mismo tiempo, meter la cubeta de la máquina de helados en el congelador.
Pasadas las 6-8 horas, montar la máquina, echar la mezcla en la cubeta y dejar trabajar durante minutos. Cuando el helado esté listo, añadir las fresas cortadas en cubitos, las galletas que habremos partido un poco con las manos, las hojas de menta cortadas finas, los granos de pimienta rosa y las rosas cristalizadas que previamente habremos pulverizado. Remover con delicadeza y pasar la mezcla a un recipiente de metal apto para congelación y dejarlo reposar hasta el momento de tomarlo. Es conveniente sacarlo del congelador unos  minutos antes de servirlo.



Le mie cocotte languiscono nei loro scaffali. Potrei giurare che quando gli passo accanto, alcune mi guardano con rancore e ad altre scappa una lacrimuccia.

I miei tagliabiscotti si stanno ammazzando fra di loro. I più anziani mi hanno fatto causa per disoccupazione involontaria (Barzelletta da avvocati) e quelli che non ho adoperato neanche una volta hanno appeso un manifesto dove si legge “Dacci un’opportunità!!!!”

Ieri ho beccato il contenitore della gelatiera che saltellava cercando di introdursi da solo nel freezer. E quando l’ho rimesso dentro alla sua fodera mi ha lanciato uno sguardo che non mi è piaciuto per niente.



Le macchinette per le ciambelle e le cialde cercano di attirarmi dal fondo dell’armadio con i loro canti da sirena e non sò fino a quando potrò far finta di non ascoltarle, ma per ora resisto con tutta la mia forza di volontà.

Che dire dei miei stampi da torte della NordicWare. Quelli non mi rivolgono più la parola, mi hanno chiesto addirittura il divorzio.

E tutto questo per spiegarvi perché ho il blog abbandonato, perché non oso visitare i vostri di blog, perché mi accontento di vedere ciò che condividete su Facebook o Pinterest, e leggendo e rileggendo i libri brillanti che scrivono le mie amiche come Bea Roque o Sandra Mañas, facendo molta attenzione per non sbavarci sopra: Perché sono a dieta.

Sì, lo sò, lo avrò detto mille volte e altrettante mi sono arresa. Ma questa volta è diversa. Non si tratta di fare la dieta per un po’, ma di uno stile di vita tutto nuovo che mi stà dando ottimi risultati e che è partito il giorno in cui mi sono accorta che il sovrappeso non era un problema ma un sintomo. Dovevo trovare il modo per smettere di mangiare in maniera compulsiva ma senza sforzo, senza dolore e per sempre, e sono molto felice di averlo trovato. Parlare di cifre può essere assurdo ma vorrei dire che ho perso 14 chili in 3 mesi e che è stato molto facile. Adesso però arrivano le difficoltà, i prossimi 10, quelli che da tempo sono sistemati dove non dovevano.

E se tutto va bene possono essere 15 anzicché 10 chili, ma non voglio crearmi delle aspettative che dopo magari non riesco a compiere e finisce che vado di corsa a prendere un cucchiaio e il barattolo della Nutella.



 Infatti a casa mia non c’è più la Nutella, e non c’è altra cioccolata che quella che mangia mia figlia, e quando entro in cucina è con i paraorecchie, in modo da aprire il frigo con una mano per prendere il petto di pollo e accendere la piastra con l’altra, senza più guardarmi intorno. Quindi vera cucina di sopravvivenza. Ma un altro modo non c’è. Sò che potrei continuare a cucinare o infornare lecornie da regalare al prossimo, o da congelare in attesa di una data speciale. E la teoria è molto bella ma si è dimostrata inefficace nella pratica.

Ammiro quelli tra voi che sono in grado di agire così, ma io se ho una torta al cioccolato nel freezer me la vedo pure nei miei sogni e la mia anima non conosce la pace fincché non riposa tutta intera dentro alla mia pancia. E se faccio qualcosa da regalare, devo prima sottoporla al controllo qualità. Come faccio altrimenti per essere sicura che ciò che regalo è buono abbastanza? Dovrò accertarmi prima!



Così, seguendo il proverbio che dice “chi evita l’occasione evita il pericolo”, io scanso il pericolo di mangiare con la strategia di non produrre niente da mangiare che il suddetto pollo e roba del genere.

E non patisco la fame, anzi, mangio di più e più volte al giorno. E questo sarà il mio stile di vita per molto tempo, tutto l’occorrente per raggiungere il traguardo e poi quel che servirà per mantenermi. E parliamo di 3-4 anni minimo.

Questo non vuol dire che ogni tanto non possa permettermi uno strappo, posso e lo faccio, ma compiendo certe dritte i giorni successivi. Non c’è niente di gratis in questa vita.



Se mi manca la cucina e la pasticceria? Essì. Tanto. Quasi da far male. Ma sono così felice delle conquiste che man mano stò facendo che mi ripaga. Il tempo di cui non ho bisogno per cucinare e fotografare adesso mi serve per provare vestiti in cui non entravo da più di un anno, per truccarmi, farmi le manicure, che può sembrare banale ma era molto tempo che non prendevo cura di me stessa in questo modo e mi piace. Poi queste sono attività che non fanno ingrassare :-)




Questo post non è quindi un addio ma... quasi. Perché pubbliccherò pochi post questa estate, quindi vi consiglio di sottoscrivervi via mail se volete sapere quando ho pubblicato, o di seguire la mia traccia su facebook.

Ho aspettato 10 minuti per vedere se la signora dai capelli rossi si spostava... Ma mi sono arresa.

Per uccidere la voglia di scrivere stò pensando di aprire un blog dove raccontare con umore la mia esperienza con la dieta, ma su questo devo riflettere perché sarebbe qualcosa di molto personale e poi non vorrei iniziare questo blog per poi abbandonarlo. Ma lo stò considerando sul serio perché forse la mia esperienza può aiutare chi si trova nella mia stessa situazione, persone che si sentono come mi sono sentita io in passato, sull’orlo di una crisi di nervi, incomprese, disorientate.



Mentre rifletto su queste cose intendo godermi l’estate che si prospetta tranquilla. Il mio anno sabbatico è finito, ho studiato e lavorato sodo per riprendere dopo molto tempo a fare l’avvocato, occupandomi soprattutto di diritto di famiglia, ed ho già aperto il mio studio al centro di Madrid. 



Affronto questa nuova tappa professionale molto speranzosa e felice di essere la mia “boss.” Senza orari rigidi, senza sopportare col nodo alla gola un capo f.d.p. doc, senza la depressione delle domeniche, senza la paura del lunedì. Amo la domenica. Amo il lunedì. Amo la mia vita in questo momento anche se non sò di cosa vivrò il prossimo mese.



E dopo avervi aggiornato sulle mie novità dal punto di vista personale e professionale e di spiegarvi perché non intendo pubblicare le dolci perversità che attendono nella mia lunga lista di “da fare”, vi porto in compenso una ricetta di quelle che appaiono nello speciale estate Threef dedicato allo Street food. In questa occasione ho collaborato con tre ricette e tanti scatti delle strade di Madrid e non solo, quindi invece di farvi vedere tutto in un solo lunghissimo post vi porterò una ricetta per post en el frattempo vi invito a leggervi con calma questa rivista meravigliosa che ci inonda di luce e di profumi estivi.

A presto!



Gelato di cheesecake di fragole al profumo di rose, menta e pepe rosa

480 ml di panna fresca
1 baccello di vaniglia
115 grammi di formaggio crema tipo Philadelphia
3 tuorli
130 grammi di zucchero
160 ml di fragole tritate in purea
6 biscotti tipo Digestive
1 tazza di fragole tagliate a cubetti
2 rose cristallizzate
6 bacche di pepe rosa
6 foglie di menta



In un pentolino riscaldare la panna a fuoco medio. Ritirare al primo bollore, tagliare il baccello di vaniglia nel senso della lunghezza e aggiungerne i semi alla panna mischiando bene

In una ciotola frustare il formaggio con le uova e lo zucchero fino ad ottenere un composto cremoso (Due minuti circa) Aggiungere la panna bollente a filo, in modo da non far cuocere i tuorli.
Mettere la ciotola a bagnomaria. Mischiare con una frusta fincché la crema si addensa fino a coprire il dorso di un mestolo di legno. Rimuovere dal fuoco e continuare a girare la crema per farla raffreddare leggermente. 



Aggiungere le fragole in purea e mischiare bene. Coprire e lasciare raffreddare completamente a temperatura ambiente  per poi mettere in frigorifero durante almeno 6-8 ore. Tenere nel frattempo il contenitore della macchina per gelato nel freezer.


Versare il composto nel contenitore della macchina per gelato e lasciarla lavorare per 45 minuti. Quando il gelato sarà pronto, aggiungere le fragole tagliate a cubetti, i biscotti sbriciolati grossolanamente, le foglie di menta tagliate e le bacche di pepe rosa e le rose cristallizzate, entrambe polverizzate. Mescolare delicatamente e trasferire il gelato in un contenitore metallico adatto al freezer e tenerlo lì coperto fino al momento di consumarlo. Meglio ritirare il gelato dal freezer 10 minuti prima di servirlo.