lunes, 17 de septiembre de 2012

Tarta de granadas con jengibre y cardamomo y AIG 2012


Este es un post reivindicativo del otoño: Quiero que llegue yaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!
En serio, no estáis cansados de tanto calor? No os apetece que llegue el momento de sacar la gabardina, de pasear entre hojas secas, de que el aire huela a lluvia, de volver a casa con frío y tomaros un tazón de sopa calentita para cenar, de pensar en los dulces de Halloween, en las galletas de Navidad? A mí sí, deseperadamente!!!

Sueño con las calabazas, las batatas, las granadas... Ah, las granadas, esas pequeñas burbujas tornasoladas que encierran el oro rojo del otoño y que me hacen volver a la niñez, cuando me llenaba la boca de semillas de granada y las saboreaba deseando que no se acabaran nunca... Tierra llamando a Fabi, Tierra llamando a Fabi, ibas a escribir un post, recuerdas?

En un momento os cuento la receta de esta tarta estupenda, pero antes quiero aprovechar la ocasión para hablar del que ya se ha convertido en uno de mis momentos favoritos del otoño, y es el AIG, el Amigo Invisible Gastronómico!

Nuestra valiente Joana, muy digna sucesora de Bea, primera ejecutora del invento, se ha atrevido a organizar por segundo año consecutivo esta iniciativa que a muchos nos hace sentir como niños esperando a los Reyes Magos, así que por tercer año consecutivo me he apuntado con toda la ilusión del mundo y ya estoy que me muero de la expectación. Quién será mi AIG este año?

El primer año mi AIG fue Mariví, de Días de Cochura, una sevillana saladísima que vive en Liverpool y con la que mantengo una amistad virtual que ojalá un día nos permita llegar a conocernos en persona. Mariví me mandó cosas preciosas, incluso chuches para Bianca, y como en esa época ella no las comía... Ehem, adivinad dónde fueron a parar! (Mea culpa, tengo una debilidad por las gelées sólo comparable a la que siento por el chocolate, por los marshmallows o por el toffee) Mariví, si lees esto que sepas que el imán de Liverpool sigue en mi nevera y cada vez que entro en la cocina me hace pensar en ti. Igual que la mezcla de especias que aún me dura. O que el libro de Harry Eastwood, Red Velvet & Chocolate Heartache, que sigue siendo uno de mis libros de cabecera!

El año pasado mi AIG fue Izaskun, de La Cuchara de la Baluga, un encanto de mujer que vive y cocina auténticas maravillas en un lugar de ensueño, el Valle del Sosiego en Sopuerta. Izaskun como yo es Ikeadicta (Una enfermedad que aún no está reconocida como tal pero sólo es cuestión de tiempo), así que me regaló un montón de cosas maravillosas de Ikea, y casi todas las utilizo un montón. Que por qué digo casi todas? Porque me mandó una manopla de horno y unos paños de cocina taaaaaaaan bonitos que sólo los uso como decorado en fotos, no soportaría la idea de que se mancharan o se estropearan! Y el detallazo de lujo fue que estuvo haciendo cola en un día de perros para conocer a Su y a Jesús, los Sres. Webos, el matrimonio foto-gastronómico más conocido de la red y que le firmaran su libro... Y otro para mí!!! Me hizo una ilusión bárbara el detalle de Izaskun y la dedicatoria de Su y de Jesús, creo que se puede decir que tengo un ejemplar de coleccionista!

Ambas me llegaron al corazón no sólo por los preciosos regalos que me enviaron y que no sigo enumerando porque bastante kilométrico me está saliendo ya este post, pero podéis ver todo aquí y aquí; sino por el cariño y el mimo con el que lo prepararon todo y por las cartas que me escribieron, que guardo como oro en paño.

En fin, estoy deseando descubrir a quién tengo que hacer llegar mis regalos este año y ya tengo un montón de ideas, aunque no decidiré del todo hasta que sepa su identidad y la/lo conozca un poco mejor a través de su blog.

Antes de dar paso a la receta sólo me queda deciros que si queréis participar encontraréis las bases en este post del blog de Joana, Mis recetas bordadas. Y si pincháis en la foto descubriréis el blog de Palmira, que si he entendido bien es la hija de France, autora del logo de esta convocatoria. Un blog que no conocía pero que por lo poco que he visto en el rato que llevo "buceando" en él está lleno de recetas maravillosas y no pienso parar hasta que las haya visto todas!
 
 

Y ahora sí,la receta de hoy.

Tarta de granadas con jengibre y cardamomo

Ingredientes:

250 ml de buttermilk
2 huevos
1 + 1/3 tazas de azúcar moreno
1 cucharada de melaza de granada (Receta para hacerla en casa al final del post)
1/2 taza de treacle (Yo no tenía y le puse melaza normal)
100 grs de mantequilla derretida
1 cucharadita de jengibre en polvo
1/4 de cucharadita de semillas de cardamomo machacadas
3 tazas (450 grs) de harina
1 cucharadita de bicarbonato

Para el jarabe:

El zumo de 3 granadas, reservando más o menos una taza de semillas para decorar
3/4 de taza de caster sugar (También se puede usar azúcar blanquilla normal, no saldrá mal la tarta ni te caerán siete años de mala suerte, que de eso ya se encarga la prima de riesgo)




Preparación:

Precalentar el horno a 160º.
Engrasar un molde redondo de 24 cm y reservar.
Poner en un bol el buttermilk, los huevos, el azúcar, las melazas y la mantequilla y batir hasta que esté todo bien mezclado.
Añadir los ingredientes secos tamizados y remover hasta que esté todo perfectamente integrado pero sin batir en exceso. Buscamos una textura rústica, como de muffin.
Volcar la masa en el molde, alisar con espátula y hornear durante 1 hora, o hasta que al introducir una brocheta salga perfectamente limpia y los bordes de la tarta se despeguen ligeramente del molde. Sacar del horno y pinchar por toda la superficie con una brocheta. Volcar por encima del cake el jarabe de granada y dejar enfriar completamente dentro del molde. Desmoldar y decorar con las semillas de granada que teníamos reservadas.
 
Para hacer melaza de granada casera:
 
Ingredientes
 
4 granadas grandes (Unos 600 ml de zumo, si sale menos cantidad sacamos una proporción)
200 grs de azúcar
2 cucharadas de zumo de limón
 
Preparación
 
Pelar las granadas. La mayoría de vosotros lo conocéis pero lo cuento por si alguien aún no se sabe el truco: Se corta la granada por la mitad, se sujeta con la mano de forma que la parte cortada descanse en nuestra palma poniendo debajo un bol. Le damos golpes con una cuchara de madera hasta que salgan todas las semillas. Es un proceso limpio, permite aprovechar todo el zumo y las semillas y yo lo de los golpes lo encuentro de lo más liberador :-)
 
Trituramos las semillas y ponemos el líquido resultante en una cocotte junto con el azúcar y el zumo de limón. Removemos a manudo mientras reduce hasta que tenga consistencia como de miel. En ese momento apartamos del fuego, dejamos enfriar y envasamos. Se conserva en el frigorífico.
 
Fuentes:
 
Tarta:Donna Hay Magazine nº 62 (Abril 2012) Ya lo sé, lo de la obsesión que tengo últimamente con las recetas de Donna Hay es para hacérmelo mirar.
 



 
 

lunes, 10 de septiembre de 2012

Contigo pan y cebolla


 
 
El nombre original de la receta es Spring onion tray bread, o sea, pan de cebolletas. Nio he tenido el valor de ponerle este título porque no quiero pensar después en las búsquedas de Google...
 
Es un pan-focaccia-pizza -llamadlo como queráis super fácil y rápido para merendar, cenar o hasta desayunar.
 
Ingredientes:
 
2 cebolletas que pincelaremos con una mezcla de:
1 cucharadita de aceite de oliva
1 cucharadita de vinagre de vino blanco
1/2 cucharadita de azúcar
 
Para la masa:
 
10 grs de levadura fresca
1/4 cucharadita de azúcar
140 ml de leche tibia
225 grs de harina de fuerza
1/2 cucharada de aceite de oliva
1/2 cucharadita de sal
 
Preparación:
 
Mezclar el aceite de oliva con el viangre y el azúcar y pincelar las cebolletas que habremos cortado en rodajas finas en sentido longitudinal. Reservar.
 
Mezclar la levadura con el azúcar y la leche en un bol. Cubrir y dejar reposar 5 minutos o hasta que aparezcan burbujas en la superficie.
 
Tamizar en un bol la harina y la sal. Añadir el aceite y la mezcla de la levadura. Amasar sobre la superficie de trabajo enharinada unos 4-5 minutos hasta que la masa esté elástica. Extenderla con los dedos untados en aceite sobre un molde rectangular de 18x28, colocar las cebolletas presionando ligeramente, cubrir con un paño y dejar levar 45 minutos o hasta que doble. Hornear en horno precalentado a 200ºC o hasta que esté dorado. Dejar enfriar sobre rejilla. Tomar templado o frío.
 
Fuente: Donna Hay - Seasons.



lunes, 3 de septiembre de 2012

Ensalada templada de higos con queso azul y avellanas y Conserva de higos en ron



 
 
Hoy os traigo dos recetas: Una ensalada que yo encuentro exquisita y una idea para conservar higos y darnos el lujo de tomarlos en cualquier momento del año en preparaciones dulces o saladas.
Ensalada templada de higos con queso azul y avellanas
Ingredientes:
6 higos maduros
250 grs de queso azul
125 grs de brotes tiernos de ensalada
25 grs de avellanas tostadas y picadas gruesas
Para la salsa:
2 cucharadas soperas de mermelada de moras

(Yo reduje 2 cucharadas de moras frescas con 1 cucharada de azúcar. Se pone todo al fuego, se remueve para que se vaya disolviendo el azúcar y cuando empieza a tomar consistencia de sirope se retira del fuego, se aplastan ligeramente las moras y se deja templar antes de preparar la salsa. Se puede triturar o pasar por un colador fino si se desea. A mí personalmente me gusta encontrar los trozos de mora en la salsa)
3 cucharadas de AOVE
1 cucharada de aceite de avellanas (Si no se tiene, sustituir por otra cucharada más de AOVE)
1 cucharada de vinagre de vino blanco
 
 

Preparación:
Cortar los higos en dos y desmigar el queso. Conservar ambas cosas en el frigorífico hasta el momento de montar el plato.
Mezclar en un bol todos los ingredientes de la salsa, remover hasta que estén integrados y reservar la salsa hasta el momento de servir.
Colocar los brotes de ensalada en el plato y poner por encima el queso azul desmigado.
Pincelar las mitades de higo con un poco de la salsa y colocarlas en la plancha caliente por el lado del corte. Cocinarlas durante 1-2 minutos, lo suficiente para que empiecen a dorarse.
Colocar los higos encima del queso, echar un poco de la salsa por encima y terminar con las avellanas picadas. Y todo así, a lo loco, sin aro de emplatar ni nada.
 

Conserva de higos en ron

Ingredientes:

2,5 kg de higos

1,25 litros de agua

300 grs de azúcar

300 ml de ron

4 cucharadas de zumo de limón

Preparación:

Preparar un almíbar ligero con el agua y el azúcar. Cuando empiece a espesar añadir el ron, dejar que hierva todo junto 5 minutos y retirar del fuego.
Esterilizar cuatro tarros de conserva de 500 ml y poner una cucharada de zumo de limón en el fondo de cada uno. Distribuir los higos cortados por la mitad entre los cuatro tarros y cubrirlos con el almíbar. Si faltara algo de almíbar, rellenar el tarro con más ron hasta que el líquido llegue a 0,5 cm del borde. Tapar los tarros y dejarlos reposar cubiertos con un paño limpio hasta que se enfríen completamente. Conservar en frigorífico hasta 3-4 meses.
 
 
 

lunes, 27 de agosto de 2012

Clafoutis de chocolate y ciruelas rojas


 
Hay recetas que te entran por los ojos en cuanto las ves y para mí ésta es una de ellas. Este clafoutis está tan bueno como parece… O más!

 Ingredientes:

50 grs de harina de repostería

25 grs de cacao puro en polvo

75 gramos de azúcar

¼ de cucharadita de sal

1 cucharadita de extracto de vainilla

3 huevos

250 ml de nata líquida

175 gramos de chocolate de cobertura picado en trozos pequeños

3 ciruelas rojas cortadas por la mitad y deshuesadas
 

Preparación:
Precalentar el horno a 180º y engrasar un molde de 26 cm.
Mezclar en un bol la harina y el cacao tamizados, la sal y el azúcar. Mezclar bien y reservar.
Mezclar en otro bol los huevos batidos, la nata y la vainilla. Añadir esta mezcla a la de los ingredientes secos y remover hasta que esté todo perfectamente integrado. Por último incorporar el chocolate con movimientos suaves hasta que esté bien repartido.
Volcar la mezcla en el molde y distribuir por encima las ciruelas.
Hornear durante 20-25 minutos. Servir templado.
 
Fuente: Donna Hay - Seasons
 
 

jueves, 23 de agosto de 2012

Del regreso, reflexiones, intenciones y recuerdos.

Puerto de Anzio

1 El regreso.
Hola a todos, ya estoy de vuelta! Me parece mentira que ya se estén acabando las vacaciones. El lunes vuelvo al trabajo y ya estoy pensando en los próximos puentes y en cuándo cogeré los días que me he dejado pendientes, es la única forma de sobrevivir a la vuelta, verdad?
2 Reflexiones.
He echado de menos el blog y todo lo que conlleva, pero me ha venido muy bien desconectar porque además de descansar he decidido que definitivamente… no dejo el blog. Mis reflexiones al respecto durante este verano han ido más o menos así:
No tengo tiempo de leer a diario y comentar los blogs que me interesan, ni para estar al día de las novedades, ni para participar en concursos, ni en los eventos mensuales en los que antes tomaba parte. Pero haré lo que pueda y a mi ritmo porque tener este blog me aporta muchas cosas buenas a las que no estoy dispuesta a renunciar.
No tengo presupuesto de momento para hacerme con un equipo fotográfico mínimo, pero seguiré encomendándome a mi I phone y bailando la danza de la no lluvia el día que tenga que hacer fotos, porque aunque mis fotos no sean las mejores del mundo me gusta compartir las recetas que voy descubriendo y porque así las voy recopilando, cosa que estoy segura de que no haría si no me “obligara” a publicarlas en el blog.
No soy ni mucho menos la food blogger más popular, ni la de más talento e imaginación, ni por supuesto la más mediática, sobre todo porque en los últimos tiempos he estado bastante ermitaña y claro, así no te vuelves precisamente popular (Tampoco lo busco) Pero me gusta aportar mi granito de arena y voy a seguir haciéndolo en la medida de mis posibilidades.
 
3 Intenciones
Cada mes de septiembre siento como si empezara un nuevo curso, es increíble que después de tantos años sin estudiar aún siga teniendo esa sensación pero así es. Y esto es lo que me propongo hacer con mi blog de cara al nuevo curso.
Intentaré publicar una receta a la semana, y siempre que no surjan imprevistos mi día de publicacióna partir de ahora será el lunes.
Intentaré visitar y comentar más vuestros blogs pero no puedo prometer que contestaré inmediatamente los comentarios que me dejéis, así que os pido paciencia y comprensión.
He creado una página para el blog en Facebook. Así separaré los desvaríos personales de los gastronómicos. No estoy muy familiarizada con el funcionamiento pero espero irme enterando sobre la marcha. Os dejo el link, podéis seguirme pinchando en “me gusta”: http://www.facebook.com/fabsfood
 
 
 
4 Recuerdos del verano.
Este ha sido un verano extraño, con cosas positivas y también negativas. De las negativas no tengo intención de hablar aquí, porque no es el lugar apropiado y no tengo intención de recrearme en ellas, así que me centraré en las positivas, y de todas me quedo sin lugar a dudas con la semana que pasé en Italia. Llevaba dos años sin ir y me apetecía muchísimo, pero es que además mi hija se pasó todo el invierno pidiéndome que la llevara “a la playa, a casa de la tía Laura.” Así que la playa de Lavinio y la posibilidad de estar unos días con mi familia italiana fueron el sueño que me acompañó en los meses de más frío del invierno y estoy feliz de que el sueño se haya cumplido.
Algunos recordaréis que durante esa semana fue el cumpleaños de mi amiga Laura y yo iba a hacerle dos tartas para la celebración. No parecía algo difícil, verdad? Y sin embargo todo me salió al revés.
En primer lugar porque empecé a trabajar mucho más tarde de lo que pensaba. Quería haber dejado hechos los bizcochos para las dos tartas un par de días antes y también modelar todas las figuras de pasta de goma para decorarlas. Pero lo dejé todo para el último momento y no empecé hasta la tarde anterior. Mientras modelaba figuritas por la tarde pensé: “Bueno, no es tan grave, dejo las figuras listas, esta noche hago los bizcochos y mañana por la mañana monto todo.”
Pero no fue tan fácil ni tan rápido, no.
No terminé las figuras esa tarde, y no empecé a hacer las tartas hasta que se durmió mi hija, lo que ocurrió poco después de las 11 de la noche. Bajé a la cocina, me puse a la tarea y a las 12 ya tenía en el horno 3 moldes de 20 cm con bizcocho de almendras y aceite de oliva. Me dije: “Bien, esto marcha.” Y mientras se horneaban hice la masa de otro layer, éste de buttermilk al cacao.
Cuando me sonó el timer y fui a ver los primeros bizcochos me pareció que estaban algo blancuchos por encima, pero como estaban muy inflados no le di importancia, al fin y al cabo había que nivelarlos de todas maneras.
Así que los saqué, metí el bizcocho de cacao en el horno y volví a poner el timer mientras recogía la cacharrería que había ensuciado.
Cuando volvió a sonar el timer y fui a ver el bizcocho de chocolate casi me desmayo. La masa estaba exactamente igual de líquida que cuando la eché en los moldes. Sólo entonces se me encendió la bombilla y comprendí lo que había pasado. El horno era de gas. Lleva bombona. La bombona había elegido precisamente esa noche para terminarse.
Con una sospecha atroz en la mente fui corriendo a darles la vuelta a los primeros bizcochos (Sólo les había quitado el aro para que no sudaran) y la sospecha se confirmó. Crudos. Llenos de cráteres por dentro. El último gas que quedaba en la bombona bastó para inflarlos en un primer momento pero no para cocerlos del todo.
Era la una de la mañana, yo estaba exhausta y no tenía fuerzas ni siquiera para enfadarme, sólo sentía una gran frustración y unas enormes ganas de llorar, así que lo único que hice fue dejarle una nota a Laura avisándole de lo que había ocurrido para que la viese antes de irse a trabajar.
Cuando me levanté la llamé para felicitarla y se puso super triste por lo que me había pasado. Me dijo que tenía que haberla despertado para que me cambiara la bombona. Sí, claro, en eso estaba yo pensando precisamente! El caso es que se me ocurrió comprar un bizcocho hecho, aunque fuera del super, pero la solución vino de la mano de la madre de Laura, que se recorrió todas las pastelerías de la zona hasta que encontró una donde le hicieron un bizcocho en el momento. Maravilloso, esponjoso, perfumado, 28 cm de diámetro y casi 8 cm de alto. Decidí hacer con él “la” tarta, abandonando la idea de dos tartas que ya me iban a resultar imposibles de hacer. Lo corté con mucho cuidado en 3 capas (Sólo habría faltado que lo estropeara al cortarlo!), lo mojé con almíbar de cacao, lo rellené de nata aromatizada con vainilla y lo cubrí de fondant.
La idea inicial era que una tarta fuera de chocolate con buttermilk de chocolate decorada con flores, y la otra de fondant azul con una chica tomando el sol en una colchoneta. Por encima del fondant azul irían unas olas hechas en royal icing y a los lados de la tarta unas palmeras. Como no me daba tiempo a modelar tanto (Además de la tarta tenía que cocinar otras cosas para la cena) y tenía unas flores que eran parte de la decoración de la otra tarta que tenía prevista, se me ocurrió pintarrajear el fondant blanco de verde (Y cuando digo pintarrajear lo digo en el sentido literal de la expresión, puesto que me llevó unos 3 minutos) como si fuera hierba y así de paso poder usar las flores. Y éste fue el resultado. Visto en foto la verdad es bastante espantoso, juro que en vivo y a la luz del día tenía mejor aspecto, pero a mi amiga le gustó muchísimo y eso es lo que cuenta. Después de tantas dificultades, tantas prisas, agobio y frustración, lo que me pasó con el horno fue la anécdota del cumpleaños, todo el mundo se enteró, todo el mundo me preguntaba y se compadecía, y al final terminé riéndome de ello. Qué iba a hacer si no?
No os enseño la tarta entera porque he recortado el trozo con las velas para que no se vea su edad, no sea que Laura lea este post y se me enfade!
 
 
Y bueno, esto es todo de momento. El lunes empezaré a publicar recetas, hoy sólo quería saludar y desearos a los que estéis por aquí un buen fin de semana. Yo voy a ver si aprovecho estos últimos días de vacaciones para buscar un trébol de cuatro hojas que me traiga suerte para el próximo curso. Sed felices.