domingo, 16 de febrero de 2014
Galletas especiadas de espelta y calabaza
jueves, 31 de octubre de 2013
Halloween 2013: Bizcocho especiado de calabaza
Bizcocho especiado de calabaza
viernes, 27 de septiembre de 2013
Cappellacci di zucca - Pasta rellena de calabaza
lunes, 21 de enero de 2013
Estofado de cerdo con calabaza
Aprovecho para contaros lo que para mí es una gran novedad: Tengo cámara de fotos. Mi primera Reflex. Estoy absolutamente emocionada con ella y aún no tengo ni idea de manejarla, pero me voy a lanzar a experimentar y a partir de la semana que viene las fotos que veréis serán las que haga con ella. Sed benévolos por favor!
Así que os dejo con esta receta y con las que puede que sean las últimas fotos de i phone que veréis por aquí.
Preparación:
Fuente: Bonne Maman, The Seasonal Cookbook
domingo, 7 de octubre de 2012
Blondies de calabaza con chocolate blanco
martes, 3 de enero de 2012
Estofado de alubias con calabaza
La receta es del número de otoño de 2010 de Sweet Paul Magazine, una publicación que descubrí gracias a Tengo un horno y sé cómo usarlo, un blog fantástico que no podéis perderos.
En cuanto a Sweet Paul (Su verdadero nombre es Paul Lowe), estoy absolutamente enamorada de este hombre y de sus publicaciones, que me leo y releo continuamente porque están llenas de buenas ideas y recetas como ésta, cuya autora es Ann West y aparece en la categoría que Paul llama “My happy dish.” Desde luego, la definición le viene a este plato como anillo al dedo. Es sencillo, delicioso, y una manera buenísima de hacer que los niños se aficionen a las legumbres... Y de hacer felices a las mamis que ven cómo sus hijos se comen las alubias sin rechistar!
Ingredientes para 4 personas:
500 grs de alubias blancas, puestas a remojo la víspera
De 1 a 1,5 de caldo de ave o de verduras
500 grs de calabaza (peso neto, ya pelada y sin semillas) cortada en cubos de 1,5-2cm aprox.
4 lonchas de bacon
1 puerro
1 cebolla
1 diente de ajo pelado y triturado
AOVE
200 ml de vino blanco seco
1 cucharada sopera de mermelada de melocotón
4 tomates maduros pelados, despepitados y troceados
Sal
Pimienta negra
Perejil picado
6 ramitas de tomillo fresco
Preparación:
Cocer las alubias en el caldo durante 45 minutos o hasta que estén tiernas.
Aparte, saltear el bacon cortado en tiritas, la cebolla, el ajo y el puerro con un hilo de aceite hasta que esté todo dorado. Incorporar la calabaza y seguir salteando unos 5 minutos, lo justo para que la calabaza empiece a ablandarse. Añadimos el vino y dejamos evaporar. A continuación, incorporamos la mermelada de melocotón, los tomates, las hojitas de tomillo (reservando algo para decorar), removemos un poco para que se mezcle todo y por último añadimos las alubias con su caldo de cocción. Si vemos que es poco líquido añadimos un poco para que quede todo cubierto.
Dejamos cocer tapado a fuego medio durante unos 15-20 minutos, hasta que la calabaza esté tierna pero no deshecha. Por último apagamos el fuego, destapamos y dejamos cocer otros 5 minutos aprovechando el calor residual.
Para servir, espolvorear con perejil picado y algún tallo y hojitas de tomillo.
Importante: Asegurarse de que hay pan en abundancia para todos los comensales. El caldo no tiene desperdicio!
martes, 22 de noviembre de 2011
Estofado de calabaza

La calabaza, ingrediente otoñal por excelencia, está siempre presente en las mesas en Estados Unidos en el día de Acción de Gracias y es tradicional tomarla en forma de pastel (El famoso Pumpkin Pie) o en forma de puré, o de estofado como éste que os traigo hoy. En USA se celebra esta fiesta el cuarto jueves de noviembre, es decir, dentro de dos días.
Estamos en la época ideal de las batatas y calabazas, y esta receta forma de prepararlas hará las delicias de cualquier comensal, sea o no vegetariano.
Tal y como está es exquisito, y va fenomenal para acompañar cualquier plato de carne o ave, pero si queremos convertirlo en plato único “carnívoro” unos taquitos de bacon bien dorado lo transformarán en una auténtica maravilla.
Ya sé que muchos pensarán que es absurdo prestarle tanta atención a una fiesta que no es nuestra, pero en la blogosfera celebramos todo, no? Además tengo familia en USA, de modo que me gusta dedicarle aunque sea un pensamiento a este día. Y por supuesto, dar gracias por lo bueno que me ha dado la vida, porque aunque en esta época tengo tantos problemas que estoy pensando en clasificarlos por temas o incluso por orden alfabético, no se me olvida que la vida me ha hecho el mejor regalo de todos. Este regalo cumplirá mañana 4 años y se llama Bianca. Así que gracias a la vida, gracias a Dios, a Mahoma, a Buda o a las fuerzas cósmicas del universo o a quien sea que me haya hecho este regalo, porque no sé a quién agradecérselo pero es una bendición que pensé que no recibiría y ahí está, alegrándome cada día y dando sentido a mi vida.
Si queréis ver más recetas (incluyendo el típico Pumpkin Pie) y algo de historia sobre esta festividad, en la nube de tags del pie de este blog podéis pinchar en la etiqueta “Acción de Gracias”
Y sin más os dejo pensando por qué daríais vosotros las gracias… y con la receta, claro, que no todo va a ser charla.

Ingredientes:
1 calabaza mediana-grande (Unos 4 kg de peso)
1 calabacín pequeño cortado en cubitos
30 ciruelas pasas deshuesadas
2-3 batatas peladas y cortadas en cubitos
4 cucharadas de hojas de cilantro picadas muy finas
400grs de maíz
Sal y pimienta
1 cucharada de azúcar moreno
2 cucharadas de mantequilla
400 grs de leche de coco
Canela, comino, orégano
1 cebolla grande cortada en juliana
3 dientes de ajo machacados
2 cucharadas de AOVE
Preparación:
Precalentar el horno a 200ºC. Cortarle a la calabaza la parte superior a unos 3 cm del tallo, con cuidado de que quede lo más entera y simétrica posible porque la utilizaremos como tapa. Vaciar la calabaza con mucho cuidado descartando las semillas que no vamos a utilizar. Si queréis una receta maravillosa con la que aprovecharlas, tenéis aquí esta coca maravillosa en el blog de Lolah.
Derretir la mantequilla y mezclarla con el azúcar moreno y la canela. Pincelar con esta mezcla el interior de la calabaza y de su tapa y hornear ambas juntas (una al lado de otra, sin poner la tapa encima) durante 20 minutos. Sacar del horno y reservar.
Mientras, salteamos en el aceite la cebolla y el ajo junto con las hierbas y especias. Añadimos el calabacín, la batata, la pulpa de la calabaza, el maíz y la leche de coco y cocinamos a fuego suave durante 20 minutos. Añadimos las ciruelas pasas y cocinamos otros 20 minutos.
Rellenamos con este estofado la calabaza, colocamos la tapa encima y horneamos durante 10 minutos.
Llevamos a la mesa junto con una buena hogaza de pan casero para mojar en la salsa, que queda espectacular, y esperamos tranquilamente a que nos hagan la ola.
Fuente: www.nigella.com
jueves, 13 de octubre de 2011
Sarracenas (Tagliatelle integrales) con calabaza, queso azul y piñones
Hace unos días Whole Kitchen me dio una alegría al incluir una de mis recetas, la calabaza asada con queso azul y nueces, en su Tour recetas dedicado a la calabaza como ingrediente otoñal, de este otoño que, por lo menos en Madrid, no termina de llegar.
Ayer estuve en el Retiro (junto con otros dos o tres millones de madrileños) y el aspecto del parque y el ambiente en general hacían pensar más en la primavera que en el otoño. Para muestra las rosas:
O este arbusto que fotografié a petición de mi hija, que dejó de perseguir a sus queridos pavos reales para llevarme corriendo de la mano a ver su descubrimiento mientras me decía emocionada "Mira mami, está lleno de frutos silvestres!" Me la hubiera comido...
Aunque también conseguí un par de fotos en las que se huele el otoño, como ésta:
Y esta otra, mi favorita. Estoy enamorada del color de esas hojas y de esa tela de araña. Este año tenemos el raro privilegio de contemplar el otoño bajo la luz del verano. No me digáis que no es curioso el contraste. Nada de tonalidades anaranjadas, ni rastro de ese juego sutil de sombras y luces. Es un blanco implacable que nos deslumbra y roba los colores de un tiempo que ya no es suyo y que está apurando hasta el último minuto.
Pero me estoy despistando, lo que quería hoy era traeros esta receta con la calabaza como ingrediente estrella, aunque le disputan el protagonismo el queso azul, los piñones, una pasta muy especial y, de fondo, el regusto único del Marsala.
Ingredientes para 6 personas (ó 4 muy tragonas)
800 grs de pulpa de calabaza (peso neto, ya pelada, despepitada y cortada en cubos de 1,5 cm aprox.)
1 cebolla grande
2 cucharadas de AOVE
1 cucharadita de pimentón de la Vera
30 grs de mantequilla
3 cucharadas soperas de Marsala
Sal al gusto
100 grs de piñones
6 hojas de salvia frescas, picadas finas
125 grs de Gorgonzola (podéis utilizar cualquier otro queso azul que os guste)
500 grs de pasta larga. En este caso he utilizado unas saracene integrales que formaron parte del premio del sorteo de mi amiga Sara con productos de Italian Delicat del que ya os he hablado en alguna otra ocasión. Es una pasta exquisita, de sabor muy característico pero delicado, y con una textura maravillosa, que resiste muy bien los condimentos complejos como éste pero también va estupendamente con una salsa de tomate sencilla, o un ragù de carne, etc.
(Paréntesis: Conste que no colaboro con Italian Delicat y no me pagan por decir esto. Mi amiga Sara ya les representa estupendamente. En realidad ya no colaboro con ninguna marca, de modo que las opiniones sobre cualquier producto que aquí comparta serán completamente desinteresadas salvo que indique lo contrario)
Preparación:
Ponemos la calabaza sobre una bandeja de horno forrada con papel de cocina. La rociamos con poquísimo AOVE y la horneamos a 180º durante 5-6 minutos. No debe quedar blanda, debe estar apenas tierna o de lo contrario se nos convertirá en papilla cuando estemos ligando la salsa y queremos que se vea entera.
Tostamos los piñones en una sartén a fuego moderado y reservamos.
Rehogamos la cebolla en aceite hasta que esté dorada. Añadimos la mitad de la salvia y rehogamos un minuto más. Retiramos del fuego y añadimos la calabaza, el queso azul cortado en cubitos y la mitad de los piñones.
Cocemos la pasta muy al dente (que le falten por lo menos 3-4 minutos) y colamos pero no en exceso. Reservamos una taza del agua de cocción de la pasta. La echamos en la sartén/rondón/etc donde tenemos la salsa y removemos con mucho cuidado para que se mezcle todo pero sin romper la calabaza y el queso. Si fuera necesario añadiremos un chorrito o dos del agua de cocción de la pasta.
Espolvoreamos con los piñones y la salvia que hemos reservado y llevamos a la mesa para comer este plato bien caliente.
Fuente: Nigella Lawson - Kitchen: Recipes from the heart of the home.
jueves, 2 de junio de 2011
Calabaza asada con queso azul y nueces

1 kg. de calabaza
100 grs. de nueces
100 grs. de queso azul
Preparación:
Cortar la calabaza en trozos de 2-3 cm y asarla en recipiente untado en aceite, moviéndola una o dos veces para que no se pegue. Dependiendo del tamaño de los trozos que cortemos estará lista en 20-30 minutos. Si la cáscara es tierna se puede dejar sin pelar. Yo la he pelado para que tardara menos en cocinarse.
Al sacar del horno, echar por encima las nueces en trozos grandes y el queso desmenuzado, mezclar delicadamente y poner unos segundos bajo el grill para que el queso se funda
lunes, 22 de noviembre de 2010
Acción de gracias (3) Pumpkin pie - Pastel de calabaza
Pumpkin pie - Pastel de calabaza
Pâte brisée:
1 taza + ¼ de harina de repostería
½ cucharadita de sal
1 cucharada sopera de azúcar
125 grs. de mantequilla muy fría cortada en cubitos
Entre 30 y 60 ml. de agua helada
Relleno de calabaza:
2 tazas de puré de calabaza
½ taza de nata
1 cucharadita de canela
1 pedacito de jengibre fresco rallado
1/2 cucharadita de sal
Preparación:
Poner en el procesador la harina, la sal y el azúcar y pulsar dos o tres veces hasta que se mezclen.
Añadir la mantequilla y batir 10-15 segundos hasta que la mezcla se asemeje a migas.
Incorporar con mucha prudencia 30 ml de agua en forma de hilo (según el clima en el que trabajemos, la marca y la calidad, la molienda y algún que otro factor, la harina absorberá más o menos líquido) sólo hasta que la masa esté uniforme y mantenga cuerpo si la pellizcamos. Si fuera necesario, añadir un poquito más de agua.
Sacar la masa del procesador y formar con ella rápidamente una bola que dejaremos reposar en la nevera 30 minutos envuelta en film de cocina.
Cuando hayan pasado los 30 minutos, espolvorear con harina la superficie de trabajo, depositamos en ella la masa y la estiramos con rodillo hasta unos 33 cm de diámetro.
Doblar la masa en cuatro para que no se rompa al trasladarla al molde que previamente habremos untado en mantequilla. Guardar los trocitos que nos sobren al nivelar el molde para hacer alguna figura decorativa que colocaremos encima del relleno. Lo típico son las hojas de arce pero yo no tenía cortadores de hojas en ese momento (la foto es de hace 3 años) Ahora sí que los tengo pero ese año no he hecho el pastel.
Refrigerar nuevamente la masa por unos 30 minutos antes de cubrirla con el relleno.
Relleno:
Batir los huevos, añadir el resto de ingredientes y batir un poco más (mejor a mano con varillas para no licuar demasiado el relleno) Si hemos preparado figuritas decorativas las colocamos encima. Antes de meter el pastel en el horno yo suelo envolver la mitad inferior del molde en papel aluminio, esto evita que el horno se ponga perdido con posibles goteos del relleno. Así limpiamos menos y nos evitamos la humareda del relleno que se quema, que incluso puede alterar el sabor y el aroma del pastel.
Estará listo en unos 30 minutos, o en su defecto cuando el relleno esté casi firme, o cuando los bordes de la masa estén tostaditos.
Se puede acompañar de nata montada endulzada con sirope de arce.
Fuente: Stephanie Jaworski, joyofbaking.com
miércoles, 27 de octubre de 2010
Daring Bakers octubre 2010: Doughnuts
3 y ½ tazas de harina
4 cucharaditas de levadura Royal
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de canela en polvo
½ cucharadita de jengibre en polvo
½ cucharadita de bicarbonato
¼ de cucharadita de nuez moscada
1 minuto de silencio por el clavo de olor (en el original, 1/8 de cucharadita)
1 taza de azúcar
40 grs de mantequilla
1 huevo grande
2 yemas de huevo grandes
1 cucharadita de extracto de vainilla
½ taza de buttermilk
1 taza de calabaza asada (podéis hervirla, pero asada queda más consistente y para mi gusto más sabrosa), aplastada con tenedor o con los dedos (major no procesarla para que no se transforme en líquido)
Aceite vegetal suave para freír (yo, girasol)
Glaseado:
4 cucharadas soperas de sirope de arce
12 cucharadas soperas de azúcar glace
El zumo de limón necesario para aligerar la mezcla
Tamizar en un bol los ingredientes secos y reservar.
Batir aparte la mantequilla con el azúcar. No tiene que quedar suave, más bien granulada. Incorporar el huevo, las yemas y la vainilla. Poco a poco añadir la buttermilk y la pulpa de calabaza. Ahora empezamos a añadir los ingredientes secos en 4 veces, mezclando bien después de cada una. Tapar con plástico y refrigerar al menos 3 horas.
Calentamos el aceite a 185º. Es importante no pasarse para que no se nos quemen por fuera y queden crudos por dentro.
Preparamos una fuente con varias capas de papel de cocina. Reservamos.
Estiramos la masa entres dos papeles sulfurizados espolvoreados con harina hasta dejarla de 5 mm de espesor. Cortamos nuestros donuts
Freímos primero los agujeros, así probamos la temperatura de nuestro aceite. Después freímos los donuts.
Sin esperar a que se enfríen los bañamos con el glaseado, que prepararemos mezclando el azúcar, el sirope y un chorrito de zumo de limón hasta que tenga consistencia de natillas muy líquidas. De esta manera los donuts lo absorberán y quedarán muy tiernos y jugosos.
Y cuando los donuts se hayan enfriado del todo… atacamos!








