Mostrando entradas con la etiqueta Postres de cuchara. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Postres de cuchara. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de junio de 2014

Threef magazine especial verano, una receta de helado y otras divagaciones



Scorrere giù col mouse per la versione italiana nel blu, dipinto di blu :-)

Mis cocottes languidecen en sus estanterías. Juraría que cuando paso cerca de ellas algunas me miran con rencor y a otras se les cae una lagrimilla.

Mis cortadores de galletas se están matando entre ellos. Los más veteranos me han demandado por falta de ocupación efectiva (Chiste de abogados) y los que están sin estrenar han desplegado delante de su mueble una pancarta donde se lee “Danos una oportunidad!!!!!”

Ayer sorprendí a la cubeta de la máquina de hacer helados dando saltitos para intentar meterse ella solita en el congelador. Y cuando la devolví a su funda me echó una mirada que no me gustó un pelo.



La donutera y la gofrera intentan atraerme desde el fondo del armario con sus cantos de sirena y no sé cuánto tiempo más podré seguir fingiendo que no las oigo, pero de momento resisto con toda mi fuerza de voluntad.

Qué decir de mis moldes de NordicWare. Esos ya ni me hablan, directamente me han pedido el divorcio.

Y todo esto para explicaros por qué tengo el blog abandonado, por qué no me atrevo a visitar los vuestros, por qué me conformo con ver lo que compartís en Facebook y Pinterest, y  con leer y releer los libros brillantes que escriben mis amigas como Bea Roque o Sandra Mañas, teniendo mucho cuidado de no babear encima de ellos: Porque estoy a dieta.

Sí, ya lo sé, lo habré dicho mil veces y otras tantas he tirado la toalla. Pero esta vez es diferente. No se trata de hacer dieta una temporada, es todo un nuevo estilo de vida que está dando unos resultados fantásticos y que comenzó el día en que reconocí que mi sobrepeso no era un problema sino un síntoma. Tenía que encontrar la manera de parar de comer compulsivamente pero sin esfuerzo, sin dolor y para siempre, y estoy muy feliz de haberla encontrado. Hablar de cifras puede resultar absurdo, pero me apetece decirlo: He perdido 14 kilos en 3 meses y ha sido muy fácil. Ahora viene lo difícil, los siguientes 10, que son los que llevan más tiempo instalados en donde no deberían. Y si la cosa se da bien puede que sean 15 kilos más en vez de 10, pero no quiero crearme expectativas que después no se cumplan y me generen la típica frustración que me hace ir corriendo a por la cuchara y el bote de Nutella.



De hecho en mi casa ya no hay Nutella, ni más chocolate que el que come mi hija, y cuando entro en la cocina lo hago con las orejeras puestas, de forma que con una mano abro la nevera para coger el filete de pollo y la ensalada,  y con la otra caliento la plancha para la carne, sin mirar mucho más a mi alrededor. Lo que se dice auténtica cocina de supervivencia. Pero no hay otra forma. Ya sé que podría seguir horneando y cocinando y dedicarme a regalar el prójimo el fruto de mi trabajo, o congelarlo para alguna ocasión especial. La teoría es muy bonita, pero está empíricamente contrastado el hecho de que soy incapaz de tal hazaña. Os admiro a las que podéis hacerlo, pero yo, si sé que tengo un bizcocho de chocolate en el congelador, lo veo hasta en mis sueños y mi espíritu no conoce la paz hasta que descansa enterito en mi panza. Y si hago algo para regalar tiene que pasar previamente el control de calidad, porque cómo voy a regalar algo que no esté lo suficientemente bueno? Tendré que asegurarme primero!



De modo que, siguiendo el consejo proverbial de que “quien evita la ocasión evita el peligro”, estoy sorteando ese peligro de comer mediante la estrategia de no generar nada comestible más allá del mencionado pollo a la plancha y poco más.

Y no estoy pasando nada de hambre, al contrario, como muchísimo más que antes y más veces al día. Y ésta va a ser mi forma de vida durante mucho tiempo, todo el necesario para cumplir el objetivo y después el que se requiera para mantenerlo. Y hablamos de 3-4 años para empezar.

Eso no quiere decir que de vez en cuando no pueda cometer un exceso, puedo y lo hago, a condición de cumplir determinadas pautas en los días siguientes. No hay nada gratis en esta vida.



Que si echo de menos la cocina y la repostería? Pues sí. Mucho. Tanto que casi duele. Pero estoy tan contenta de los resultados que voy consiguiendo que me compensa. El tiempo que ya no necesito para cocinar y fotografiar lo empleo en probarme la ropa que no podía ponerme desde hacía más de un año, en maquillarme y hacerme la manicura y la pedicura, puede sonar superficial pero hacía mucho tiempo que no disfrutaba cuidando de mí misma y me encanta. Además son actividades que no engordan :-)




Así que este post no es una despedida pero casi. Porque voy a publicar bien poco este verano, así que os recomiendo que si queréis estar al día de las escasas entradas que saldrán os suscribáis por e-mail o me sigáis la pista en Facebook.

Esperé 10 minutos a ver si la señora pelirroja se iba... Y me rendí.


Para matar el gusanillo de escribir estoy dándole vueltas a la idea de crear un blog para contar en clave de humor mi experiencia con esto de los kilos pero esto tengo que madurarlo un poco, porque sería algo muy personal y además no querría empezarlo y después dejarlo colgado. Pero si me lo planteo es porque pienso que quizá mi experiencia beneficie a otras personas que también se encuentren al borde del ataque de nervios por el tema del peso y que como yo, seguramente se hayan sentido muy incomprendidas y desorientadas.



Mientras le doy vueltas a éstas y a otras ideas voy a disfrutar del verano, que se presenta tranquilo en principio. Mi año sabático ha concluido, me he formado concienzudamente para volver a ejercer como abogado, especializándome en Derecho de Familia, y ya he inaugurado mi despacho en el centro de Madrid. 



Afronto esta nueva etapa profesional con mucha ilusión y encantada de ser mi propia jefa y poder llevar una vida en la que sólo manden los compromisos profesionales, sin horarios, sin soportar con el nudo en la garganta a jefes indeseables, sin depresión de domingo, sin temor a los lunes. Amo los domingos. Amo los lunes. Amo mi vida en este momento, aunque no sepa de qué voy a vivir el mes que viene.



Y después de haberos puesto al día de mis novedades en lo personal y en lo profesional y de explicaros por qué no voy a hacer ni publicar próximamente ninguna de las dulces perversidades que tengo en mi extensa lista de pendientes, os traigo para compensar una recetilla de las que aparecen en el especial de verano de Threef dedicado a la comida callejera. En esta ocasión he colaborado con tres recetas y con bastantes fotografías callejeras, así que en lugar de enseñaros todo junto en un post os traeré una receta cada vez y os invito a leer sosegadamente esta maravilla de número que nos inunda de luz y de aromas de verano.



Os dejo con la primera de las recetas. Hasta pronto!

Helado de cheesecake de fresas al aroma de rosas, menta y pimienta rosa.

480 ml de nata fresca
1 vaina de vainilla
115 gramos de queso crema tipo Philadelphia
3 yemas de huevo
130 gramos de azúcar
160 ml de fresas trituradas en puré
6 galletas tipo Digestive
1 taza de fresas cortadas en cubitos
2 rosas cristalizadas
6 granos de pimienta rosa
6 hojas de menta



Llevar a ebullición en un cacito la nata y retirarlo del fuego al primer hervor.
Hacer un corte longitudinal a la vaina de vainilla y extraer las semillas, que mezclaremos con la nata.
Batir con varillas en un bol el queso crema con los huevos y el azúcar hasta obtener una mezcla cremosa a la que añadiremos la nata templada en forma de hilo, para que los huevos no lleguen a cocerse.
Poner el bol a baño maría y batir con varillas hasta que la mezcla espese y podamos cubrir con ella el dorso de una espátula o de una cuchara de madera. Retirar del fuego y dejar enfriar ligeramente.



Incorporar el puré de fresas, mezclar bien y dejar enfriar completamente a temperatura ambiente antes de cubrir el bol con film y dejarlo en la nevera durante al menos 6-8 horas (Mejor de un día para el otro) Al mismo tiempo, meter la cubeta de la máquina de helados en el congelador.
Pasadas las 6-8 horas, montar la máquina, echar la mezcla en la cubeta y dejar trabajar durante minutos. Cuando el helado esté listo, añadir las fresas cortadas en cubitos, las galletas que habremos partido un poco con las manos, las hojas de menta cortadas finas, los granos de pimienta rosa y las rosas cristalizadas que previamente habremos pulverizado. Remover con delicadeza y pasar la mezcla a un recipiente de metal apto para congelación y dejarlo reposar hasta el momento de tomarlo. Es conveniente sacarlo del congelador unos  minutos antes de servirlo.



Le mie cocotte languiscono nei loro scaffali. Potrei giurare che quando gli passo accanto, alcune mi guardano con rancore e ad altre scappa una lacrimuccia.

I miei tagliabiscotti si stanno ammazzando fra di loro. I più anziani mi hanno fatto causa per disoccupazione involontaria (Barzelletta da avvocati) e quelli che non ho adoperato neanche una volta hanno appeso un manifesto dove si legge “Dacci un’opportunità!!!!”

Ieri ho beccato il contenitore della gelatiera che saltellava cercando di introdursi da solo nel freezer. E quando l’ho rimesso dentro alla sua fodera mi ha lanciato uno sguardo che non mi è piaciuto per niente.



Le macchinette per le ciambelle e le cialde cercano di attirarmi dal fondo dell’armadio con i loro canti da sirena e non sò fino a quando potrò far finta di non ascoltarle, ma per ora resisto con tutta la mia forza di volontà.

Che dire dei miei stampi da torte della NordicWare. Quelli non mi rivolgono più la parola, mi hanno chiesto addirittura il divorzio.

E tutto questo per spiegarvi perché ho il blog abbandonato, perché non oso visitare i vostri di blog, perché mi accontento di vedere ciò che condividete su Facebook o Pinterest, e leggendo e rileggendo i libri brillanti che scrivono le mie amiche come Bea Roque o Sandra Mañas, facendo molta attenzione per non sbavarci sopra: Perché sono a dieta.

Sì, lo sò, lo avrò detto mille volte e altrettante mi sono arresa. Ma questa volta è diversa. Non si tratta di fare la dieta per un po’, ma di uno stile di vita tutto nuovo che mi stà dando ottimi risultati e che è partito il giorno in cui mi sono accorta che il sovrappeso non era un problema ma un sintomo. Dovevo trovare il modo per smettere di mangiare in maniera compulsiva ma senza sforzo, senza dolore e per sempre, e sono molto felice di averlo trovato. Parlare di cifre può essere assurdo ma vorrei dire che ho perso 14 chili in 3 mesi e che è stato molto facile. Adesso però arrivano le difficoltà, i prossimi 10, quelli che da tempo sono sistemati dove non dovevano.

E se tutto va bene possono essere 15 anzicché 10 chili, ma non voglio crearmi delle aspettative che dopo magari non riesco a compiere e finisce che vado di corsa a prendere un cucchiaio e il barattolo della Nutella.



 Infatti a casa mia non c’è più la Nutella, e non c’è altra cioccolata che quella che mangia mia figlia, e quando entro in cucina è con i paraorecchie, in modo da aprire il frigo con una mano per prendere il petto di pollo e accendere la piastra con l’altra, senza più guardarmi intorno. Quindi vera cucina di sopravvivenza. Ma un altro modo non c’è. Sò che potrei continuare a cucinare o infornare lecornie da regalare al prossimo, o da congelare in attesa di una data speciale. E la teoria è molto bella ma si è dimostrata inefficace nella pratica.

Ammiro quelli tra voi che sono in grado di agire così, ma io se ho una torta al cioccolato nel freezer me la vedo pure nei miei sogni e la mia anima non conosce la pace fincché non riposa tutta intera dentro alla mia pancia. E se faccio qualcosa da regalare, devo prima sottoporla al controllo qualità. Come faccio altrimenti per essere sicura che ciò che regalo è buono abbastanza? Dovrò accertarmi prima!



Così, seguendo il proverbio che dice “chi evita l’occasione evita il pericolo”, io scanso il pericolo di mangiare con la strategia di non produrre niente da mangiare che il suddetto pollo e roba del genere.

E non patisco la fame, anzi, mangio di più e più volte al giorno. E questo sarà il mio stile di vita per molto tempo, tutto l’occorrente per raggiungere il traguardo e poi quel che servirà per mantenermi. E parliamo di 3-4 anni minimo.

Questo non vuol dire che ogni tanto non possa permettermi uno strappo, posso e lo faccio, ma compiendo certe dritte i giorni successivi. Non c’è niente di gratis in questa vita.



Se mi manca la cucina e la pasticceria? Essì. Tanto. Quasi da far male. Ma sono così felice delle conquiste che man mano stò facendo che mi ripaga. Il tempo di cui non ho bisogno per cucinare e fotografare adesso mi serve per provare vestiti in cui non entravo da più di un anno, per truccarmi, farmi le manicure, che può sembrare banale ma era molto tempo che non prendevo cura di me stessa in questo modo e mi piace. Poi queste sono attività che non fanno ingrassare :-)




Questo post non è quindi un addio ma... quasi. Perché pubbliccherò pochi post questa estate, quindi vi consiglio di sottoscrivervi via mail se volete sapere quando ho pubblicato, o di seguire la mia traccia su facebook.

Ho aspettato 10 minuti per vedere se la signora dai capelli rossi si spostava... Ma mi sono arresa.

Per uccidere la voglia di scrivere stò pensando di aprire un blog dove raccontare con umore la mia esperienza con la dieta, ma su questo devo riflettere perché sarebbe qualcosa di molto personale e poi non vorrei iniziare questo blog per poi abbandonarlo. Ma lo stò considerando sul serio perché forse la mia esperienza può aiutare chi si trova nella mia stessa situazione, persone che si sentono come mi sono sentita io in passato, sull’orlo di una crisi di nervi, incomprese, disorientate.



Mentre rifletto su queste cose intendo godermi l’estate che si prospetta tranquilla. Il mio anno sabbatico è finito, ho studiato e lavorato sodo per riprendere dopo molto tempo a fare l’avvocato, occupandomi soprattutto di diritto di famiglia, ed ho già aperto il mio studio al centro di Madrid. 



Affronto questa nuova tappa professionale molto speranzosa e felice di essere la mia “boss.” Senza orari rigidi, senza sopportare col nodo alla gola un capo f.d.p. doc, senza la depressione delle domeniche, senza la paura del lunedì. Amo la domenica. Amo il lunedì. Amo la mia vita in questo momento anche se non sò di cosa vivrò il prossimo mese.



E dopo avervi aggiornato sulle mie novità dal punto di vista personale e professionale e di spiegarvi perché non intendo pubblicare le dolci perversità che attendono nella mia lunga lista di “da fare”, vi porto in compenso una ricetta di quelle che appaiono nello speciale estate Threef dedicato allo Street food. In questa occasione ho collaborato con tre ricette e tanti scatti delle strade di Madrid e non solo, quindi invece di farvi vedere tutto in un solo lunghissimo post vi porterò una ricetta per post en el frattempo vi invito a leggervi con calma questa rivista meravigliosa che ci inonda di luce e di profumi estivi.

A presto!



Gelato di cheesecake di fragole al profumo di rose, menta e pepe rosa

480 ml di panna fresca
1 baccello di vaniglia
115 grammi di formaggio crema tipo Philadelphia
3 tuorli
130 grammi di zucchero
160 ml di fragole tritate in purea
6 biscotti tipo Digestive
1 tazza di fragole tagliate a cubetti
2 rose cristallizzate
6 bacche di pepe rosa
6 foglie di menta



In un pentolino riscaldare la panna a fuoco medio. Ritirare al primo bollore, tagliare il baccello di vaniglia nel senso della lunghezza e aggiungerne i semi alla panna mischiando bene

In una ciotola frustare il formaggio con le uova e lo zucchero fino ad ottenere un composto cremoso (Due minuti circa) Aggiungere la panna bollente a filo, in modo da non far cuocere i tuorli.
Mettere la ciotola a bagnomaria. Mischiare con una frusta fincché la crema si addensa fino a coprire il dorso di un mestolo di legno. Rimuovere dal fuoco e continuare a girare la crema per farla raffreddare leggermente. 



Aggiungere le fragole in purea e mischiare bene. Coprire e lasciare raffreddare completamente a temperatura ambiente  per poi mettere in frigorifero durante almeno 6-8 ore. Tenere nel frattempo il contenitore della macchina per gelato nel freezer.


Versare il composto nel contenitore della macchina per gelato e lasciarla lavorare per 45 minuti. Quando il gelato sarà pronto, aggiungere le fragole tagliate a cubetti, i biscotti sbriciolati grossolanamente, le foglie di menta tagliate e le bacche di pepe rosa e le rose cristallizzate, entrambe polverizzate. Mescolare delicatamente e trasferire il gelato in un contenitore metallico adatto al freezer e tenerlo lì coperto fino al momento di consumarlo. Meglio ritirare il gelato dal freezer 10 minuti prima di servirlo.




jueves, 20 de marzo de 2014

Gelatina de vino especiado con merengue tostado



Por fin ha llegado la primavera. Y digo por fin porque significa el final de un invierno muy largo, sobre todo anímicamente, y me alegro mucho de haberlo dejado atrás. Estos días he cogido la cámara y me he echado literalmente a la calle para hacer fotos para el número de junio de Threef, y ha sido una experiencia fantástica. Llevaba mucho tiempo fotografiando sólo comida y ya estaba necesitando un cambio. Estoy empezando a vivir muchos cambios, estaban todos previstos pero eso no evita que sienta un cierto vértigo, pero del bueno. A mí los cambios me estimulan, me rejuvenecen, me llenan de esperanza y así es como me siento esta primavera: Esperanzada. Con muchos planes, ilusiones y proyectos, uno de ellos una garden party que quiero organizar para mis amigas, a ver si es posible cuadrar agendas y lo consigo.
Y si es así, uno de los postres con los que terminaremos la velada seguro que será éste. Se puede preparar en copas individales,  pero servido en una copa gigante como éste queda espectacular. Espero que os animéis a probarlo y me contéis. Advertencia: Se sube ligeramente a la cabeza!

Feliz primavera a todos.


Gelatina de vino especiada con merengue tostado


Ingredientes para la gelatina:

2 cucharadas de gelatina en plovo
500 ml de zumo de arándanos
750 ml de vino tinto (He usado un buen Ribera del Duero)
250 ml de vino de Oporto (Ruby)
220 grs de azúcar
2 palitos de canela
10 granos de pimienta de Jamaica
Cáscara de una naranja sacada con un pelador, evitando la parte blanca
Ingredientes para la crema:
500 ml de nata para montar
Las semillas de una vaina de vainilla
Ingredientes para el merengue:
8 claras de huevo pasteurizadas
4 cucharadas de azúcar



Preparación:

Mezclar la gelatina con 60 ml de zumo de arándanos y dejar reposar.
Poner a fuego medio en una olla los vinos, el zumo de arándanos restante, el azúcar, la canela, la pimienta y la cáscara de naranja. Remover continuamente hasta que el azúcar se haya disuelto completamente. Subir el fuego y dejar que hierva durante 5 minutos. Retirar del fuego, mezclarle la gelatina removiendo bien con unas varillas, y dejar que se enfríe ligeramente durante 10 minutos. Colarlo y pasarlo a una copa de 3 litros de capacidad. Cuando se haya enfriado completamente, refrigerar al menos durante 2-3 horas o hasta que la gelatina haya cuajado.
Montar la nata con el azúcar y la vainilla y extenderla sobre la gelatina. Mantener en la nevera mientras preparamos el merengue.
Montar las claras a punto de nieve con el azúcar y depositarla por cucharadas encima de la nata. Tostar el merengue con soplete. Servir muy frío.

Fuente: Donna Hay Magazine agosto 2012.






martes, 10 de septiembre de 2013

Yogur cremoso de galleta



Hoy (Debería decir ayer) ha sido un día agotador: Primer día de cole, primer día de natación… Bianca, super nerviosa por tantas novedades, se ha quedado frita temprano,  y menos mal, porque yo también me he cansado lo mío.
Por suerte todo ha ido bien, le ha gustado su nueva profe y se lo ha pasado muy bien en clase de natación. Quién tuviera de nuevo 5 años, verdad?
 
 
 
Para lo que no hace falta tener 5 años es para comerse uno de estos yogures. Probad y veréis: Se empieza haciéndolos con la excusa de que son para los peques y termina uno asaltando la nevera para robar uno con disimulo para que cierta personita no diga “Pero Mami, que son para mí!”
 
 
La “culpable” de iniciarme en el vicio de hacer yogur en casa fue mi amiga María José, cuyo blog ha sido para mí un referente desde que inicié mi andadura como food blogger. Podéis ver aquí su receta básica.
Ahora os dejo con el fruto de mis experimentos para encontrar un yogur de galleta que superara la prueba de gustarle a mi pequeña gourmet:
 
Ingredientes (Para 7 tarritos):
500 ml leche
500 ml nata
150 grs de azúcar moreno
4 cucharadas de yogur griego natural
4 cucharadas de caramelo líquido
12 galletas María pulverizadas
Preparación:
Calentamos la leche junto con la nata, el azúcar y el caramelo líquido. No es necesario que hierva, sólo lo tendremos en el fuego el tiempo necesario, removiendo constantemente  para que todo se mezcle bien y el azúcar se disuelva completamente. Cuando esto ocurra, apartamos del fuego, añadimos las galletas pulverizadas y dejamos enfriar (Esto es muy importante para preservar los fermentos del yogur que vamos a utilizar o no obtendríamos yogur sino un postre lácteo sin más)
Cuando la mezcla se haya enfriado, añadimos el yogur mezclando suavemente con unas varillas y repartimos la mezcla entre los tarritos, los introducimos en la yogurtera, la tapamos y ya sólo queda esperar 10 horas repitiendo constantemente como un mantra: “La espera merece la pena…La espera merece la pena…”
Estos yogures se conservan en el frigorífico durante 8-10 dias. Al menos en teoría. En la práctica me ha sido imposible comprobarlo!
Notas:
- Se puede hacer una versión más ligera utilizando sólo leche en lugar de nata y leche. Incluso se puede utilizar leche semidesnatada. En este caso es buena idea añadir 3-4 galletas extra para que el yogur no quede tan líquido.
- Para obtener una textura más fina, pasar la mezcla por un colador de malla fina antes de añadir el yogur.
- Es aconsejable remover bien el yogur con la cuchara antes de tomarlo. Esto unifica y mejora la textura.
 
Fuente: Fabsfood
 
 

domingo, 25 de septiembre de 2011

Whole Kitchen Septiembre 2011 propuesta dulce: Crumble



Whole Kitchen en su Propuesta Dulce para el mes de septiembre nos invita a preparar un postre clásico británico: crumble.
Un postre rápido y fácil que admite tantas posibilidades como nos deje nuestra fantasía y nuestra despensa, porque se puede hacer con lo que tengamos a mano, y pueden ser ingredientes tanto dulces como salados.

Crumble de manzanas y frutos rojos

Ingredientes para 2 personas:

Para el relleno:

1 manzana Golden
150 grs de frutos rojos congelados
20 grs de mantequilla
15 grs de azúcar moreno
¼ de cucharadita de canela en polvo

Para el crumble:
40 grs de harina
15 grs de mantequilla
30 grs de azúcar moreno
¼ de cucharadita de ralladura de limón



Preparación:

Precalentamos el horno a 180º.
Pelamos la manzana y la cortamos en cubitos de aproximadamente ½ cm. La ponemos en un cazo a fuego moderado junto con la mantequilla y el azúcar hasta que esté tierna. Me encanta el término inglés, “mushy.”
Retiramos la manzana del fuego y añadimos la canela y los frutos rojos, mezclamos todo delicadamente (bastan un par de vueltas) y repartimos la mezcla en dos recipientes aptos para horno previamente untados en mantequilla.
Preparamos el crumble o migas:
Ponemos la harina tamizada en un cuenco y añadimos el azúcar y la ralladura de limón, mezclamos bien y echamos por encima la mantequilla cortada en cubitos. Trabajamos todo con las manos, frotándonoslas y restregándolas como si estuviéramos lavando, hasta que consigamos una textura como de migas. Espolvoreamos estas migas sobre la mezcla de frutas y lo llevamos al horno durante 15 minutos, o hasta que veamos que la superficie está dorada y crujiente y el relleno haga “blob-blob-blob” por los bordes de manera tentadora y la cocina se llene de un aroma insoportablemente goloso a canela, limón y frutos rojos.


Servir templado, preferentemente acompañado de una bola de helado de vainilla (que yo en esta ocasión no tenía) Puede que el aspecto no sea muy tentador pero la textura y el sabor son espectaculares, a las pruebas me remito…


viernes, 16 de septiembre de 2011

Pan perdido de lavanda y limón confitado en cocotte




Gracias a mi amiga Carmen hace unos días, camino de la oficina, con el día aún amaneciendo, pude llevarme a casa unas cuantas flores de lavanda florecida a destiempo con las que improvisé este postre. Evidentemente no es como un buen cake de lavanda y limón pero encierra todo lo bueno de sus sabores y aromas y se prepara en pocos minutos.
Ingredientes para 4 personas:
4 panecillos de leche industriales (yo elegí estos porque se adaptan fenomenal a las cocottes ovaladas, pero va bien cualquiera que le venga bien a los moldes que elijáis, o también podéis usar restos de panes, brioches, croissants, etc. y hacerlo en molde grande)
500 ml de leche
4 cucharadas soperas de azúcar
1 palo de canela
Un trozo de corteza de limón entera
4 huevos
1 cucharada sopera de limón confitado cortado en daditos lo más pequeños posible
Flores de lavanda al gusto



Preparación:

Precalentamos el horno a 160º
Enmantequillamos 4 mini cocottes ovaladas.
Cortamos los panecillos longitudinalmente y los ponemos en las cocottes del revés, de forma que la parte superior de cada uno quede en el fondo. Ponemos por encima algunas flores de lavanda desmenuzadas y distribuimos el limón confitado que hemos cortado entre las 4 cocottes. Cerramos con la otra mitad del panecillo y lo perforamos para que después absorba la mezcla que le vamos a echar.
Batimos los huevos ligeramente y reservamos.
Calentamos a fuego moderado la leche con el azúcar, el palo de canela y la corteza de limón. No tiene que llegar a hervir. Apartamos del fuego, retiramos la canela y la corteza de limón, dejamos templar unos minutos e incorporamos los huevos batiendo suavemente hasta que esté todo perfectamente integrado.
Distribuimos esta mezcla entre las cocottes y horneamos destapado durante 20-25 minutos.
Al sacarlo del horno decoramos con tiritas de limón confitado, regamos con un poco del almíbar en el que lo conservamos, y desmenuzamos más flores de lavanda para finalizar.
Sólo queda disfrutar de este postre, preferentemente templado, para apreciar todos los sabores que reúne. A mí particularmente me sabe a especias, a hierba, a sol y a campo en verano.