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domingo, 16 de febrero de 2014

Galletas especiadas de espelta y calabaza



Por fin llegó el momento: he estrenado los sellos para galletas de NordicWare que me trajeron los Reyes Magos!
Estoy encantada con ellos, marcan fenomenal y las galletas mantienen su forma intacta después de hornearlas. Seguiré probándolos con otras recetas, pero de momento con ésta el resultado me ha gustado muchísimo. Gracias a la humedad que les aporta la calabaza, quedan con una textura entre bizcocho y galleta, son muy aromáticas y además saludables por las harinas utilizadas y la poca cantidad de azúcar que contienen, compensada con el azúcar natural de la calabaza y con un poco de sirope de ágave.

He disfrutado muchísimo preparándolas, los moldes son muy sencillos de utilizar y para conseguir un buen acabado basta utilizar un cortador redondo de la misma medida, aunque las que tienen forma de flor las corté pacientemente con una puntilla porque me pareció que quedarían mejor y creo que no me equivoqué.

Os hago dos observaciones por si no tenéis estos moldes:

1) Eso significa que vuestra salud mental es perfecta y no tenéis la obsesión/compulsión de acumular cacharros de cocina. En cambio lo mío... En serio, es para hacérmelo mirar.

2) Se pueden hacer perfectamente con cualquier otro cortador. Recomiendo estirar la masa a un espesor de 0,5 cm y cortarla con cualquier cortador, o incluso con un vaso o una copa.






Galletas especiadas de espelta y calabaza
Fuente: chez-babs.com

Ingredientes para 16 galletas:

200 grs de calabaza (El peso indicado es de la calabaza ya asada, pelada y cortada en cubitos)
150 grs de harina de espelta blanca
100 grs de harina de arroz
50 grs de harina de almendra
100 grs de azúcar moreno
1 cucharadita de canela en polvo
1 pizca de nuez moscada en polvo
2 cucharadas de aceite de oliva
3 cucharadas de sirope de ágave


Preparación:

Poner todos los ingredientes en el robot o Ka y amasar a velocidad baja hasta obtener una masa suave y elástica. Dejar reposar la masa cubierta con film en el frigorífico al menos durante 3 horas (Yo la dejé preparada la víspera)

Sacar del frigorífico y trabajar de la siguiente forma:

- Con los sellos de Nordic Ware:
Enharinar la superficie de trabajo y los sellos con harina de arroz e ir tomando porciones de unos 40 grs cada una. Formar con cada una de ellas una bolita que aplastaremos sobre la superficie de trabajo con los sellos hasta que quede de unos 0,5 cm de espesor. Cortar el sobrante con un cortador redondo y enfriar las galletas en el frigorífico durante 20 minutos antes de hornearlas.

- Sin los sellos:
Enharinar la superficie de trabajo. Con el rodillo, estirar la masa hasta dejarla de un espesor de 0,5 cm y cortarla con los cortadores que elijamos.

Hornear durante 12-16 minutos dependiendo del tamaño del que hagamos las galletas.
Dejar enfriar completamente sobre una rejilla.

Os dejo con una imagen prometedora para el 2014. Estuvimos comiendo juntas y hablando de miles de ideas y proyectos el sábado pasado y tanto a ella como a mí nos gustó el mensaje y nos pareció que es un buen deseo para este año: Sólo buen café y sólo buenos amigos. Sólo falta añadirle el chocolate y la ecuación es perfecta. Recordad esto del chocolate porque dentro de poco será el tema de un post muy especial.

Por cierto, Sarah es el alma mater de la web Cheap in Madrid, que como ya os he contado en alguna ocasión es un punto de información super interesante con un montón de propuestas de ocio y gastronomía para salir por Madrid y pasarlo genial sin gastar mucho dinero... O nada! Pinchad en el logo para visitarla y veréis que merece la pena.




Y esto es todo por hoy. Feliz semana!



jueves, 31 de octubre de 2013

Halloween 2013: Bizcocho especiado de calabaza



(Tra qualche giorno editerò per la versione italiana)

Hoy empieza oficialmente esa época en la que el año se te ha acabado y no te das ni cuenta: Todo son fiestas, preparativos, compras...

Me gustaría poder celebrarlo como mi hija, que hoy se ha ido al cole vestida de esqueleto y está pasando el día entre talleres tenebrosos y juegos terroríficos, pero me conformo con compartir con ella una tarde truco o trato con sus amiguitas y otras mamás. Le he dado muchas vueltas para decidir a qué me disfrazaba. Al principio pensé en disfrazarme de bruja, pero luego me dije a mí misma: No seas aburrida, disfrázate de algo diferente a lo de todos los días... Así que me disfrazaré de diablesa, algo que tampoco está tan lejos de la realidad. Aunque yo no soy mala, es que me han dibujado así...




No he preparado muchas cosas para este día, creo que he invertido más tiempo en ambientarme que en cocinar. He preparado este bizcocho super rápido que lleva muy pocos ingredientes y se hace a mano en un momento, y encima queda super jugoso y con ese sabor y textura especial que aporta la calabaza.



Bizcocho especiado de calabaza


Ingredientes:

113 gramos de mantequilla derretida
2 1/2 tazas de harina
2 cucharaditas de levadura en polvo
1/2 cucharadita de sal
1 cucharadita de pimienta de Jamaica
2 huevos
1 1/2 tazas de azúcar
325 grs de puré de calabaza



Preparación:

Engrasar un molde redondo de 23 cm de diámetro y forrar el fondo con papel sulfurizado.
Precalentar el horno a 180º.
Tamizar en un bol los ingredientes secos y reservar.
En otro bol mezclar los huevos con el azúcar, la mantequilla y el puré de calabaza. Añadir los ingredientes secos y remover hasta que esté todo integrado.

Llenar el molde con la masa, alisar la superficie con una espátula y hornear durante 45 minutos, o hasta que al introducir en el centro un palillo éste salga limpio. Dejar enfriar 10 minutos sobre rejilla, desmoldar y dejar enfriar completamente, siempre sobre rejilla.

Fuente: Martha Stewart - Cakes. Su último libro, absolutamente espectacular.




Lo que veis a continuación no me atrevo ni a llamarlo receta: Son unos ataúdes de mazapán bañados en chocolate con leche....




Tan simple como extender pasta de mazapán a un espesor de 6 mm, cortarlo con un cortador de galletas, o con una plantilla que hagamos nosotros mismos y ayudándonos de una plantilla y un cuchillo. Están riquísimos!
Las calabacitas son cortesía de My Lovely food, una de mis tiendas de repostería favorita. Gracias Ingrid!



Y ahora os dejo que tengo que disfrazarme para salir con mi hija a pedir truco o trato. Muchos critican esta fiesta pero yo me quedo con el espíritu lúdico que la impregna, al margen de las tradiciones. Los más pequeños se lo pasan muy bien y puede servirles para superar muchos miedos, se ríen de todo y se dan cuenta de que no hay monstruos ni fantasmas debajo de la cama, que nada de eso existe... 


...O sí?


Feliz Halloween a todos!


viernes, 27 de septiembre de 2013

Cappellacci di zucca - Pasta rellena de calabaza

 
 
Ni hecho a propósito: Esta tarde me disponía a publicar esta entrada y me encuentro en los periódicos con las declaraciones homofóbicas del señor Guido Barilla. No suelo utilizar este blog para sermonearos a vosotros, mis sufridos lectores, con charlas políticas, ideológicas o religiosas, porque sé que no es lo que venís a buscar aquí. Y no es porque no tenga mis convicciones muy claras, sino porque desde el principio he intentado que este blog no sea un diario personal ni un reflejo exacto e inmediato de lo que se me pasa por la cabeza en un momento dado, sino un espacio tranquilo y acogedor donde refugiarme en mi pasión por la cocina, y en otra pasión, lo admito, que está cobrando aún más fuerza, que es la de la fotografía.
 
Pero no puedo publicar esta entrada sobre pasta casera y no decir que lo de este señor no tiene nombre. O sí lo tiene pero mejor no voy a decirlo aquí. Sólo diré que si mi querida Italia no es una gran potencia a nivel mundial es precisamente gracias a señores como éste (De Berlusconi mejor no hablamos): Trogloditas involucionados llenos de prejuicios pseudomorales y pseudorreligiosos que se dedican a pontificar sobre lo que es correcto. Hay ciertas personas que tienen la virtud de ensuciar vocablos aparentemente inocuos cuando los utilizan en su cháchara insustancial y tendenciosa. Es el caso del adjetivo "tradicional."
 
No creo que haga falta enumerar las barbaridades que se han cometido en todo el mundo (Y que por desgracia se siguen cometiendo) a lo largo de la historia en nombre de la tradición, en muchos casos tradiciones inventadas, aunque esa es otra cuestión.
 
Pero si pensamos en Italia, me viene a la mente una tradición profundamente arraigada en la república florentina, y de la que Girolamo Savonarola era entusiasta: Consistía en colgar a los homosexuales de las muñecas, con los brazos atados por detrás. Con esta tortura no sólo se conseguía provocarles unos dolores que no tengo redaños para imaginar, sino que además se les estigmatizaba porque, cuando alguien de un día para el otro no podía mover los brazos, todos sabían el motivo. Quizá el señor Barilla querría volver a aquellos tiempos para no perder la "tradición?" 
 
La tradición es otra cosa. Y la familia "tradicional" no es la que dice este señor, no. La familia la componen todos los seres que viven bajo un mismo techo y que se quieren, ayudan y respetan, sean del sexo que sean. Esto conlleva una gran variedad de combinaciones que puede incluir hombres, mujeres, niños, ancianos, perros perdigueros, gatos siameses, hamsters y hasta el geranio del balcón ya que nos ponemos. Está vivo y la abuela le quiere, así que no hay más que hablar.
 
Señor Guido Barilla, le desprecio por haber declarado lo que ha declarado, pero más aún por el hecho de pensarlo. Y como efecto colateral ha borrado usted de un plumazo un sinfín de buenos recuerdos vinculados a la marca que usted representa. Menos mal que pastas hay muchas. Igual que familias. Igual que tradiciones.
 
Perdonadme por el excursus, ahora vamos con la receta.
 
 
 
El nombre cappellacci es difícil de traducir al castellano. Cappello en italiano quiere decir sombrero, y la terminación "-acci" tiene una connotación despectiva. Lo más parecido que se me ocurre sería "sombrerajos" pero suena a palabro recién inventado por una servidora y no es plan. Quédense vuesas mercedes con el original que suena mucho más bonito y viene de Ferrara oiga, en el corazón de la Emilia Romaña. En el dialecto de la zona se llamaba Caplaz al típico sombrero de paja que llevaban los campesinos en el siglo XIX, de ahí el nombre de esta pasta, por la similitud con la forma de aquel sombrero.
 
La receta se la dedico a G., por un día de hace muchos años en el que paseamos por el bosque, nos hicimos confidencias, me hablaste de esta receta y comenzamos una amistad que amenaza con durar toda la vida. Desde aquí te mando un beso enorme.
 
 

Cappellacci di zucca
(Sombrerajos de calabaza)
 
Ingredientes para 4 personas:
3 huevos
350 grs de harina
50 grs de semolina
1 kg de pulpa de calabaza
200 grs de parmesano rallado
100 gs de migas de pan duro
1 yema de huevo
1 pizca de nuez moscada
Unas hojas de salvia
100 grs de mantequilla

 
 
 
 

Preparación
Para el relleno:
Lavar la calabaza y sin quitarle la cáscara, cortarla en gajos y retirar las semillas. Envolverla en aluminio y cocerla en el horno a 200º durante 20-25 minutos.
Dejarla enfriar y con la ayuda de un tenedor, triturarla junto con el parmesano, la nuez moscada y las migas de pan. Unir todo con la yema de huevo. La mezcla debe quedar espesa. Si es necesario, añadir algo más de parmesano o migas de pan. Cubrir el relleno con film y conservarlo en el frigorífico hasta el momento de rellenar los cappellacci.
Para la pasta:
Tamizar la harina y la semolina sobre la mesa de trabajo formando un volcán. Echar los huevos en el centro y empezar a mezclar de dentro hacia fuera con las manos o con un tenedor.
Amasar durante 15-20 minutos, formar una bola con la masa y dejarla reposar 3 horas en el frigorífico envuelta en film.
Estirar la masa con el rodillo hasta dejarla muy fina, casi transparente..
Cortarla en cuadrados de 5-6 cm de lado y poner una cucharada de relleno en el centro. Cerrar el cuadrado formando un triángulo y unir dos de sus extremos para formar los cappellacci. Hervirlos en abundante agua salada y saltearlos con la mantequilla y la salvia. Servir muy calientes espolvoreados con parmesano.
 
 


lunes, 21 de enero de 2013

Estofado de cerdo con calabaza


Seguimos con recetas sanas que nos ayuden a sentirnos mejor después de los excesos navideños pero que al mismo tiempo nos dejen la pancita llena y reconfortada.

Aprovecho para contaros lo que para mí es una gran novedad: Tengo cámara de fotos. Mi primera Reflex. Estoy absolutamente emocionada con ella y aún no tengo ni idea de manejarla, pero me voy a lanzar a experimentar y a partir de la semana que viene las fotos que veréis serán las que haga con ella. Sed benévolos por favor!

Así que os dejo con esta receta y con las que puede que sean las últimas fotos de i phone que veréis por aquí.
 
 
ESTOFADO DE CERDO CON CALABAZA
 
Ingredientes:
 
2 cucharadas de harina
1/2 cucharadita de cayenas secas picadas (Optativo)
1 kg de carne de cerdo cortada en dados
6 cucharadas de AOVE
1 cebolla cortada en juliana
1 diente de ajo en láminas
2 zanahorias peladas y cortadas en trozos gruesos
1 calabaza de 1 kg aprox., pelada y cortada en dados
300 ml de caldo de ave
3 cucharadas de mermelada de melocotón
2 cucharadas de cilantro fresco picado
Sal y pimienta

Preparación:

Precalentar el horno a 150º
Mezclar la harina con las cayenas, sal y pimienta, y rebozar la carne con esta mezcla.
Dorar la carne en la cocotte con el aceite en dos o tres tandas.
En la misma cocotte, dorar la cebolla y el ajo, añadiendo un poco más aceite si fuera necesario. Colocar de nuevo la carne en la cocotte y añadir las zanahorias y el caldo. Cubrir y llevar al horno durante 2 horas. Pasado ese tiempo sacar la cocotte del horno, añadir la calabaza, volver a cubrir y llevar al horno durante otros 30 minutos. Sacar del horno, incorporar la mermelada de melocotón y remover. Servir muy caliente con algunas hojitas de cilantro fresco por encima.

Fuente: Bonne Maman, The Seasonal Cookbook



domingo, 7 de octubre de 2012

Blondies de calabaza con chocolate blanco



Con el calor que está haciendo en Madrid nadie diría que estamos en otoño. Yo estoy deseando que lo sea de verdad y no sólo en el calendario. De momento me conformo con que sea otoño en mi cocina.
 
Ingredientes:
 
150 grs de chocolate blanco
200 grs de puré de calabaza (Yo la aso en el horno y la aplasto con tenedor para que no quede líquida)
1 y 1/2 cucharadas de mantequilla de cacahuete
100grs de azúcar
100 grs de nueces
3 huevos
100 grs de harina
5 gotas de aroma concentrado de sirope de arce que le compro a ella
 
Preparación:
 
Precalentar el horno a 180º.
Forrar un molde de brownie de 18x28 con papel sulfurizado y reservar.
Fundir el chocolate en el microondas, unos 2 minutos a 450w de potencia. Añadirle la mantequilla de cacahuete y la esencia de arce y remover hasta que esté todo integrado. Dejar templar.
Batir los huevos con el azúcar, añadir el puré de calabaza y la mezcla de chocolate. Incorporar la harina y remover hasta que esté perfectamente mezclada. Por último añadir las nueces cortadas en trozos gruesos.
Rellenar el molde con la mezcla y hornear durante 30-35 minutos. Dejar enfriar dentro del molde para evitar que se rompa al cortar.



martes, 3 de enero de 2012

Estofado de alubias con calabaza


Feliz 2012 a todos!

Para empezar el año os traigo un plato reconfortante para los días de frío pero a la vez ligero, para recuperarnos un poco de los excesos navideños y hacer sitio para el roscón.
La receta es del número de otoño de 2010 de Sweet Paul Magazine, una publicación que descubrí gracias a Tengo un horno y sé cómo usarlo, un blog fantástico que no podéis perderos.
En cuanto a Sweet Paul (Su verdadero nombre es Paul Lowe), estoy absolutamente enamorada de este hombre y de sus publicaciones, que me leo y releo continuamente porque están llenas de buenas ideas y recetas como ésta, cuya autora es Ann West y aparece en la categoría que Paul llama “My happy dish.” Desde luego, la definición le viene a este plato como anillo al dedo. Es sencillo, delicioso, y una manera buenísima de hacer que los niños se aficionen a las legumbres... Y de hacer felices a las mamis que ven cómo sus hijos se comen las alubias sin rechistar!

Ingredientes para 4 personas:

500 grs de alubias blancas, puestas a remojo la víspera
De 1 a 1,5 de caldo de ave o de verduras
500 grs de calabaza (peso neto, ya pelada y sin semillas) cortada en cubos de 1,5-2cm aprox.
4 lonchas de bacon
1 puerro
1 cebolla
1 diente de ajo pelado y triturado
AOVE
200 ml de vino blanco seco
1 cucharada sopera de mermelada de melocotón
4 tomates maduros pelados, despepitados y troceados
Sal
Pimienta negra
Perejil picado
6 ramitas de tomillo fresco

Preparación:

Cocer las alubias en el caldo durante 45 minutos o hasta que estén tiernas.
Aparte, saltear el bacon cortado en tiritas, la cebolla, el ajo y el puerro con un hilo de aceite hasta que esté todo dorado. Incorporar la calabaza y seguir salteando unos 5 minutos, lo justo para que la calabaza empiece a ablandarse. Añadimos el vino y dejamos evaporar. A continuación, incorporamos la mermelada de melocotón, los tomates, las hojitas de tomillo (reservando algo para decorar), removemos un poco para que se mezcle todo y por último añadimos las alubias con su caldo de cocción. Si vemos que es poco líquido añadimos un poco para que quede todo cubierto.
Dejamos cocer tapado a fuego medio durante unos 15-20 minutos, hasta que la calabaza esté tierna pero no deshecha. Por último apagamos el fuego, destapamos y dejamos cocer otros 5 minutos aprovechando el calor residual.
Para servir, espolvorear con perejil picado y algún tallo y hojitas de tomillo.
Importante: Asegurarse de que hay pan en abundancia para todos los comensales. El caldo no tiene desperdicio!

martes, 22 de noviembre de 2011

Estofado de calabaza


La calabaza, ingrediente otoñal por excelencia, está siempre presente en las mesas en Estados Unidos en el día de Acción de Gracias y es tradicional tomarla en forma de pastel (El famoso Pumpkin Pie) o en forma de puré, o de estofado como éste que os traigo hoy. En USA se celebra esta fiesta el cuarto jueves de noviembre, es decir, dentro de dos días.
Estamos en la época ideal de las batatas y calabazas, y esta receta forma de prepararlas hará las delicias de cualquier comensal, sea o no vegetariano.
Tal y como está es exquisito, y va fenomenal para acompañar cualquier plato de carne o ave, pero si queremos convertirlo en plato único “carnívoro” unos taquitos de bacon bien dorado lo transformarán en una auténtica maravilla.
Ya sé que muchos pensarán que es absurdo prestarle tanta atención a una fiesta que no es nuestra, pero en la blogosfera celebramos todo, no? Además tengo familia en USA, de modo que me gusta dedicarle aunque sea un pensamiento a este día. Y por supuesto, dar gracias por lo bueno que me ha dado la vida, porque aunque en esta época tengo tantos problemas que estoy pensando en clasificarlos por temas o incluso por orden alfabético, no se me olvida que la vida me ha hecho el mejor regalo de todos. Este regalo cumplirá mañana 4 años y se llama Bianca. Así que gracias a la vida, gracias a Dios, a Mahoma, a Buda o a las fuerzas cósmicas del universo o a quien sea que me haya hecho este regalo, porque no sé a quién agradecérselo pero es una bendición que pensé que no recibiría y ahí está, alegrándome cada día y dando sentido a mi vida.
Si queréis ver más recetas (incluyendo el típico Pumpkin Pie) y algo de historia sobre esta festividad, en la nube de tags del pie de este blog podéis pinchar en la etiqueta “Acción de Gracias”
Y sin más os dejo pensando por qué daríais vosotros las gracias… y con la receta, claro, que no todo va a ser charla.



Ingredientes:

1 calabaza mediana-grande (Unos 4 kg de peso)
1 calabacín pequeño cortado en cubitos
30 ciruelas pasas deshuesadas
2-3 batatas peladas y cortadas en cubitos
4 cucharadas de hojas de cilantro picadas muy finas
400grs de maíz
Sal y pimienta
1 cucharada de azúcar moreno
2 cucharadas de mantequilla
400 grs de leche de coco
Canela, comino, orégano
1 cebolla grande cortada en juliana
3 dientes de ajo machacados
2 cucharadas de AOVE

Preparación:

Precalentar el horno a 200ºC. Cortarle a la calabaza la parte superior a unos 3 cm del tallo, con cuidado de que quede lo más entera y simétrica posible porque la utilizaremos como tapa. Vaciar la calabaza con mucho cuidado descartando las semillas que no vamos a utilizar. Si queréis una receta maravillosa con la que aprovecharlas, tenéis aquí esta coca maravillosa en el blog de Lolah.
Derretir la mantequilla y mezclarla con el azúcar moreno y la canela. Pincelar con esta mezcla el interior de la calabaza y de su tapa y hornear ambas juntas (una al lado de otra, sin poner la tapa encima) durante 20 minutos. Sacar del horno y reservar.
Mientras, salteamos en el aceite la cebolla y el ajo junto con las hierbas y especias. Añadimos el calabacín, la batata, la pulpa de la calabaza, el maíz y la leche de coco y cocinamos a fuego suave durante 20 minutos. Añadimos las ciruelas pasas y cocinamos otros 20 minutos.
Rellenamos con este estofado la calabaza, colocamos la tapa encima y horneamos durante 10 minutos.
Llevamos a la mesa junto con una buena hogaza de pan casero para mojar en la salsa, que queda espectacular, y esperamos tranquilamente a que nos hagan la ola.


Fuente: www.nigella.com

jueves, 13 de octubre de 2011

Sarracenas (Tagliatelle integrales) con calabaza, queso azul y piñones



Hace unos días Whole Kitchen me dio una alegría al incluir una de mis recetas, la calabaza asada con queso azul y nueces, en su Tour recetas dedicado a la calabaza como ingrediente otoñal, de este otoño que, por lo menos en Madrid, no termina de llegar.

Ayer estuve en el Retiro (junto con otros dos o tres millones de madrileños) y el aspecto del parque y el ambiente en general hacían pensar más en la primavera que en el otoño. Para muestra las rosas:


O este arbusto que fotografié a petición de mi hija, que dejó de perseguir a sus queridos pavos reales para llevarme corriendo de la mano a ver su descubrimiento mientras me decía emocionada "Mira mami, está lleno de frutos silvestres!" Me la hubiera comido...



Aunque también conseguí un par de fotos en las que se huele el otoño, como ésta:




Y esta otra, mi favorita. Estoy enamorada del color de esas hojas y de esa tela de araña. Este año tenemos el raro privilegio de contemplar el otoño bajo la luz del verano. No me digáis que no es curioso el contraste. Nada de tonalidades anaranjadas, ni rastro de ese juego sutil de sombras y luces. Es un blanco implacable que nos deslumbra y roba los colores de un tiempo que ya no es suyo y que está apurando hasta el último minuto.




Pero me estoy despistando, lo que quería hoy era traeros esta receta con la calabaza como ingrediente estrella, aunque le disputan el protagonismo el queso azul, los piñones, una pasta muy especial y, de fondo, el regusto único del Marsala.



Ingredientes para 6 personas (ó 4 muy tragonas)

800 grs de pulpa de calabaza (peso neto, ya pelada, despepitada y cortada en cubos de 1,5 cm aprox.)
1 cebolla grande
2 cucharadas de AOVE
1 cucharadita de pimentón de la Vera
30 grs de mantequilla
3 cucharadas soperas de Marsala
Sal al gusto
100 grs de piñones
6 hojas de salvia frescas, picadas finas
125 grs de Gorgonzola (podéis utilizar cualquier otro queso azul que os guste)
500 grs de pasta larga. En este caso he utilizado unas saracene integrales que formaron parte del premio del sorteo de mi amiga Sara con productos de Italian Delicat del que ya os he hablado en alguna otra ocasión. Es una pasta exquisita, de sabor muy característico pero delicado, y con una textura maravillosa, que resiste muy bien los condimentos complejos como éste pero también va estupendamente con una salsa de tomate sencilla, o un ragù de carne, etc.

(Paréntesis: Conste que no colaboro con Italian Delicat y no me pagan por decir esto. Mi amiga Sara ya les representa estupendamente. En realidad ya no colaboro con ninguna marca, de modo que las opiniones sobre cualquier producto que aquí comparta serán completamente desinteresadas salvo que indique lo contrario)





Preparación:

Ponemos la calabaza sobre una bandeja de horno forrada con papel de cocina. La rociamos con poquísimo AOVE y la horneamos a 180º durante 5-6 minutos. No debe quedar blanda, debe estar apenas tierna o de lo contrario se nos convertirá en papilla cuando estemos ligando la salsa y queremos que se vea entera.
Tostamos los piñones en una sartén a fuego moderado y reservamos.
Rehogamos la cebolla en aceite hasta que esté dorada. Añadimos la mitad de la salvia y rehogamos un minuto más. Retiramos del fuego y añadimos la calabaza, el queso azul cortado en cubitos y la mitad de los piñones.
Cocemos la pasta muy al dente (que le falten por lo menos 3-4 minutos) y colamos pero no en exceso. Reservamos una taza del agua de cocción de la pasta. La echamos en la sartén/rondón/etc donde tenemos la salsa y removemos con mucho cuidado para que se mezcle todo pero sin romper la calabaza y el queso. Si fuera necesario añadiremos un chorrito o dos del agua de cocción de la pasta.
Espolvoreamos con los piñones y la salvia que hemos reservado y llevamos a la mesa para comer este plato bien caliente.



Fuente: Nigella Lawson - Kitchen: Recipes from the heart of the home.







jueves, 2 de junio de 2011

Calabaza asada con queso azul y nueces









Ingredientes para 4 personas:

1 kg. de calabaza
100 grs. de nueces
100 grs. de queso azul

Preparación:

Cortar la calabaza en trozos de 2-3 cm y asarla en recipiente untado en aceite, moviéndola una o dos veces para que no se pegue. Dependiendo del tamaño de los trozos que cortemos estará lista en 20-30 minutos. Si la cáscara es tierna se puede dejar sin pelar. Yo la he pelado para que tardara menos en cocinarse.

Al sacar del horno, echar por encima las nueces en trozos grandes y el queso desmenuzado, mezclar delicadamente y poner unos segundos bajo el grill para que el queso se funda








Fuente: Nigella Express

lunes, 22 de noviembre de 2010

Acción de gracias (3) Pumpkin pie - Pastel de calabaza




La última de las tres verduras hermanas es la calabaza. Aunque hay muchas clases y está presente en infinidad de preparaciones, tanto dulces como saladas, la más conocida como típica de Acción de Gracias es el

Pumpkin pie - Pastel de calabaza

Pâte brisée:

1 taza + ¼ de harina de repostería
½ cucharadita de sal
1 cucharada sopera de azúcar
125 grs. de mantequilla muy fría cortada en cubitos
Entre 30 y 60 ml. de agua helada

Relleno de calabaza:

3 huevos
2 tazas de puré de calabaza
½ taza de nata
½ taza de azúcar moreno
1 cucharadita de canela
1 pedacito de jengibre fresco rallado
2 clavos de olor (yo no lo pongo)
1/2 cucharadita de sal

Preparación:

Precalentar el horno a 180º y engrasar un molde desmontable de 26cm de diámetro.
Poner en el procesador la harina, la sal y el azúcar y pulsar dos o tres veces hasta que se mezclen.
Añadir la mantequilla y batir 10-15 segundos hasta que la mezcla se asemeje a migas.
Incorporar con mucha prudencia 30 ml de agua en forma de hilo (según el clima en el que trabajemos, la marca y la calidad, la molienda y algún que otro factor, la harina absorberá más o menos líquido) sólo hasta que la masa esté uniforme y mantenga cuerpo si la pellizcamos. Si fuera necesario, añadir un poquito más de agua.
Sacar la masa del procesador y formar con ella rápidamente una bola que dejaremos reposar en la nevera 30 minutos envuelta en film de cocina.
Cuando hayan pasado los 30 minutos, espolvorear con harina la superficie de trabajo, depositamos en ella la masa y la estiramos con rodillo hasta unos 33 cm de diámetro.
Doblar la masa en cuatro para que no se rompa al trasladarla al molde que previamente habremos untado en mantequilla. Guardar los trocitos que nos sobren al nivelar el molde para hacer alguna figura decorativa que colocaremos encima del relleno. Lo típico son las hojas de arce pero yo no tenía cortadores de hojas en ese momento (la foto es de hace 3 años) Ahora sí que los tengo pero ese año no he hecho el pastel.
Refrigerar nuevamente la masa por unos 30 minutos antes de cubrirla con el relleno.

Relleno:

Batir los huevos, añadir el resto de ingredientes y batir un poco más (mejor a mano con varillas para no licuar demasiado el relleno) Si hemos preparado figuritas decorativas las colocamos encima. Antes de meter el pastel en el horno yo suelo envolver la mitad inferior del molde en papel aluminio, esto evita que el horno se ponga perdido con posibles goteos del relleno. Así limpiamos menos y nos evitamos la humareda del relleno que se quema, que incluso puede alterar el sabor y el aroma del pastel.
Estará listo en unos 30 minutos, o en su defecto cuando el relleno esté casi firme, o cuando los bordes de la masa estén tostaditos.

Se puede acompañar de nata montada endulzada con sirope de arce.

Fuente: Stephanie Jaworski, joyofbaking.com

miércoles, 27 de octubre de 2010

Daring Bakers octubre 2010: Doughnuts


The October 2010 Daring Bakers challenge was hosted by Lori of Butter Me Up. Lori chose to challenge DBers to make doughnuts. She used several sources for her recipes including Alton Brown, Nancy Silverton, Kate Neumann and Epicurious.
El desafío de este mes me ha dejado con ganas de más, porque por falta de tiempo sólo he podido preparar una de las muchas opciones que nos daban. Quedan para mejor ocasión mis amados bomboloni o los famosos donuts de levadura de Alton Brown. Y ya que estamos en otoño, me pareció buena idea probar los donuts de calabaza. No los había preparado nunca y merece la pena, son exquisitos. Se me ocurrió glasearlos con sirope de alce y la mezcla resultó estupenda.
Podéis ver aquí todas las recetas originales. A continuación la mía.
Donuts de calabaza
Ingredientes:

3 y ½ tazas de harina
4 cucharaditas de levadura Royal
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de canela en polvo
½ cucharadita de jengibre en polvo
½ cucharadita de bicarbonato
¼ de cucharadita de nuez moscada
1 minuto de silencio por el clavo de olor (en el original, 1/8 de cucharadita)
1 taza de azúcar
40 grs de mantequilla
1 huevo grande
2 yemas de huevo grandes
1 cucharadita de extracto de vainilla
½ taza de buttermilk
1 taza de calabaza asada (podéis hervirla, pero asada queda más consistente y para mi gusto más sabrosa), aplastada con tenedor o con los dedos (major no procesarla para que no se transforme en líquido)
Aceite vegetal suave para freír (yo, girasol)

Glaseado:

4 cucharadas soperas de sirope de arce
12 cucharadas soperas de azúcar glace
El zumo de limón necesario para aligerar la mezcla


Preparación:

Tamizar en un bol los ingredientes secos y reservar.
Batir aparte la mantequilla con el azúcar. No tiene que quedar suave, más bien granulada. Incorporar el huevo, las yemas y la vainilla. Poco a poco añadir la buttermilk y la pulpa de calabaza. Ahora empezamos a añadir los ingredientes secos en 4 veces, mezclando bien después de cada una. Tapar con plástico y refrigerar al menos 3 horas.
Calentamos el aceite a 185º. Es importante no pasarse para que no se nos quemen por fuera y queden crudos por dentro.
Preparamos una fuente con varias capas de papel de cocina. Reservamos.
Estiramos la masa entres dos papeles sulfurizados espolvoreados con harina hasta dejarla de 5 mm de espesor. Cortamos nuestros donuts
Freímos primero los agujeros, así probamos la temperatura de nuestro aceite. Después freímos los donuts.
Sin esperar a que se enfríen los bañamos con el glaseado, que prepararemos mezclando el azúcar, el sirope y un chorrito de zumo de limón hasta que tenga consistencia de natillas muy líquidas. De esta manera los donuts lo absorberán y quedarán muy tiernos y jugosos.

Y cuando los donuts se hayan enfriado del todo… atacamos!