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martes, 8 de enero de 2013

Maíz cremoso o el día después



Bueno, con la llegada de SSMM los Reyes Magos de Oriente, que con una servidora se han portado muy requetebién y qué contenta está con ello oye, se acaba para muchos la época del desenfreno gastronómico. En Fabsfood queda inaugurado oficialmente el mes de la comida sana. Si te sientes pesado porque durante las fiestas has comido como si te fuera la vida en ello, te has bebido hasta el agua de los floreros y tu estómago te reclama mimos, quédate por aquí y volveremos juntos a la normalidad con platos sencillos, sanos y sabrosos como el de hoy.
 
CREAMY CORN (Maíz cremoso, o sopa cremosa de maíz)
 
Ingredientes para 4-6 personas:
 
500 grs de granos de maíz congelados
3/4 de taza de leche
150 grs de queso Philadelphia
3 cucharadas soperas de cebollino picado
Sal y pimienta blanca al gusto
 
Preparación:
 
Poner a cocer a fuego bajo el maíz con la leche durante 8-10 minutos. Transcurrido este tiempo, apartar del fuego y añadir el queso y el cebollino picado. Remover hasta que el queso se haya disuelto. Ajustar la consistencia con más leche si se desea, salpimentar y servir con cebollino picado por encima. Servir muy caliente.
 
Fuente: marthastewart.com

sábado, 20 de noviembre de 2010

Acción de gracias (1) Historia de "las tres hermanas" - Crema de maíz con Cheddar y mejorana



Tkanksgiving o Acción de Gracias es una fiesta importante en Estados Unidos que aquí aún no hemos importado, aunque en vista del éxito que está teniendo Halloween en los últimos años no me sorprendería que el día menos pensado a algún espabilado se le ocurriera introducirla aquí. Cosas más raras se han visto.

El año pasado publiqué un post sobre el origen de esta celebración con la receta del pumpkin pie o pastel de calabaza. Podéis leerlo aquí.

Este año quería hacer algo más completo sobre esta fiesta y me dije a mí misma ¿Por qué no dedicarle un especial?

Así que esta semana dedicaré todos mis posts a los símbolos de esta celebración, explicando su origen y una receta de cada uno de ellos.

Empiezo por contaros la historia de las tres hermanas, algo bonito que seguramente muchos no conoceréis y que a mí me parece muy interesante. Y para no aburrir a los que no comparten mi pasión por la historia prometo ser breve.

Cuando los llamados peregrinos llegaron a América en 1620, su situación era bastante penosa. En una tierra desconocida, no estaban preparados para el frío y no tenían qué comer. No hubieran sobrevivido sin la ayuda de los indios que les enseñaron a sacar el mejor partido de la tierra, con la sabiduría adquirida durante siglos y que tan generosamente compartieron.

Y uno de los tesoros que transmitieron a los colonos fue el de las “tres hermanas”. Se trata de tres verduras que ellos cultivaban siempre juntas: el maíz, las judías verdes y la calabaza. La explicación es un ejemplo clarísimo de esa sabiduría que antes mencionaba, porque sin conocimientos científicos los indios sabían muy bien que ésta era la mejor manera de asegurarse los tres cultivos. El maíz tiene un tallo firme que hace de tutor al de las judías verdes, más flexible y frágil. Las judías verdes, por su parte, ayudan a fijar el nitrógeno presente en la tierra, tan necesario para el maíz. Y al sembrar calabaza a los pies de ambos cultivos, queda asegurada la humedad del terreno y se protegen las raíces.

Dicho esto sólo nos queda disfrutar de esta cremita que viene muy bien para los fríos del otoño.



Crema de maíz con cheddar y mejorana

Ingredientes:

4 mazorcas de maíz ya hervidas
2 tazas de leche
6 ramitas de mejorana fresca
Sal
100 grs de queso Cheddar

Preparación:

Ponemos la leche en una olla ancha y la llevamos a ebullición. Bajamos el fuego para que no se pegue y le incorporamos las ramitas de mejorana. Dejamos que hierva un par de minutos y apartamos del fuego. Dejamos reposar cinco minutos para que la mejorana suelte todo su aroma y sabor. Filtramos y volvemos a llevar al fuego incorporando las mazorcas. Las calentamos durante diez minutos para que nos resulte más fácil desgranarlas.
Trituramos los granos con la leche, añadiendo la cantidad necesaria para obtener la consistencia que nos guste (Yo le añadí una taza y media en total) Pasamos por el chino para obtener una textura limpia y fina.

Probamos de sal y servimos la crema acompañada de taquitos de Cheddar y una ramita de mejorana.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Cebollas rellenas de pollo y maíz


Mañana hace una semana que empecé la dieta salvaje. Controlada por un endocrino, que me mandó una analítica previa exhaustiva, me pesó, me midió y me hizo un análisis de la masa corporal. No me dijo cuántos kilos tengo que perder, él prefiere hablar de porcentajes, y los porcentajes dicen que me sobra el 11% de la grasa que tengo en el cuerpo. La buena noticia, según me dijo, es que no tengo el colesterol ni los niveles de glucosa altos, ni hipertensión, ni ningún otro problema añadido. Así que pensé ¡Qué bien, no tengo problemas añadidos, sólo tengo que pasar hambre durante dos años!”

De momento voy bien porque he perdido casi dos kilos y me he acostumbrado rápido a la nueva manera de comer. La cena en esta dieta consiste en un lácteo y una fruta, con lo que gano en tiempo, lo cual me viene muy bien porque por la noche suelo estar cansada para cocinar y así tampoco tengo la tentación de recurrir al sándwich (ya sabéis, “cocina de supervivencia”)

En la dieta que me entregó el médico se hace referencia a la importancia de comer cosas que nos gusten y nos satisfagan incluso visualmente, él lo llama “la imagen de la comida.” Se trata de sustituir la noción de “estar lleno” por la de “estar satisfecho”, así que le estoy echando imaginación a la cocina para llevar a la mesa platos bajos en calorías pero que sean nutritivos y vistosos, que alegren la vista y el paladar.

El domingo pasado conseguí bastante bien el objetivo con estas cebollas rellenas. La idea la saqué de una página web americana en la que las que un chico mexicano las proponía con ingredientes totalmente diferentes y con un aire más Tex-Mex. Podéis ver la receta que me inspiró aquí. Yo pensé en una versión más suave y me salió esto.


Ingredientes para 3 personas:

6 cebollas grandes
2 pimientos italianos
2 filetes de pechuga de pollo cortados en tiritas muy finas
200 grs. de maíz congelado
1 huevo
AOVE
Sal, pimienta negra y nuez moscada al gusto
Harina
Pimentón dulce – 2 cucharadas

Preparación:

Cocemos el maíz en abundante agua salada, y lo dejamos escurriendo mientras preparamos el resto de la receta. Para cualquier otra preparación bastan 2-3 minutos, pero yo lo dejé 15 minutos para que estuviera muy tierno y su textura no destacara por encima de los demás ingredientes.

Vaciamos las cebollas con la cuchara de hacer bolitas de melón, reservándonos la pulpa. Las untamos con AOVE por dentro y por fuera y las ablandamos a horno medio durante unos 20 minutos, vigilando para que no se quemen los bordes.

Picamos muy fina la pulpa de la cebolla, la salamos ligeramente y la rehogamos en AOVE hasta que esté bien doradita, incorporamos el pimiento cortado en tiritas muy finas y cuando esté dorado añadimos el pollo previamente condimentado con pimienta y nuez moscada y ligeramente espolvoreado con harina (esto para que no se nos peguen los trocitos entre sí y porque también ayuda a que el relleno quede más armado) Cuando el pollo esté bien tostadito, añadimos el pimentón y mezclamos hasta que se disuelva sin llegar a tostarse. Por último incorporamos el maíz , damos unas cuantas vueltas más al conjunto, retiramos del fuego y ligamos todo con el huevo rápidamente para que éste no se cueza al calor de la mezcla.

Introducimos el relleno en las cebollas ya ablandadas, regamos todo con otro chorrito de AOVE y llevamos al horno durante una media hora.

Para una versión “No-dieta” recomiendo espolvorear las cebollas con Cheddar o Leerdamer rallado, quedaría muy bien. Yo no se lo puse porque me extralimité bastante incluyendo harina y huevo en la preparación.

Las serví con ensalada de lechuga y tomate aliñada con albahaca fresca, AOVE y vinagre de Jerez dulce al Pedro Ximénez… como veis sigo el consejo del médico, cuido vista y paladar.

Espero que os guste la idea, ya me contaréis.