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lunes, 7 de noviembre de 2011

Springerle cookies


Muchos habréis visto ya a estas alturas el artículo que he escrito sobre las Springerle para la sección Food Talk de The Daring Kitchen, desde aquí os doy las gracias de corazón a todos los que lo habéis leído por vuestros comentarios positivos, me he sentido muy halagada y valorada, vamos, un subidón de autoestima.
He pensado hacer esta entrada para aquellos que tengan dificultades con el inglés, por si a alguien le gustan estas galletas y tiene interés en aprender algo más sobre su historia y sobre cómo hacerlas.
No deja de ser curioso que una uruguaya de nacimiento, española de adopción, y medio italiana por vivencias y por afinidad, de repente se enamore de unas antiguas galletas alemanas/nórdicas. Es lo que tiene la globalización!
Hablando en serio, mi enamoramiento de las Springerle empezó hace un par de años, más o menos cuando nació este blog. Por aquel entonces andaba buscando algo en internet y al toparme con ellas tuve uno de esos momentos OH-MY-GOD. Fue verlas y empezar a investigar para encontrar recetas, estudiar técnicas y descubrir dónde comprar algunos moldes para empezar.
Fue así como encontré a Gene Wilson, un artesano de Bellville (Ilinois-USA) que lleva casi 40 años fabricando manualmente estos moldes en madera, y a quien le compré mis primeros moldes. De momento tengo sólo seis, y digo de momento porque ahora que le he cogido el truquillo a estas galletas sé que nunca van a faltar en mi casa en Navidad, tanto para disfrutar en familia como para regalar, o incluso para adornar el árbol.
Mis primeros intentos de hacer estas cookies fueron un desastre. Algunas veces porque el clima no era el adecuado (no os aconsejo hacerlas en verano, el calor impide que se sequen bien y por tanto se les borra el relieve y se deforman al hornearlas) En otras ocasiones probé recetas que no me convencieron, o por textura o por consistencia.
Ha sido una prueba de paciencia hasta que finalmente di con las cantidades y los ingredientes que funcionan mejor para mi gusto, y hasta que he perfeccionado la técnica del marcado y del corte, que sobre el papel es algo sencillo pero requiere algo de práctica.
Había probado a hacer masa sólo de claras, me atraía la idea porque leí que con ella se consiguen galletas más blancas, pero la de las fotos que estáis viendo ahora se hace con huevos enteros y salen igual de blancas y encuentro que la masa es más fiable. El truco para que las galletas queden tan blancas está en batir los huevos muchísimo, tienen que doblar volumen y aclararse muchísimo.
Otras diferencias respecto a la receta que hice el año pasado para Navidad:
He utilizado levadura química en lugar del hartshorn. No hago las cookies con vistas a una conservación muy larga, que es la principal ventaja del hartshorn: no reacciona a la humedad sino a la temperatura, por lo que conserva las galletas más tiempo. Pero a mí no me duran tanto, así que ahora uso levadura química, que como todo el mundo siempre tengo en la despensa,
También le he incorporado una pequeña cantidad de mantequilla que hace la masa muy manejable y más cremosa al final.
Pero antes de compartir con vosotros la receta y el paso a paso os quiero hablar un poco de la historia de estas galletas por si os interesa. Si no es así podéis ir derechos hasta la receta.
Al final de este post encontraréis algunos links por si os interesa investigar un poquito más y queréis comprar lo necesario para estrenaros con estas cookies.
Las primeras Springerle de las que se tiene noticia son del siglo XIV y se localizan sobre todo en el sur de Alemania, Alsacia y algunos lugares de Suiza.
Se hacían moldes de arcilla, de madera y de metal. Muchos se conservan en museos y colecciones privadas en Europa. También hay algunas colecciones en Estados Unidos.
El origen del nombre parece estar en el hecho de que los primeros moldes representaban caballos y a veces a sus jinetes. En épocas remotas al parecer se sacrificaban animales, sobre todo caballos, y en algún momento los sacrificios asumieron, por fortuna, una forma simbólica por medio de estas galletas.
También se alude al hecho de que las galletas “saltan” (esto es intraducible, el término inglés exacto es “spring-up”, y originariamente en alemán el significado era algo así como “pequeño caballo de salto”), en referencia a los relieves que adquieren gracias a los moldes y a los pequeños “pies” que se crean en su base, igual que en el caso de los macarons franceses.
Con el tiempo los moldes comenzaron a representar una gran variedad de escenas bíblicas, y también incorporaron momentos de la vida cotidiana, como fiestas, nacimientos, compromisos y bodas, la vida en el campo, la jardinería, etc.
A lo largo de los siglos se han utilizado como ofrenda, como medio de enseñanza, como prendas de amor entre novios, y aunque los motivos hayan ido cambiando se han seguido haciendo y es una tradición que se mantiene, ahora simplemente porque son unas galletas preciosas, porque se conservan mucho tiempo y porque pese a ser un dulce que lleva poquísimos ingredientes tiene un sabor y una textura muy especiales, son un poco como el mazapán: crujientes por fuera y tiernas por dentro.
Y ahora os dejo con la receta. Hay muchas más y pienso seguir probando, aunque ésta me ha funcionado muy bien.

Ingredientes:

3 huevos a temperatura ambiente
400 grs de azúcar glace
65 grs de mantequilla blanda
¼ de cucharadita de sal
½ de carbonato de amonio(*) o levadura química
520 grs de harina para repostería (más harina extra para espolvorear la superficie de trabajo y nuestras manos)
1 cucharadita de esencia de anís (sustituible por cualquier otra esencia a condición de que no tenga color. En este caso he usado esencia de naranja)
(*) Agente leudante tradicionalmente utilizado para este tipo de galleta, tóxico en crudo pero inofensivo tras la cocción, que lo disipa completamente sin dejar sabor en el producto horneado.
Se puede sustituir por la misma cantidad de levadura química.

Preparación:

Tamizar los ingredientes secos. Reservar.
Batimos los huevos en el robot junto con el azúcar hasta que hayan doblado el volumen y estén blancos, al menos 15 minutos. Esto es importante para conseguir que las galletas queden muy blancas. Después añadimos la mantequilla por cucharadas batiendo a velocidad media. Cuando esté perfectamente integrada añadimos la esencia. Después bajamos la velocidad y añadimos la mezcla de harina poco a poco. Dejamos que la masa repose 10 minutos.







Espolvoreamos con harina la superficie de trabajo. Dividimos la masa en 4 y también la espolvoreamos con algo más de harina (aún está pegajosa, y es normal) y la trabajamos un poco hasta que no se nos pegue a los dedos. Estiramos hasta dejarla de 1 cm de espesor, presionamos con los moldes lo más uniformemente posible y cortamos las galletas con cuchillo, rueda dentada o cortador. (Yo utilizo cortador porque es mucho más cómodo, tengo uno redondo de ondas que es de la medida exacta de mis moldes)











Recomiendo ir cortando de una en una, porque de lo contrario la presión que ejercemos con el molde puede deformar el resto de galletas.
Si la masa se vuelve un poco seca nos humedecemos las manos para seguir trabajando.
Cuando hemos terminado de estirar y cortar y la masa ya está demasiado seca, hay una forma estupenda de aprovechar los recortes: los Chräbeli. Encontré este truco en una página que me recomendó mi querida
Lola. La tienda se llama “Änies Paradis” y tienen unas cosas estupendas para hacer Springerle (aunque aún no les he comprado) y un magnífico paso a paso con fotografías de la receta que ellos utilizan. También enseñan cómo utilizar los moldes para hacer unos relieves en papel que son ideales para manualidades (postales, cajas, etc.) Más abajo os pongo el link.











Para hacer los Chräbeli juntamos todos los trozos que nos han quedado de masa (nos humedecemos las manos si es necesario para poder manejarla bien) y hacemos un rollo de unos 1,5 cm de diámetro. Lo cortamos en porciones como de 4-5 cm, les hacemos unos cortes de cuchillo y los abrimos un poquito en abanico. A continuación los ponemos a secar con el resto de galletas que hemos hecho. Aquí podéis ver cómo quedan, yo los espolvoreé de azúcar glace y quedan riquísimos.








Dejaremos secar las cookies como mínimo 8 horas, y como máximo 24. Esto hace que las imágenes se fijen en la superficie de la galleta y permanezcan inalteradas tras la cocción.

Las hornearemos en horno precalentado a 150º durante 10 a 15 minutos dependiendo del tamaño. Las mías son de 6 cm de diámetro y están listas en 9-10 minutos, y los Chräbeli tardan unos 7 minutos. Lo importante es sacarlas del horno cuando están aún blancas en la superficie. La parte de abajo estará ligerísimamente dorada y la superficie se estará empezando como a despegar formando pequeños pies, como les ocurre a los macarons franceses.

Links:


Mi primer post de Springerle lo podéis leer aquí.

Aquí el artículo que he publicado en The Daring Kitchen.


Gene Wilson:
Gene Wilson es el artesano al que le compré los moldes que veis en las fotos. Son los únicos que tengo hasta la fecha y como podréis comprobar dan un relieve maravilloso a las galletas, donde se ve hasta el mínimo detalle.

The Springerle Baker
Esta es la página de la que he sacado parte de la información que tengo sobre la historia de las Springerle. Es un enamorado de estas galletas y en su web enseña sus creaciones no sólo comestibles, porque como os decía este tipo de moldes se puede utilizar para hacer manualidades.

Anise Paradise
Esta página, como os decía antes, me la descubrió Lolah. Es una tienda suiza que tiene una increíble variedad de moldes y de todos los utensilios necesarios para las Springerle. Su paso a paso me ha sido muy útil para perfeccionar mi técnica, y de aquí saqué la técnica de las “Chräbeli.”



The House on the Hill
Esta tienda estadounidense tiene una impresionante variedad de moldes, utensilios e ingredientes. La encuentro un poco cara y los gastos de envío son elevados pero tienen maravillas. En particular me llaman la atención sus rodillos para hacer varias Springerle de una tacada, pero aparte de que son algo caros no sé qué tal se me daría esta técnica.

Es todo, ya está bien de rollo por hoy, no?
Feliz semana a todos.


jueves, 27 de octubre de 2011

Daring Bakers octubre 2011: Povitica


The Daring Baker’s October 2011 challenge was Povitica, hosted by Jenni of The Gingered Whisk. Povitica is a traditional Eastern European Dessert Bread that is as lovely to look at as it is to eat!



Mi primer reto con las Daring Bakers después de muchos, muchos meses, es una delicia y estoy absolutamente encantada de haberla hecho.
Lo que lamento es que las fotos no le hagan justicia, porque como este mes tengo tantas cosas que hacer y publicar he tenido que volver a hornear con nocturnidad y alevosía, y al carecer de equipo fotográfico adecuado la luz por la noche da asco, y las fotos también, pero haced un pequeño esfuerzo de imaginación e imaginad lo bien que se vería esta maravilla a la luz del día, y sobre todo cómo huele la cocina al sacarlo del horno: nueces, cacao, café, la mantequilla y el azúcar que se transforman en caramelo, el perfume único de los dulces hechos con levadura… Hice una cuarta parte de la receta original porque no me veía capaz de trabajar tanto y sobre todo no quería encontrarme con cuatro de éstos ante el riesgo cierto de ponerme a comer a todas horas con los pretextos más variopintos (a la hora del desayuno, dos trozos porque no he cenado bien, después de comer un trozo porque es triste tomarse el café a palo seco, cuando merienda la niña porque así aguanto mejor hasta la cena, y después de la cena ya no habría pretexto válido pero con cargo de conciencia y todo me iría a la cocina y destaparía la campana por enésima vez para servirme un trozo. Diréis “qué exagerada” pero no, gente, no, que me conozco, y ahora que conozco este dulce sé que lo que digo es verdad. Pero me pesa no haber hecho siquiera media receta, porque una se acaba demasiado pronto, snif snif…
La Povitica Povitica (pronunciado “po-va-tit-sa”) es un pan dulce para postre, típico de la europa del este, y suele servirse durante las fiestas de Navidad. También se conoce como Nutroll, Potica, Kalachi, Strudia, etc. etc. Hay muchísimas versiones, prácticamente cada familia tiene su receta heredada que guarda celosamente y pasa de generación en generación, aunque hoy en día por desgracia se está perdiendo la costumbre de hornear este dulce y es una pena que se pierda algo tan exquisito y tan fácil de hacer en casa. Así que al igual que en el día internacional del pan os invitaba a hacer pan en casa, sea el que sea, incluso el de olla o pyrex, hoy os invito a probar a hacer algún pan dulce, empezando por éste. Es algo laborioso, sobre todo si hacemos mucha cantidad, pero no es difícil, y si lo hacemos en robot el único trabajo que tenemos que hacer es el de estirar la masa, pero es una masa muy elástica que se trabaja muy bien. Yo pensé que me daría mucho trabajo pero nada más lejos de la realidad.






Y como ya me he enrollado bastante, os dejo con la receta.

Povitica




INGREDIENTES
(Para un pan de 600 grs. aprox.)

Para la masa madre

(Este paso es necesario porque aunque este pan es dulce y el azúcar potencia la levadura, la masa pan contiene huevo y mantequilla, ingredientes que tienden a “frenarla.” Así, preparando esta pequeña masa madre conseguimos que la masa sea esponjosa a pesar de todos los ingrediente “pesados”, por llamarlos de alguna manera, que le vamos a añadir)
½ cucharadita de azúcar
¼ cucharadita de harina
2 cucharadas soperas de agua templada
7 grs de levadura fresca de panadería

Para la masa

½ taza (120 ml) de leche entera
3 cucharadas de azúcar
¾ de cucharadita de sal
1 huevo grande
30 grs de mantequilla derretida
2 tazas (280 grs) de harina

Para el topping

2 cucharadas de café fuerte
1½cucharaditas de azúcar Teaspoons (7½ ml/7 gm/¼ oz) Granulated Sugar
Mantequilla derretida

Para el relleno

280 grs de nueces picadas finas
60 ml de leche entera
60 grs de mantequilla derretida (más unos 30 grs para pincelar la masa)
1 yema de huevo batida
¼ de cucharadita de extracto de vainilla
115 grs de azúcar
¼ cucharadita de cacao puro en polvo
¼ cucharadita de canela en polvo





Preparación

Masa madre:



En un bol pequeño, deshacer la levadura con los dedos y añadirle el agua, mezclando hasta que se disuelva. Añadir el azúcar y la harina y remover hasta que se mezclen. Cubrir con film y dejar actuar mientras preparamos el relleno y pesamos y medimos los ingredientes de la masa.

Relleno:



Mezclar en un bol las nueces picadas, el azúcar, la canela y el cacao.
Calentar la leche sin que llegue a hervir e incorporarla a la mezcla de las nueces, azúcar, etc.
Añadir el huevo y remover hasta que todo esté perfectamente mezclado.
Cubrir con un paño y dejar reposar hasta el momento de utilizarlo.
Si la mezcla quedara muy espesa se puede aligerar con un poco de leche (A mí no me ocurrió)

Masa:



Calentar la leche sin que llegue a hervir. Verter en la jarra del robot. Añadirle el azúcar y la sal. A continuación incorporamos el huevo batido, la masa madre, la mantequilla derretida y cuando esté todo perfectamente integrado, vamos incorporando la harina poco a poco sin dejar de batir hasta que la masa se despegue ligeramente de las paredes de la jarra.
(Jenni dice que no usó toda la harina de la receta original, yo sí, e incluso tuve que espolvorear bastante harina en la superficie de trabajo para que no se me pegara, aunque con prudencia para no endurecer la masa que tiene que quedar muy elástica para poder estirarla)
Poner la masa en un bol ligeramente untado en aceite, cubrirlo con film y dejarla reposar hasta que doble su tamaño (a mí me tardó 1 y ¼ horas)
Cuando esto ocurra ya podemos estirarla.
Enharinamos la superficie de trabajo. Ponemos encima la masa, espolvoreamos con algo de harina por encima de la masa también y la estiramos con rodillo empezando por el centro y trabajando hacia fuera,, hasta que tengamos un rectángulo de 25 x 30 aprox. que pincelaremos con mantequilla derretida.
Volvemos a estirar la masa ayudándonos con el rodillo hasta que esté muy fina y opaca.
En este punto de la explicación de Jenni me reí porque dice que “Cuando pienses que la masa está lo suficientemente fina, intenta dejarla aún más fina. Debería ser tan delgada que seas capaz de ver el color y quizá el dibujo de la mesa de trabajo.”
Y respetando las instrucciones eso hice: cuando fui capaz de distinguir las vetas de la madera de la encimera me di por satisfecha.
Cuando tenemos la masa perfectamente estirada, repartimos el relleno por encima y formamos un rollo por el lado largo del rectángulo. La idea es poner el rollo resultante (De unos 75 cm de largo al final) enrollado dentro de un molde de cake en forma de U, con las puntas juntas en el interior de dicha U.
Ahora pincelamos nuestra povitica con el café mezclado con el azúcar (si a alguien no le gusta el café puede pincelar la masa con clara de huevo batida)
Cubrimos el molde y lo dejamos reposar durante 15 minutos cubierto con un paño. Aprovechamos para precalentar el horno a 180º.
Pasados los 15 minutos llevamos el molde al horno y lo horneamos 15 minutos a 180º y después otros 45 minutos (o hasta que esté hecho) a 150º.
Si observamos que la superficie se dora demasiado podemos ponerle un trozo de papel de aluminio por encima (Yo lo hice, y justo a tiempo!)
Cuando esté hecha, la sacamos del horno y la pincelamos inmediatamente con mantequilla derretida.
La dejaremos reposar sin desmoldar al menos durante 30 minutos. Yo la dejé un par de horas porque ese día aún hacía calor y no hay que desmoldarla hasta que esté tibia, de lo contrario podría romperse.

Para cortarla, lo mejor es darle la vuelta y hacer rebanadas con un cuchillo dentado.


domingo, 27 de febrero de 2011

Daring Bakers Febrero 2011: Panna cotta y fiorentine


The February 2011 Daring Bakers’ challenge was hosted by Mallory from A Sofa in the Kitchen. She chose to challenge everyone to make Panna Cotta from a Giada De Laurentiis recipe and Nestle Florentine Cookies.
El reto de este mes como podéis comprobar es doble, aunque se trata de dos preparaciones super sencillas y rápidas de hacer.
Para la panna cotta quería hacer algo relativamente original pero sin complicarme mucho la vida y recordé una versión a la menta que vi en una revista el año pasado en Italia. Aquella iba acompañada de una salsa de chocolate, pero como teníamos que hacer las galletas con chocolate opté por evitar la sobredosis.
Panna cotta a la menta
Ingredientes:
500 ml de nata para montar (mínimo 36% de grasa)
3 hojas de gelatina
6 cucharadas de azúcar
2 cucharadas de licor de menta
Colorante (optativo)
Preparación:
Disolver la gelatina en una taza de nata mientras calentamos el resto a fuego suave junto con el azúcar. Cuando la nata está a punto de alcanzar el hervor bajamos el fuego y le añadimos la taza de nata con la gelatina disuelta. Removemos un par de minutos hasta que se haya mezclado perfectamente. Apartamos del fuego, añadimos el licor de menta (y el colorante, en su caso), removemos hasta que la mezcla tenga un color homogéneo y repartimos en flaneras o ramequines.
Refrigeramos un mínimo de 12 horas, desmoldamos y servimos.


Nestlé Florentines (Biscotti fiorentini)
Ingredientes:
150 grs de mantequilla
2 tazas de copos de avena
1 taza de azúcar
2/3 de taza de harina
1/4 de taza de miel (dark corn syrup en el original)
1/4 de taza de leche
1 cucharadita de extracto de vainilla
1 pizca de sal
250 grs de chocolate de cobertura
Preparación:
Precalentar el horno a 180º. Forrar dos bandejas de horno con papel sulfurizado.
Derretir la mantequilla. Incorporarle por este orden removiendo cuidadosamente después de cada ingrediente: Los copos de avena, el azúcar, la harina previamente tamizada, la miel, la leche, la vainilla y la sal.
Depositar cucharaditas de masa en las bandejas dejando una separación de al menos 5 cm entre ellas (se desparraman un montón!) Hornear durante 6-8 minutos, o hasta que estén bien doradas (si las sacamos blancuchas quedarán gomosas y lo interesante es que crujan)
Una vez frías pincelamos la base de cada galleta con chocolate fundido. Después, si tenéis tiempo y ganas, una vez que el chocolate haya endurecido completamente, les dais la vuelta y les hacéis unos hilillos de chocolate en la parte superior.




jueves, 27 de enero de 2011

Daring Bakers Enero 2011: Biscuit Joconde





The January 2011 Daring Bakers’ challenge was hosted by Astheroshe of the blog accro. She chose to challenge everyone to make a Biscuit Joconde Imprime to wrap around an Entremets dessert.

El reto de este mes es super goloso y divertido de hacer: se trata de un postre dentro de una tarta que le sirve de envoltorio.

Como veréis yo no me he complicado mucho la vida con el dibujo del bizcocho, pero admite muchísimas posibilidades.

Estuve a punto de hacerlo en una copa gigante que tengo especial para trifle, pero hubiera necesitado unos 2 kg de mousse en vez del medio kilo que preparé y a falta de ocasión familiar en la que servir semejante festín opté por una versión más reducida, en molde de aro desmontable de 18 cm de diámetro.

El procedimiento es laborioso pero muy sencillo: hacemos una pasta de decoración al cacao (o con el colorante que os guste), la depositamos en el molde o bandeja dándole la forma deseada, y mientras la congelamos hacemos el biscuit joconde. Depositamos la masa de éste sobre las decoraciones de chocolate congeladas, horneamos y voilà! El bizcocho que usaremos para revestir el molde tiene el dibujo que hemos elegido y lo mantiene a la perfección.

Una vez revestido el molde, sólo tenemos que rellenarlo con la preparación que nos guste (en mi caso mousse de chocolate y queso), enfriar y decorar como más nos guste. Yo le puse por encima una crema hecha con pudding de vainilla en polvo y lo decoré con unos arabescos hechos con la misma pasta de decoración al cacao que preparé para revestir el molde.

A continuación las recetas de los bizcochos:

Pasta de decoración al cacao:

50 grs de mantequilla blanda

50 grs de azúcar glace

1 clara

42 grs de harina

15 grs de cacao en polvo

Preparación:

Batir la mantequilla con el azúcar hasta que esté blanda y cremosa. Añadir la clara y seguir batiendo hasta que esté bien integrada. Añadir en dos ó tres veces la harina y el cacao previamente tamizados. Cuando tengamos lista nuestra pasta, la metemos en una manga pastelera y la escudillamos sobre un silpat o una bandeja con papel sulfurizado y la congelamos. Mientras tanto, preparamos el bizcocho.


Ingredientes de la joconde sponge:

42,5 grs de harina de almendra

37,5 grs de azúcar glace

12,5 grs de harina

1 huevo + 1 clara

5 grs de azúcar

15 grs de mantequilla derretida


Preparación:

Precalentar al horno a 180º

Batir las claras a punto de nieve firme y reservar.

Colocar en el procesador las harinas previamente tamizadas con el azúcar en un bol. Añadir la yema y mezclar bien. Incorporar un tercio de las claras y mezclarlo todo bien. En este punto no hace falta tener mucho cuidado, se trata sólo de hacer más líquida la masa y prepararla para el paso siguiente. Añadimos ahora el resto de las claras y las integramos muy delicadamente, con movimientos envolventes.

Ahora recuperamos el silpat con la pasta al cacao que tenemos en el congelador y vertemos el bizcocho por encima, cubriendo bien los dibujos. Horneamos todo aproximadamente 15 minutos. Dejamos enfriar sobre rejilla y cortamos a la medida de nuestro molde.




Mousse de chocolate y queso

Ingredientes:

300 grs de queso Philadelphia

200 ml de nata para montar

150 grs de chocolate de cobertura

1 cucharadita de esencia de vainilla


Preparación:


Montar la nata con el azúcar en el robot. Bajamos la velocidad y añadimos el queso. Por último, incorporamos el chocolate fundido que habremos dejado enfriar unos minutos.

Montaje:

Revestimos el molde con el bizcocho. Rellenamos con la mousse. Ponemos por encima la crema elegida (en este caso natillas de vainilla preparadas con la mitad de leche) y decoramos a nuestro gusto.




lunes, 27 de diciembre de 2010

Daring Bakers Diciembre 2010: Christmas Stollen Wreath


The 2010 December Daring Bakers’ challenge was hosted by Penny of Sweet Sadie’s Baking. She chose to challenge Daring Bakers’ to make Stollen. She adapted a friend’s family recipe and combined it with information from friends, techniques from Peter Reinhart’s book.........and Martha Stewart’s demonstration.
Me ha encantado el reto de este mes. Me gustan muchísimo los dulces de levadura hechos a la manera tradicional, y éste tiene una larguísima tradición, aunque el mío, por los motivos que ahora os explicaré, no es de lo más tradicional.
En primer lugar no lo es por la forma. El Stollen auténtico quiere evocar la forma del niño Jesús envuelto en pañales y por eso tiene forma de hogaza. El mío tiene forma de corona y esto es un invento posterior pero a mí me pareció buena idea porque tengo un pequeño problema: tengo el horno grande roto y estoy trabajando con uno pequeño, por lo que si hacía la forma de hogaza tenía que ser mini-mini-mini, en cambio haciendo una corona dentro de un molde de tarta podía permitirme un tamaño algo mayor.
En segundo lugar el relleno que he empleado tampoco es tradicional. He preparado dos rellenos en realidad: uno de nueces y otro de mazapán al café. Decidí hacerlo así porque el postre de mi cena de Nochevieja va a ser Christmas Pudding, que ya tiene un sabor muy cítrico, así que decidí darle a este Stollen un sabor diferente y en casa nos ha gustado mucho.
Así que no me enrollo más y os dejo con la receta. Podéis consultar la versión completa del reto tal y como lo explica Penny aquí.
Stollen walnut wreath (Corona de nueces)
Ingredientes para una corona de 26 cm de diámetro
Masa:
5 grs. de levadura seca
1/2 taza de leche templada
55 grs de mantequilla
1/4 de taza de azúcar
1 huevo
1/2 cucharadita de sal
2 y 1/2 tazas de harina
Relleno de nueces:
1 y 1/2 tazas de nueces picadas
1/2 taza de azúcar moreno
1 cucharada de nata
1/2 cucharadita de esencia de vainilla
1 cucharadita de canela
Relleno de mazapán:
125 grs de almendra molida
100 grs de azúcar
1/2 cucharada de miel
1 clara de huevo
1 cucharada de mermelada de café (la receta la subo a la vuelta de vacaciones)
1/2 cucharadita de esencia de vainilla
Glaseado de limón:
5 cucharadas de azúcar glacé
1-2 cucharadas soperas de zumo de limón
Preparación:
Lo primero que haremos será preparar los rellenos.
El de mazapán:
Se ponen en un bol todos los ingredientes y se mezcla con cuchara, removiendo y aplastando hasta que se compactan todos los ingredientes. Se cubre con film y se reserva.

Igual hacemos con el de nueces:

Ponemos en un bol todos los ingredientes y mezclamos con cuchara, removiendo y aplastando hasta que se compactan todos los ingredientes. Se cubre con film y se reserva.


La masa:
En un bol grande, disolvemos la levadura en la leche templada. Añadimos la mantequilla ablandada, el azúcar, el huevo, la sal y la mitad de la harina. Mezclamos hasta que esté todo integrado. Incorporamos el resto de la harina y volcamos la masa en la superficie de trabajo enharinada. Amasamos entre 6-8 minutos hasta que tengamos una masa suave y elástica que pondremos a levar tapada en un lugar cálido.
Cuando haya doblado su tamaño la estiramos y distribuimos por encima el relleno de nueces y el de mazapán por tiritas, de manera que vamos poniendo una tirita a cada vuelta que demos con la masa.





Cerramos los dos extremos del rollo para formar la corona y lo ponemos a levar por segunda vez hasta que vuelva a doblar el tamaño. Para que el hueco central me quedara perfectamente redondo usé un bol (Esto me lo copié de Audax Artifex)


Con unas tijeras de cocina le hacemos a la corona unos cortes lo más simétricos posible. Lo suyo sería hacérselos en la parte baja de la masa, pero como yo lo puse a levar y lo horneé en un molde de tarta, le hice las aberturas en la parte superior.
Horneamos durante 15-20 minutos. Bañamos con el glaseado de limón que tendremos preparado de antemano para echárselo a la corona recién salida del horno.


Lo decoré con arándanos secos que rehidraté la víspera con licor de cerezas rebajado con agua y azúcar.
Como os decía en casa nos ha gustado mucho, pero la próxima vez que lo haga quizá le ponga menos relleno. Como podréis ver en las fotos (horrendas, por cierto, porque además del horno también se me ha estropeado la cámara y estoy tirando de móvil) casi hay más relleno que masa, aunque eso para una golosa impenitente como yo tampoco es que sea un gran problema...
:-)



sábado, 27 de noviembre de 2010

Daring Bakers Noviembre 2010: Crostata de albaricoques y almendras


The 2010 November Daring Bakers’ challenge was hosted by Simona of briciole. She chose to challenge Daring Bakers’ to make pasta frolla for a crostata. She used her own experience as a source, as well as information from Pellegrino Artusi’s Science in the Kitchen and the Art of Eating Well.

Ni hecho aposta: el día anterior a la publicación de la receta de noviembre yo subí una receta de crostata que algunos recordaréis y que podéis ver pinchando aquí. La hice para participar en un concurso en el que (sniff, sniff) no gané nada, aunque fue divertido participar.
Nuestra anfitriona Simona eligió las recetas clásicas de crostata de Artusi, yo (como siempre últimamente) fui a lo rápido y utilicé mi pâte brisée fetiche, la receta de Martha Stewarte que para mí es la masa perfecta, fácil y rápida de preparar y super manejable. Si queréis ver las recetas originales pinchad aquí.
Como relleno, albaricoques y almendras con una crema de nata y huevo aromatizada con vainilla y limón. Obviamente los albaricoques no son de temporada, pertenecen a mi reserva congelada :-)



Ingredientes para un molde de 26 cm:

2 y 1/2 tazas de harina
1/2 cucharadita de sal
1/2 cucharadita de azúcar
226 gramos de mantequilla fría
1 cucharadita de ralladura de limón
1/4 a 1/2 de taza de agua helada

Para el relleno:
6 galletas tipo María
8-10 albaricoques
200 ml de nata
2 huevos
6 cucharadas de azúcar
Ralladura de medio limón
1 cucharadita de extracto de vainilla





Preparación:



Precalentar el horno a 160º.
Procesar la harina tamizada con la sal, el azúcar, la ralladura de limón y la mantequilla hasta que obtengamos migas. Añadir el agua en hilo hasta que la masa esté ligada, pero sin llegar a estar húmeda. Tiene ser elástica y despegarse del procesador con facilidad.
La dejamos reposar en el frigorífico al menos una hora. La estiramos a 3 mm y cubrimos el molde.
Esparcimos por el fondo de la masa las galletas reducidas a pan rallado. A continuación colocamos los albaricoques cortados en mitades y los bañamos con una crema que preparamos mezclando la nata con los huevos batidos, el azúcar, la vanilla y la ralladura de limón. Horneamos durante 35-40 minutos, o cuando veamos que el relleno casi no tiembla al sacudir ligeramente el molde. En ese momento lo sacamos del horno y le echamos por encima las almendras fileteadas y azúcar moreno al gusto. Llevamos al horno otros 5 minutos, o hasta que veamos que el azúcar ha caramelizado.








miércoles, 27 de octubre de 2010

Daring Bakers octubre 2010: Doughnuts


The October 2010 Daring Bakers challenge was hosted by Lori of Butter Me Up. Lori chose to challenge DBers to make doughnuts. She used several sources for her recipes including Alton Brown, Nancy Silverton, Kate Neumann and Epicurious.
El desafío de este mes me ha dejado con ganas de más, porque por falta de tiempo sólo he podido preparar una de las muchas opciones que nos daban. Quedan para mejor ocasión mis amados bomboloni o los famosos donuts de levadura de Alton Brown. Y ya que estamos en otoño, me pareció buena idea probar los donuts de calabaza. No los había preparado nunca y merece la pena, son exquisitos. Se me ocurrió glasearlos con sirope de alce y la mezcla resultó estupenda.
Podéis ver aquí todas las recetas originales. A continuación la mía.
Donuts de calabaza
Ingredientes:

3 y ½ tazas de harina
4 cucharaditas de levadura Royal
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de canela en polvo
½ cucharadita de jengibre en polvo
½ cucharadita de bicarbonato
¼ de cucharadita de nuez moscada
1 minuto de silencio por el clavo de olor (en el original, 1/8 de cucharadita)
1 taza de azúcar
40 grs de mantequilla
1 huevo grande
2 yemas de huevo grandes
1 cucharadita de extracto de vainilla
½ taza de buttermilk
1 taza de calabaza asada (podéis hervirla, pero asada queda más consistente y para mi gusto más sabrosa), aplastada con tenedor o con los dedos (major no procesarla para que no se transforme en líquido)
Aceite vegetal suave para freír (yo, girasol)

Glaseado:

4 cucharadas soperas de sirope de arce
12 cucharadas soperas de azúcar glace
El zumo de limón necesario para aligerar la mezcla


Preparación:

Tamizar en un bol los ingredientes secos y reservar.
Batir aparte la mantequilla con el azúcar. No tiene que quedar suave, más bien granulada. Incorporar el huevo, las yemas y la vainilla. Poco a poco añadir la buttermilk y la pulpa de calabaza. Ahora empezamos a añadir los ingredientes secos en 4 veces, mezclando bien después de cada una. Tapar con plástico y refrigerar al menos 3 horas.
Calentamos el aceite a 185º. Es importante no pasarse para que no se nos quemen por fuera y queden crudos por dentro.
Preparamos una fuente con varias capas de papel de cocina. Reservamos.
Estiramos la masa entres dos papeles sulfurizados espolvoreados con harina hasta dejarla de 5 mm de espesor. Cortamos nuestros donuts
Freímos primero los agujeros, así probamos la temperatura de nuestro aceite. Después freímos los donuts.
Sin esperar a que se enfríen los bañamos con el glaseado, que prepararemos mezclando el azúcar, el sirope y un chorrito de zumo de limón hasta que tenga consistencia de natillas muy líquidas. De esta manera los donuts lo absorberán y quedarán muy tiernos y jugosos.

Y cuando los donuts se hayan enfriado del todo… atacamos!





lunes, 27 de septiembre de 2010

Daring Bakers Septiembre 2010: Galletas decoradas



The September 2010 Daring Bakers’ challenge was hosted by Mandy of “What the Fruitcake?!” Mandy challenged everyone to make Decorated Sugar Cookies based on recipes from Peggy Porschen and The Joy of Baking.

Cuando leí en qué consistía el reto de este mes no me lo podía creer: Cookies decoradas!
El tema: Septiembre, interpretado libremente por cada uno, y para mí es el mes en el que empiezo a pensar en el otoño, en el frío que espero con tantas ganas, incluso en la Navidad! Por eso decidí hacer unas galletas más bien otoñales, y dejándome llevar, también algunas que anticipan el mes de noviembre y el día de Acción de Gracias.

Llevo más de un año pensando en hacer galletas decoradas y sin decidirme nunca, siempre hay alguna otra cosa que hacer y además al no haberlas hecho nunca tenía miedo del resultado pero para ser la primera vez estoy super contenta del resultado y pienso perfeccionarlo con el tiempo aunque me va a costar mucho. Tengo un problemilla con los tendones de las manos y de los brazos que transforman la tarea de decorar, a priori tan divertida, en un auténtico suplicio de dolores y calambres pero quizá por eso valoro todavía más el resultado y aunque normalmente soy muy perfeccionista y muy exigente conmigo misma, en este caso he decidido ser más indulgente.




He pasado un año comprando montones de cortadores de galletas, colorantes, biberones, listones de madera para estirar las masas con precisión, y lo último que me faltaba eran unas boquillas extra del número 2 y algún adaptador adicional para poder decorar todo de una sentada. Las boquillas fui a comprarlas el otro día a Club Cocina. Si no habéis estado y vivís en Madrid os lo recomiendo, ese pequeño local es para nosotros los aficionados a la repostería lo que un Toys’r’us para un niño, es decir, el paraíso. También podéis comprar on-line si no vivís en Madrid u os pilla lejos.








Las recetas en las que se basa Mandy, nuestra anfitriona de este mes, son las de Peggy Porschen, autora de libros como “Cake Chic”, “Romantic Cakes” o “Pretty Party Cakes” y Stephanie Jaworski, autora de una de mis páginas de cocina favoritas, Joy of baking.

Yo he preferido utilizar la receta de Valery Peterson y Janice Fryer, autoras de varios libros sobre decoración de galletas. Yo de momento sólo tengo uno, “Cookie Craft.” Lo conocí gracias a Trotamundos y a Bea, que hablan maravillas de él, así que se lo encargué a mi prima que vive en los USA y me trajo la edición “chula”, encuadernada en pastas duras y con un papel precioso. Es fantástico, en mi opinión es de las mejores inversiones que puede realizar alguien que quiera empezar a decorar galletas por lo sencillo y claro de sus explicaciones.






Así que vamos a la receta. Se trata de la receta básica de galletas de mantequilla (en el libro vienen, además, otras tres versiones: chocolate, frutos secos y jengibre, este último especial para la época navideña) que yo he preparado según las instrucciones y después dividido en tres partes para obtener tres sabores diferentes como explicaré después. También he empleado varias técnicas de decoración, así que como veréis, para ser la primera vez, me he complicado bastante la existencia pero me siento como un niño con zapatos nuevos (mejor dicho, como yo misma con zapatos nuevos, o no he mencionado nunca aquí mi adicción al calzado, sólo comparable a Carrie Bradshaw, el personaje que encarna Sarah Jessica Parker en “Sex and the city”?)


Bueno, a lo que vamos, dejo de enrollarme y os dejo con la receta y las explicaciones.

Ingredientes para galletas de mantequilla básicas:

3 tazas de harina
226 grs de mantequilla
1 taza de azúcar
1 pizca de sal
1 huevo
1 cucharadita de esencia de vainilla
Ralladura de un limón
Un chorrito de leche si fuera necesario para ligar la masa






Preparación:

Tamizar la harina y la sal y reservar.

En el procesador, batir a velocidad alta la mantequilla con el azúcar hasta que esté bien cremosa. Añadir el huevo, la esencia de vainilla y la ralladura de limón.
Bajar la velocidad e incorporar la harina poco a poco hasta que esté perfectamente integrada. Si fuera necesario, añadir un chorrito de leche.
Si queréis hacer las galletas coloreadas, ahora es el momento de añadir el colorante.
Yo en este punto dividí la masa en tres partes. Una la dejé tal y como estaba, a la segunda le añadí 2 cucharadas abundantes de sirope de arce y 3 cucharadas soperas de harina, y a la tercera 2 cucharadas soperas de té matcha y unas gotas de leche.

Con cada una de las tres partes el procedimiento es el mismo: se forma con cada porción una bola aplastada y se deja reposar un ratito en la nevera cubierta con film antes de ponernos a trabajar con ella (es importante sobre todo en verano porque la masa contiene mucha mantequilla y se ablanda muy rápidamente) y sólo trabajaremos con una porción a la vez, dejando las otras en la nevera mientras tanto.

Colocaremos la masa sobre una hoja de papel sulfurizado. A los lados colocaremos los listones de 5 mm (a no ser que tengáis un rodillo graduado Joseph o similar) y estiraremos hasta llegar al grosor deseado.







El tiempo de cocción varía según el tamaño de la galleta. Las más pequeñas pueden estar listas incluso en 4-5 minutos, mientras que las muy grandes pueden tardar hasta 14-15. En todo caso un indicador muy fiable es el color: cuando los bordes empiezan a dorarse ligeramente es el momento de sacarlas del horno. En ese momento tendrán un aspecto tierno, a lo mejor os parece que no están del todo hechas, pero como todas las galletas endurecen cuando se enfrían.

Al sacarlas las dejaremos un minuto o dos sobre la misma placa y después las pasaremos a rejilla para que se enfríen.

Ya tenemos listas nuestras galletas, que son, como dicen Valerie y Janice, los lienzos sobre los cuales daremos rienda suelta a nuestra creatividad. Pero antes, otro poquito de trabajo: hay que preparar la glasa.







Será de dos tipos o dos consistencias:

Una para el delineado o escritura (“piping”)
Otra para el rellenado (“flooding”)

Para piping utilizaremos:

2 tazas de azúcar glacé
3 cucharadas de claras pasteurizadas (yo no tenía pasteurizadas y usé dos claras de huevo grandes)
1 cucharada de agua tibia
1 cucharada de zumo de limón

Para fllooding los ingredientes son:

2 tazas de azúcar glacé
3 cucharadas de claras pasteurizadas
3 cucharadas de agua tibia
1 cucharada de zumo de limón

Preparación en ambos casos:

Se procesan todos los ingredientes en el robot durante cinco minutos a velocidad alta.

La consistencia final para piping debe ser como la de la pasta de dientes, y la del flooding como la nata. Cuando saquemos ambas preparaciones del procesador estarán un poco más líquidas que esto pero no hay que preocuparse porque espesan en muy poco tiempo.

Añadimos los colorantes, teniendo en cuenta que el flooding llevará un poquito más de cantidad por estar más “aguado” y no hay cantidades fijas, tendremos que ir a ojo para imitar el color lo mejor posible.

Por último rellenaremos rápidamente una manga con una boquilla del nº 2 para piping y un biberón por cada color de flooding. Una vez que tengamos todo bien dispuesto y ordenado en nuestra mesa de trabajo podemos empezar, sin olvidarnos de tener a mano tijeras, palillos de dientes, papel de cocina, trapo húmedo, y todo lo demás que vayamos a utilizar dependiendo de la técnica que hayamos elegido. En mi caso, como veréis después, azúcar moreno y chuches.

El procedimiento es simple, aunque requiere pulso y práctica. Primero delinearemos cada galleta con el color elegido, y después rellenaremos con el color correspondiente. Para esta última operación nos ayudaremos con un palillo de dientes, y siempre empezando desde el centro de la galleta para terminar en los bordes.







Técnicas que he empleado en cada caso:


Galletas aromatizadas con té Matcha:

Piping verde para crear las nervaduras de las hojas

Hojas y ardillas al sirope de arce:

Piping + flooding naranja

Piping + flooding naranja + piping rojo

Piping + flooding naranja + azúcar moreno

Piping + flooding naranja + flooding rojo (mezclado con la ayuda de un palillo para crear los remolinos)

Pavos (Galletas básicas con vainilla y limón):

Piping blanco usado como pegamento para montar las galletas (Base en forma de lápida, círculo del cuerpo + círculo de la cabeza)

Piping rojo para los ojos

Piping naranja para el pico y las patas

Piping blanco usado como pegamento para fijar las chuches

En este caso las galletas utilizadas son de 3 mm de espesor en lugar de 5 mm, ya que al estar formada por dos capas era excesivo hacerlas de 5 mm cada una, y no era necesario un grosor mayor puesto que no tenían que soportar el peso de la glasa.










En resumen, una primera experiencia fantástica y divertida que espero repetir en breve con algunas ideas que tengo para Halloween, Thanksgiving y Navidad. A ver cuántas consigo poner en práctica!




Os dejo con uno de mis últimos "juguetes": una amiga fue a Londres este verano y le encargué este sello que había conocido gracias a Bea. No pude resistir la tentación de estrenarlo inmediatamente. Aquí tenéis el resultado:




A que es una monada?




:-)



domingo, 27 de junio de 2010

Daring Bakers Junio 2010 - Pavlova de chocolate con mousse de mascarpone y chocolate


The June 2010 Daring Bakers’ challenge was hosted by Dawn of Doable and Delicious. Dawn challenged the Daring Bakers’ to make Chocolate Pavlovas and Chocolate Mascarpone Mousse. The challenge recipe is based on a recipe from the book Chocolate Epiphany by Francois Payard.

El pésimo resultado del desafío de este mes ha sido causado por un cúmulo de circunstancias que sería muy largo enumerar. He estado a punto de no publicarlo pero ya fallé el mes pasado, me he sentido fatal por eso y no quería que me volviera a ocurrir, así que publico a modo de autocastigo.
La pavlova que nos propone Dawn de Doable and Delicious es una tarta con base de merengue de chocolate, coronada por una mousse de mascarpone y chocolate y aunque en la receta estaba decorada con hilos de una crema de mascarpone y crema inglesa yo he decorado con coco rallado y con merengue triturado.
El aspecto no es muy estético, la foto es pésima porque en el momento de hacerla descubrí que ninguno de los juegos de pilas recargables de mi cámara tenía carga suficiente ni para un disparo así que la foto es de móvil.
A pesar de todo la volveré a preparar algún día con más tiempo, porque el sabor y la textura son totalmente O.M.G. (Oh my God!)
(Receta original aquí)

Ingredientes de la base:

3 claras de huevo grandes
110 grs de azúcar blanquilla
30 grs de azúcar glacé
30 grs de cacao en polvo

Preparación de la base:

En nuestra Kitchen Aid o robot batimos las claras hasta que formen picos suaves. Añadimos poco a poco los azúcares y seguimos batiendo hasta que se formen picos muy firmes. Incorporamos el cacao mezclando muy suavemente a mano hasta que esté perfectamente integrado
Horneamos a 95º durante 2-3 horas, hasta que la base esté crujiente por fuera pero teniendo cuidado de que no se queme, debe quedar tierna por dentro (Esta es la parte que me quedó a la perfección, lástima que no se luzca)

Ingredientes para la mousse de mascarpone:

1 y 1/2 tazas de nata
Ralladura de un limón
255 grs de chocolate de cobertura
390 ml de mascarpone (casero, la receta aquí)
Una pizca de nuez moscada
2 cucharadas soperas de Grand Marnier o de zumo de naranja

Preparación de la mousse:

Calentar media taza de nata con la ralladura de limón. Añadirle el chocolate fundido, mezclar bien y dejar enfriar.

Procesar el resto de la nata con el mascarpone más o menos un minuto. Añadirle la nuez moscada y el licor.

Integrar ambas cremas con delicadeza, enfriar y rellenar con ella la manga pastelera.

Montaje:

Con la manga extender la mousse sobre la base de merengue. Decorar al gusto. En mi caso, como decía antes, con coco rallado y trocitos de merengue.

martes, 27 de abril de 2010

Daring Bakers Abril 2010: Pudding inglés tradicional

The April 2010 Daring Bakers’ challenge was hosted by Esther of The Lilac Kitchen. She challenged everyone to make a traditional British pudding using, if possible, a very traditional British ingredient: suet.

La receta de este mes es muy interesante, de hecho guardaba dos versiones en mi carpeta desde hace 3-4 años, cuando vi a Jamie Oliver hacerla en su programa de TV.

Se trata de un pudding preparado al vapor, existen versiones saladas (de riñones, o cebolla, o salchichas, etc.) y dulces (con diferentes frutas frescas o secas)

En el programa de Jamie Oliver que os mencionaba él preparó la receta que le enseñó su madre, la más tradicional de las versiones dulces, con sebo vacuno (ingrediente típicamente inglés), fruta seca y pasas de uva, el “spotted" o "spottier" dick.” El nombre, según explica Jamie, alude al aspecto final del pudding, porque tanto si es dulce como salado, es una mezcolanza de colores parduzcos que recuerdan a un perro manchado que va corriendo, o sea, un manchurrón de color indefinido. Pero a pesar de esa impresión inicial de que no es un postre muy estético, la textura es maravillosa, cremosa, entre el bizcocho de mantequilla y el pudding.

Me quedo con las ganas de probarlo hecho con sebo de vaca tal y como requiere la versión original, la verdad es que en Madrid no se estila mucho y tendría que haberlo encargado en mi carnicería. Pero la idea de manipularlo y prepararlo me daba una flojera...

He oído que algunas mantequillas nuestras tienen un sabor que recuerda a ese sebo, por ejemplo la de Soria. Yo he probado esta mantequilla y la encuentro exquisita, es cierto que tiene un sabor peculiar que no sabría definir y no sé si se asemeja al del sebo, si alguien lo sabe (y pienso en ti, Carlos Dube) agradeceré que me deje un comentario en este sentido.

Las recetas originales que nos ha facilitado Esther las podéis encontrar aquí.

La mía es una de las que tengo guardadas hace tiempo, es de Simon Rimmer, chef inglés televisivo que sin ser vegetariano es copropietario de Greens, famoso restaurante vegetariano en Manchester, en el cual según sus propias palabras se inició contando con dos libros de recetas y ninguna idea de cocina.

Su receta es de pudding de piña y moras (yo las he sustituido por fresas) y se sirve con dos salsas, una es la típica custard o crema inglesa de vainilla, y la otra es de caramelo. Yo utilicé sólo esta última porque ya la tenía preparada.


Pudding de piña y fresas

Ingredientes:

300 grs de harina
1 y 1/2 cucharaditas de levadura Royal
150 grs de mantequilla
75 grs de azúcar
100 grs de fresas
Ralladura de una naranja
150 ml de leche
125 grs de piña en almíbar bien escurrida


Preparación:


Untar el molde con mucha mantequilla. Reservar.

Tamizar los ingredientes secos en un bol. Hacer un hueco en el centro, añadir la mantequilla y trabajar hasta que quede todo como migas finas, después ir añadiendo poco a poco la leche y por último la fruta, cortada en trocitos pequeños y mezclando con suavidad para no aplastarla.

Poner la mezcla en el molde que teníamos preparado, cubriéndolo con papel de aluminio que ataremos fuerte por el borde para que no entre agua ni vapor dentro del mismo. Comprobaremos que le quede espacio a la masa para subir porque aumenta bastante de tamaño al cocerse. Poner encima una fuente o plato resistente al calor para cubrirlo, si es posible con un poco de peso encima para ayudar a que el molde permanezca cubierto lo más herméticamente posible.

Cocer a baño maría, con el agua cubriendo el molde hasta debajo del borde. La receta original dice que el tiempo de cocción es de una hora, a mí me llevó bastante más porque el molde era con asas y hacía efecto de tapa sobre la olla que utilicé, por lo que el agua se salía y tuve que cocerlo con menos cantidad de líquido.

Salsa de caramelo
Aquí la receta de mi amiga, la Maestra Lolah


Con las cantidades que ella indica sale la mejor salsa de caramelo del mundo, pero como dice ella, cuidado! Es muy adictiva. De hecho cuando la hice reservé un tarro para hacer un cheesecake al caramelo... e inexplicablemente la salsa ya se ha gastado sin que haya podido hacer el cheesecake.

Ingredientes:

200 gr. de azúcar
2 cucharadas de agua
200 ml de nata líquida
20 gr. de mantequilla
1 pellizco de flor de sal

Preparación:

Hervir la nata, cortar la mantequilla en dados, y dejar ambas cosas a mano porque esto va muy rápido.
Mezclar en un cazo el agua y el azúcar y ponerlo al fuego, dejar que hierva sin remover hasta que se ponga doradito.
En ese momento lo apartamos del fuego y le añadimos la mantequilla moviendo con cuchara de madera, después la sal, y echamos rápidamente la nata hirviendo sin dejar de remover. Volver a poner el cazo al fuego y cocer 2-3 minutos, o más si la queremos más espesa, pero no mucho porque al enfriarse se espesa bastante.
Retiramos del fuego, envasamos y dejamos que se enfríe del todo antes de meterla en el frigorífico.
Se puede conservar durante semanas en el frigorífico, pero es poco probable que os dure tanto tiempo. Probarla es amarla.
:-)
Cuando la saquemos de la nevera para utilizarla estará bastante espesa. No hay problema, se calienta unos segundos en el microondas y vuelve a estar fluida.

Por cierto, que Lolah publicó hace poco aquí una receta exquisita de bizcocho al vapor con almíbar, os aconsejo que le echéis un vistazo, yo la pienso hacer porque después de haber probado la textura de los bizcochos al vapor los haré de vez en cuando.