Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Gâteau nantais




Los orígenes de este pastel se sitúan en la Nantes del siglo XVIII. Dulcísimo y contundente, tiene el perfume del ron que llegaba a su puerto procedente del Caribe.


Aconsejo prepararlo la víspera, o por la mañana temprano si lo vais a servir por la tarde-noche. Necesita tiempo para asentarse y absorber el almíbar.




Ingredientes:

125 grs de mantequilla salada de la mejor calidad que encontréis
150 grs de azúcar
125 grs de almendras molidas
3 huevos, ligeramente batidos
40 g de harina
100 ml de ron añejo
100 g de azúcar glace
1 taza de almíbar que prepararemos con 75 grs de azúcar y 155 ml de agua, llevándolo a ebullición hasta que llegue a punto levadura (consistencia ligera) Tenemos que dejarlo enfriar antes de utilizarlo así que es conveniente prepararlo un rato antes de empezar con la preparación del pastel.






Preparación:

Precalentar el horno a 180º.

Engrasar un molde de 22 cm de diámetro y forrarlo con papel sulfurizado.

Trabajamos la mantequilla con el azúcar hasta que esté blanca y cremosa. Añadimos la almendra molida y seguimos batiendo hasta que esté perfectamente integrada. Incorporar muy poco a poco los huevos para que la mantequilla no se nos corte. Por último mezclarle la harina y un tercio del ron.

Llenar el molde con la masa y hornear durante 45 minutos. Si fuera necesario, cubriremos el pastel con una hoja de aluminio los últimos 10-15 minutos de cocción para que no se nos queme la superficie, que tiene que quedar ligeramente dorada sin llegar a tostarse.










Retiramos del horno y dejamos enfriar 5 minutos sobre rejilla pero dentro del molde.

Añadirle al almíbar 4 cucharadas soperas de ron y pincelar con él la tarta, repetir cuantas veces sea necesario hasta que el pastel haya absorbido la mitad del almíbar. Una vez que se haya enfriado del todo repetiremos la operación hasta acabar el almíbar.

Preparación del glaseado:

Mezclar el ron que nos queda con el azúcar glacé. Extender con espátula sobre la tarta hasta cubrirla.

Las flores están pinceladas con clara de huevo y bañadas en azúcar para darles un efecto escarchado. No son parte de la receta tradicional pero me pareció que eran una bonita decoración. Son una anticipación de la primavera ahora que tenemos el otoño recién estrenado, verdad?



Fuente: Jamie












jueves, 28 de octubre de 2010

Soul cakes: Halloween desconocido



No reniego de la parte lúdica de Halloween. Me divierten las jack’o lanterns, las brujitas, las calaveras, todas las golosinas que se preparan, a cuál más colorida e imaginativa. De hecho hace unos días estaba montando una casita encantada hecha de galleta, con todo lujo de detalles, para publicar con motivo de esta fiesta. Pero se me rompió la fachada mientras rellenaba las ventanas de caramelo. Quizá era el destino, porque el año que termina, como sabéis los que me seguís, no ha sido precisamente un camino de rosas y aunque mi ánimo está bastante sereno no estoy muy imbuida del espíritu festivo que se necesita para preparar y celebrar este tipo de fiestas. Siento más bien un deseo de reflexión, de paz, de recogimiento. Por eso hoy quería contaros lo que algunos seguramente no conocéis de Halloween. La verdadera historia, hasta donde sabemos.

Más o menos todo el mundo sabe que el término viene de “All hollows eve”, es decir, “la noche de todos los espíritus.” En Halloween conviven costumbres, supersticiones y tradiciones de varias épocas que confluyen en una misma idea: Es la noche en la que las almas del purgatorio andan sueltas buscando el eterno descanso. Esta fiesta, que el cristianismo aceptó, como tantas otras costumbres, por razones prácticas, es de origen celta, viene del festival de Samhain, que en antiguo irlandés significaba “fin del verano.” Una delgada línea temporal y espiritual marcaba el fin de las cosechas y el comienzo de un nuevo año, abriendo una suerte de puerta por la que los espíritus de los difuntos podían transitar a sus anchas. Los buenos eran homenajeados, los malos debían a toda costa ser ahuyentados y quizá de ahí la necesidad de disfrazarse y de crear objetos que les infundieran terror para que no permanecieran en este mundo atemorizando a los vivos. Y una práctica muy extendida para conseguir esta finalidad era el “soulin”, el ir pidiendo limosna por las calles en la noche de difuntos. Lo hacía la gente humilde y necesitada, la mayoría de las veces niños, que pedían “a soul cake”, podría decirse “una torta por un alma.” La dueña de la casa les daba una de estas tortas y ellos prometían una oración para el descanso de un difunto por cada torta recibida.

La necesidad de comida era siempre acuciante, por eso no era requisito imprescindible dar o recibir un soulin o soul cake, bastaba con dar algo de comida y el trato igualmente se cerraba.


Hasta nuestros días, sin embargo, la fórmula que ha perdurado y se ha hecho más conocida es la del “trick or treat” que muchos traducen erróneamente como “truco o trato” y que alude a la leyenda de Jack el tacaño (de ahí el nombre de Jack’o lantern, la calabaza tallada con una grotesca sonrisa e iluminada con una vela en su interior) Había que pactar con el malvado Jack para que éste no incendiara casas, echara mal de ojo a sus habitantes o hiciera que el ganado enfermara. “Trick” sería entonces más “susto” o “miedo” a las posibles consecuencias de no pactar con Jack que un “truco” propiamente dicho.

Y después de toda esta explicación (muy resumida, todo hay que decirlo) que yo encuentro apasionante y que espero que no os haya aburrido, os dejo la receta de los soulins o soul cakes, en una variante que seguramente tiene poco que ver con la original pero conserva el sabor sencillo de las cosas elementales. Yo voy a saborearlos estas noches, solita, con los pies en la chimenea, mirando las llamas de color anaranjado y soñando historias de tiempos pasados mientras escucho “If on a winter’s night”, magistral disco de Sting que acompañado de los virtuosos Symphonicities recreó, entre otras joyas, precisamente el dulce del que trata este post.:“Soul cake”, basada en "A soulin", una giga inspirada en la canción medieval que cantaban los soulers en la noche de difuntos y que Peter, Paul y Mary popularizaron en los 60. Me cautiva, me transporta a esos tiempos en que los niños recorrían las calles cantando… Soul cake, soul cake, please good Missus a soul cake…Al final del post dejo link para ver el video (sorry, después de muchos intentos fui incapaz de subirlo) y letra de la canción en inglés y castellano para quien le interese. Feliz Halloween a todos.


Ingredientes:

2 tazas de harina
1/2 cucharadita de nuez moscada
1/2 cucharadita de canela
1/2 cucharadita de sal
Unas cuantas hebras de azafrán
1/2 taza de leche
125 grs de mantequilla
1/2 taza de azúcar
2 yemas de huevo
1/2 taza de arándanos secos
1 huevo batido para pincelar

Preparación:

Calentar la leche sin que llegue a hervir y poner el azafrán en infusion. Reservar hasta que se temple y filtrar.

Precalentar el horno a 180º.

Tamizar los ingredientes secos en un bol y reservar.

Batir la mantequilla con el azúcar hasta que esté cremosa. Añadir las yemas y batir hasta que estén perfectamente integradas. Incorporar los ingredientes secos alternándolos con la leche de azafrán hasta que nos quede una masa elástica pero que no se pegue a los dedos. No será necesario usar toda la leche pero es difícil a priori determinar la cantidad.

Amasar sobre la superficie de trabajo enharinada y estirar a 5 mm de grosor. Cortar las galletas, decorarlas con arándanos y pincelar generosamente con huevo batido. Hornear hasta que los bordes estén ligeramente dorados.


Fuente: www.npr.org

Link al video de Sting

Letra de la canción:

A soul, a soul cake, please good Missus a soul cake.
An apple, a pear, a plum, a cherry,
any good thing to make us all merry,
A soul, a soul cake, please good missus a soul cake.
One for Peter, two for Paul, three for Him who made us all.
A soul, a soul cake, please good missus a soul cake.
An apple, a pear, a plum, a cherry,
any good thing to make us all merry,
God bless the master of this house, and the mistress also.
And all the little children that round your table grow.
The cattle in your stable and the dog by your front door.
And all that dwell within your gates
we wish you ten times more.
A soul, a soul cake, please good missus a soul cake.
An apple, a pear, a plum, a cherry,
any good thing to make us all merry,
A soul, a soul cake, please good missus a soul cake.

One for Peter, two for Paul, three for Him who made us all.
Go down into the cellar and see what you can find.
If the barrels are not empty we hope you will be kind.
We hope you will be kind with your apple and strawber’
For we’ll come no more a ’soalin’ till Xmas time next year.
A soul, a soul cake, please good missus a soul cake.
An apple, a pear, a plum, a cherry,
any good thing to make us all merry,
A soul, a soul cake, please good missus a soul cake.
One for Peter, two for Paul, three for Him who made us all.
I have a little pocket to put a penny in.
If you haven’t got a penny, a ha’ penny will do.
If you haven’t got a ha’ penny then God bless you.
A soul, a soul cake, please good missus a soul cake.
An apple, a pear, a plum, a cherry,
any good thing to make us all merry,
A soul, a soul cake, please good missus a soul cake.
One for Peter, two for Paul, three for Him who made us all.

Traducción al castellano:

Alimento para el alma, alimento para el alma,
Por favor , buena señora, dadnos un poco de alimento para el alma.
Manzanas, peras, ciruelas o cerezas,
Cualquier cosa que nos haga regocijarnos.
Una para Pedro, dos para Pablo y tres para Aquel que nos creó.


Dios bendiga al dueño de esta casa y a la dueña también,
y a todos sus hijos que sentados a la mesa, se van haciendo hombres.
Que dios bendiga también al ganado de vuestro establo,
Y a vuestros perros que están en la entrada,
y a todo aquel que habita dentro de estas paredes,
A Dios pediremos que os multiplique por diez esta limosna.


Alimento para el alma, alimento para el alma,
Por favor, buena señora, dadnos un poco de alimento para el alma,
Manzanas, peras, ciruelas o cerezas,
Cualquier cosa que nos haga regocijarnos.
Bajad al sótano y mirad a ver que encontráis,y si los barriles no están vacíos, esperamos que seáis generosa con vuestras manzanas y peras, y ya no volveremos más hasta la próxima Navidad.


Alimento para el alma, alimento para el alma,
Por favor, buena señora, dadnos un poco de alimento para el alma.
Manzanas, peras, ciruelas o cerezas,
Cualquier cosa que nos haga regocijarnos.
Las calles están muy sucias y mis zapatos muy gastados,
Y tengo un bolsillito para guardar un penique,

Si no tenéis un penique, con medio me conformaría,
y si no tenéis ni medio, que Dios os bendiga
Alimento para el alma, alimento para el alma,
Por favor , buena señora, dadnos un poco de alimento para el alma.
Manzanas, peras, ciruelas o cerezas,
Cualquier cosa que nos haga regocijarnos.

viernes, 22 de octubre de 2010

Torta caprese, la historia y la receta




Este es un artículo que publiqué hace un par de semanas en la sección Food Talk de la página de las Daring Bakers. Lo subo aquí porque imagino que la gran mayoría de vosotros no lo habréis visto. Con esto os deseo un estupendo fin de semana.

"Capri, un día de verano en torno a 1920.

Carmine Di Fiore se levantó aquella mañana algo preocupado. Las caras de esos tres hombres que el día anterior le habían encargado una tarta de chocolate eran siniestras. Al menos eso es lo que pensó cuando le dijeron quiénes eran: trabajaban para Al Capone, y aunque no parecían exactamente matones, se estremeció al imaginarse a sí mismo hundiéndose en el Adriático con un bloque de cemento encadenado a sus pies si hacía una tarta que no les gustara.

Llegó al taller temprano y empezó a trabajar. Encendió el horno y reunió sobre la mesa todos los ingredientes: harina, huevos, almendras, chocolate, mantequilla, azúcar...

Cuando la tarta estuvo lista y la sacó del horno no pudo contener un grito al darse cuenta de que algo había ido mal: la tarta era plana, y más oscura de lo habitual. Pero por qué, por qué, por qué????

De repente lo vio claro: la harina! Con las prisas se olvidó completamente de añadirla! Se sintió tan enfadado consigo mismo que quiso darse de cabeza contra la pared, pero se acordó de María, su dulce María, de sus hijos, de su hijita pequeña, y se sintió cobarde y egoísta. Así que apartó la tarta, respiró profundamente y se puso a hacer otra, al fin y al cabo aún era temprano, le daría tiempo.

Antes de que pudiera meter la nueva tarta en el horno llamaron al timbre. Carmine se limpió las manos en el delantal y fue a abrir la puerta. Se puso pálido cuando vio que eran los tres hombres de Al Capone. Uno de ellos habló: “Buenos días. Venga esa tarta, que tenemos prisa. Sabe Vd., ayer el sastre que tenía que entregarnos las polainas del Signore Capone la fastidió y después de una pequeña discusión perdió la cabeza... sabe lo que quiero decir?”
Carmine abrió desmesuradamente los ojos, intentando sin éxito articular palabra. Estaba aterrorizado. De repente los tres hombres empezaron a reír estrepitosamente y otro de ellos dijo: “Tranquilo Carmine, estamos de broma!” Pero Carmine no estaba tan seguro de ello.

“Bueno, entonces dónde está esa deliciosa tarta?” Preguntó el tercero, el más bajo de los tres, y empezó a dar vueltas por el taller. Cuando encontró la tarta encima de una estantería, no dudó en cogerla y dijo “Carmine, tráenos unas sillas que vamos a comprobar aquí mismo si es verdad lo que dicen y ésta es la mejor tarta de chocolate del mundo!

Los tres hombres se sentaron alrededor de la mesa mientras Carmine no conseguía reunir el valor para hablarles de su terrible error. Y todo pasó en un abrir y cerrar de ojos. Se abalanzaron unos sobre otros peleando por el primer trozo de tarta, y cuando por fin los tres la probaron empezaron a mirarse entre sí sin decir palabra, con una extraña expresión en sus caras. Carmine empezó a sudar copiosamente, su corazón latiendo como un caballo desbocado, tan fuerte que tuvo miedo de que ellos lo oyeran.

Después de algunos segundos que a él le parecieron años, los tres hombres le sonrieron y dijeron al unísono: “Queremos la receta!”

Más tarde, cuando volvió a casa, María le abrazó y le preguntó “Qué tal el día?”

Carmine la abrazó fuerte, exhaló un suspiro de alivio y agradecimiento pero al final sólo dijo: “Más o menos como todos los días, amore.”

Nadie sabe lo que pasó en realidad, pero a mí me gusta imaginar que fue así..."

Y ahora la receta. Probadla, por favor. Creedme. Es como un trozo de cielo con sabor a chocolate.

TORTA CAPRESE

Ingredientes:

200 grs de chocolate de cobertura
5 huevos de tamaño mediano
200 grs de azúcar
1 cucharadita de extracto de vanilla
200 grs de almendras molidas
200 grs de mantequilla a temperatura ambiente butter, at room temperature
Azúcar clace para espolvorear

Preparación:

Engrasar un molde de 24 cm y reservar.
Precalentar el horno a 200ºC
Cortar el chocolate en trocitos pequeños y fundir.
Cortar en dados la mantequilla y añadirla al chocolate fundido, removiendo hasta que se integre completamente. Dejar que la mezcla se enfríe unos 10 minutos.
Añadir las yemas a la mezcla de chocolate y mantequilla. Yo las bato ligeramente y las incorporo poco a poco, removiendo hasta que se integran bien.
A continuación, agregar el azúcar y la vainilla.
Ahora incorporamos las almendras molidas. La tradición es añadirlas picadas de manera más bien gruesa, con trocitos irregulares, a mí me gusta completamente molida, le da una textura más de mazapán. Lo dejo a vuestro criterio.
Por último incorporamos las claras batidas a nieves con movimientos muy delicados.
Llenar el molde con la masa y hornearlo 10 minutos a 200º. Bajar la temperatura a 170º y continuar con la cocción otros 40 minutos, cubriendo la superficie con aluminio si viéramos que se dora en exceso.
Dejar enfriar casi del todo antes de desmoldar para evitar que se rompa. Enfriar del todo en rejilla. Espolvorear con azúcar glace antes de servir.

Se puede hacer también en moldes individuales como veis en la foto.


sábado, 9 de octubre de 2010

Macarons d'Amiens


Amiens, capital del departamento de la Somme y de la región de la Picardie, al norte de Francia, es famosa por su espléndida catedral gótica, estilísticamente similar a Nôtre Dame de Paris, a la que supera en altura (tomando en consideración la nave central y no las torres, que alguno ya me estábais corrigiendo!) y cuya construcción comenzó en torno al año 1220.

El dulce típico de Amiens son estos macarons que poco o nada tienen que ver con los macarons que desde hace un tiempo están tan de actualidad y por eso os los quería presentar. Se trata ni más ni menos que de un tipo de mazapán.


Dicen que su antigüedad supera los 5 siglos.

Su textura y sabor evocan las de nuestro mazapán toledano, pero por supuesto me niego a hacer comparaciones que son odiosas.

Son muy fáciles y rápidos de hacer, especialmente si os decidís por utilizar almendra en polvo en lugar de molerla vosotros mismos.

Ingredientes:

250 grs de almendra molida
200 grs de azúcar
1 cucharada sopera de miel
1 huevo
1 cucharada de mermelada de albaricoque o manzana (yo le puse de melocotón)
1 cucharadita de esencia de vainilla
1/2 cucharadita de esencia de almendras amargas


Preparación:

Se mezclan en un cuenco la almendra molida, el azúcar, la miel, la vainilla y la yema del huevo.
Se incorpora poco a poco la clara hasta que se integre bien. Añadir después la esencia de almendras y la mermelada. Continuar mezclando hasta que se integre todo. Yo terminé de compactar a mano.

Se forma un rollo con la pasta, se cubre con film y se deja reposar durante 8 horas en el frigorífico.

Se cortan rebanadas de la pasta, de unos 2 cm de espesor. Se hornean a 170º durante unos 8-10 minutos, o hasta que estén dorados. Hacen una costrita ligeramente caramelizada y el interior queda muy tierno

Fuente: linternaute.com




miércoles, 22 de septiembre de 2010

Galletitas rosas de Reims - Biscuits roses de Reims




Hacía tiempo que tenía ganas de hacer estas galletas que he visto muchas veces en los últimos años, sobre todo utilizadas como bases de charlotas u otro tipo de pasteles, y durante las vacaciones me decidí.

Seguí la receta de Isa pero a falta de los moldes específicos para este tipo de galleta las hice en placa de horno y las corté cuando aún no se habían enfriado del todo. Creo que el resultado es bastante parecido.

Transcribo la explicación de Isa sobre la historia de estas galletas.

“Nacieron en Reims hacia 1690.Un panadero quiso aprovechar el calor del horno de pan entre dos hornadas. Tuvo la idea de hacer una masa especial y cocerla dos veces (de donde viene el nombre bizcocho, bis-cuit, es decir, dos veces cocido)

En su origen estas galletas eran blancas. Por querer aromatizarlas añadió esencia de vainilla pero esto manchó la masa, así que para ocultar las manchas añadió colorante rojo de cochinilla maquillando así su error. Y así es como nació la riquísima galletita rosa de Reims. Modesta, rectangular, sólo con un velo de azúcar en polvo, no se basta a sí misma: hay que mojarla para que revele sus cualidades. Acompaña al champán y también combina bien con la ratafía, el oporto o un simple café con leche. Fue muy apreciada por grandes gourmets como el rey Carlos X, Leopoldo II de Bélgica, los zares rusos, o la marquesa de Polignac."









Ingredientes para 72 galletas:

5 huevos de tamaño grande (250 grs. aprox)
290 grs de azúcar
Una pizca de sal
225 grs de harina
112 grs de fécula de maíz
1 cucharadita de té de levadura química
3 gotas de colorante rojo en gel
Azúcar glacé para espolvorear








Preparación:

Precalentar el horno a 180º.
Batir en el robot los huevos con el azúcar, la sal y el colorante hasta que hayan aumentado al doble de su tamaño.
Mientras tanto tamizar la harina, la fécula y la levadura.
Fuera del robot, mezclar delicadamente ambas preparaciones con la ayuda de una espátula.










Forrar una placa de 30 x 40 de bordes altos con papel sulfurizado y llenarla con la masa.
Espolvorear generosamente con azúcar glacé y dejar que haga costra (15-20 minutos)
Justo antes de meter la placa en el horno, volver a espolvorear generosamente con azúcar glacé.
Hornear durante unos 12-14 minutos, o hasta que veamos que los bordes están muy ligeramente dorados.
Dejar enfriar 5 minutos y cortar en rectángulos. Pasar a rejilla para que se terminen de enfriar.