Mostrando entradas con la etiqueta Bundt. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bundt. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de enero de 2015

Peanut butter Bundt Cake



Es un poco tarde para felicitaros el año? :-)

No tengo excusa válida para esta ausencia tan prolongada, excepto que cuanto más tiempo tengo peor me organizo. Me explico: Cuando estaba casi todo el día fuera trabajando aprovechaba mejor el tiempo que tenía entre semana, y no digamos el del fin de semana. Cocinaba más y mejor, fotografiaba más… Y ahora que soy mi propia jefa y no tengo horarios no saco tiempo para nada. En fin, que entre mis propósitos más importantes para este año 2015 que comienza está el de organizarme mejor, comer más sano, retomando para ello la cocina y la repostería, y hacer muchas, muchas fotos, y no sólo de comida. Lo conseguiré? Ays, quién sabe… Enero ya casi se ha ido… Como el resto del año vaya igual de rápido no sé yo…

La receta de hoy es del primer libro de mi amiga Bea Roque, “El rincón de Bea.” Como ya he dicho en otros posts no sólo es una preciosidad de libro, es que es un básico que no puede faltar en la biblioteca de quien se inicie en la repostería, porque todas sus recetas están fenomenalmente explicadas, y son infalibles porque Bea es muy concienzuda y jamás publica una receta que no haya sido cuidadosamente medida y testada para que salga perfecta. Doy fe. Me he hecho la mitad de las recetas del libro y todas sin excepción son increíbles.

Este cake es húmedo y denso como a mí me gusta. Me encantan los cakes que no necesitan relleno ni almíbar, que son una delicia por sí solos. Este lleva un pequeño añadido para hacerlo más goloso, el sirope de chocolate. Es la primera vez que lo hago casero, y el resultado merece la pena. Es facilísimo de hacer, si utilizamos un buen cacao el sabor y el aroma son increíbles, y además nos ahorramos un montón de azúcar y conservantes. Probablemente no engordaremos menos pero al menos nuestra conciencia se siente mejor al saber que estamos comiendo algo más sano, no?

No me digáis nada de la foto porque es de I phone, y casi ni me da tiempo a hacerla, pero como tengo tantas recetas pendientes y no sé cuándo voy a repetir ésta, al menos así os hacéis una idea de cómo queda.

Venga, manos a la obra, y ya si eso en febrero nos ponemos con la operación bikini :-)

Peanut butter Bundt Cake  (Bundt Cake de mantequilla de cacahuete)

Ingredientes:

125 gramos de mantequilla
250 gramos de mantequilla de cacahuete
200 gramos de azúcar moreno
3 huevos grandes
300 gramos de harina
1 cucharadita de polvo de hornear (Levadura química, Royal)
1/2 cucharadita de bicarbonato
1/2 cucharadita de sal
1 cucharadita de extracto de vainilla
250 ml de nata fresca
90 gramos de nueces picadas en trozos pequeños

Para el sirope de chocolate:

300 ml de agua
170 gramos de cacao en polvo sin azúcar
390 gramos de azúcar
1/2 cucharadita de vainilla en pasta
Una pizca de sal

Preparación:

Primero hacemos el sirope.

Ponemos el agua con el cacao y el azúcar en una cacerola de tamaño mediano que tenga el fondo grueso (Yo utilizo una cocotte) Llevamos a fuego medio removiendo constantemente con una espátula para que no se pegue.

Dejar hervir durante 5 minutos a fuego medio. Pasado ese tiempo retiramos del fuego, añadimos la vainilla y la sal, removemos para que se mezclen y dejamos templar.

Para hacer el Bundt Cake:

Precalentamos el horno a 170º.
Engrasamos un molde de Bundt Cake de 25 cm de diámetro con spray antiadherente o con aceite de oliva que extenderemos con una brochita.
Tamizamos juntos la harina, el polvo de hornear, el bicarbonato y la sal. Reservamos.
Batimos las dos mantequillas en el robot a velocidad alta junto con el azúcar hasta obtener una mezcla uniforme y cfremosa.
Añadir los huevos ligeramente batidos de uno en uno, esperando a que se integren bien antes de añadir el siguiente, mezclando a velocidad media.
Incorporar la harina en tres tandas alternando con la nata.
Volcar la mezcla en el molde y hornear durante 40-50 minutos, hasta que al introducir una brocheta en el centro ésta salga completamente limpia y el cake se desprenda de los lados del molde. 
Sacar del hormno, dejar reposar 10 minutos sobre rejilla y darle la vuelta. Dejar enfriar completamente antes de servir decorado con el sirope de chocolate.

Fuente: “El rincón de Bea - Apasiónate por la repostería.” Bea Roque.

Nota: El sirope que no utilicemos para decorar la tarta se puede conservar en el frigorífico hasta dos meses. No vale echarme a mí la culpa de vuestros kilos de más si decidís comeros el sobrante a cucharadas como si no hubiera un mañana. Estáis advertidos.

jueves, 25 de septiembre de 2014

La vuelta al cole... Casi en Navidad



Casi no puedo creer lo rápido que se me ha pasado el mes de septiembre.

El día 1, mi penúltimo día de vacaciones, salió el último número de Threef y por primera vez no he publicado un post para celebrarlo…
Es un número dedicado a la cocina de aprovechamiento, hay un montón de recetas rápidas y fáciles para abrir la nevera y transformar unos restos de cualquier cosa en algo especial. Os recomiendo que le echéis un vistazo y como siempre, si alguien necesita ayuda con la traducción de alguna receta, mía o de las compañeras, me ofrezco encantada.
Os dejo el link a la revista, que la disfrutéis!



En próximos posts compartiré con vosotros algunas recetas de este número de Threef y del anterior.

El título algo extraño de este post se debe a que tengo la sensación de que aún no he aterrizado del todo en la realidad, y sin embargo la Navidad está a la vuelta de la esquina y no sé cómo organizarme para hacer todo lo que quiero hacer antes de que acabe el año.

Parece un poco tarde para hablar de vacaciones, pero las de este año merecen una mención especial porque han sido maravillosas. Este año he vuelto a la comarca de Las Merindades y he visitado muchos lugares que el año pasado se me habían quedado pendientes, y he disfrutado doblemente porque a mi hija le han gustado nuestras excursiones tanto como a mí. Va a resultar cierto que quiere ser arqueóloga como ella dice!

No voy a poneros aquí 500 fotos pero sí algunos momentos significativos que recordaré siempre, y una receta, preparada durante las vacaciones para compartir con unos amigos estupendos que hemos hecho este año, Roberto, Marisa y su inseparable Naya, una pitbull negra, buena y traviesa como una niña con la que mi hija ha disfrutado un montón. Coincidimos con ellos sólo tres días pero pasamos unas tardes estupendas hablando de lo divino y de lo humano y para despedirnos nos despachamos el bundt cake de la foto que encabeza este post. Sólo pude hacer esa foto y a la carrera, porque se puso a llover en el momento en que saqué la tarta al jardín. Cuando la repita pondré foto del corte.

Las Merindades tienen para mí el efecto de un bálsamo. Regreso de allí con las retinas llenas de bosques verdes, de campos amarillos con la mies ya trillada, de girasoles que se resisten a agostarse...






Cuando dejo Las Merindades y vuelvo a casa, el alma me rebosa de la paz que me dan el murmullo del agua, las piedras antiguas y las historias que encierran, y ese cielo… Cuando la noche está despejada, está tachonado de estrellas, todas las que en Madrid no podemos ver por culpa de nuestros veinte millones de farolas. 

Han pasado tres semanas desde que volví, pero me gusta seguir mirando las fotos y evocar esos días… Me tiene enamorada esta tierra, y siento una rabia, una tristeza y una impotencia enormes cuando pienso que por beneficios económicos que para nada van a revertir en la comarca, unos pocos van a permitir que revienten su suelo con explosivos y con inyecciones de aguas residuales para buscar gases alternativos. Y esto lleva la firma del ministro Soria. Al que si un día veo en persona probablemente intente quitarle el apellido a hostia limpia, porque lo deshonra.

Os dejo con la receta del bundt y al final algunas fotos de las vacaciones.

Sed felices. Buen fin de semana!

Bundt cake de chocolate con frutos rojos y glaseado de ron 

Ingredientes:

375 gramos de harina
25 gramos de cacao puro en polvo
225 gramos de mantequilla blanda
2 cucharadas de AOVE
3/4 de cucharadita de levadura en polvo
3/4 de cucharadita de bicarbonato sódico
1 cucharadita de extracto puro o pasta de vainilla, o las semillas de una vaina de vainilla
1 cucharada sopera de pasta concentrada de fresas
250 ml de buttermilk (Se puede sustituir por leche y vinagre. Echamos en la jarra medidora una cucharada sopera de vinagre y completamos con leche hasta los 250 ml)
25 gramos de arándanos rojos deshidratados
25 gramos de fresas deshidratadas
25 gramos de cerezas deshidratadas
50 gramos de gotas de chocolate

Glaseado de ron: 

200 gramos de azúcar glace
1-2 cucharadas de ron blanco

Preparación:

Precalentar el horno a 180º.
Engrasar un molde de bundt con spray antiadherente, mantequilla o aceite.
Tamizar juntos los ingredientes secos y reservar.
Procesar en el robot o KA la mantequilla con el azúcar hasta que ésta se disuelva y obtengamos una crema. Añadir el aceite en hilo, a continuación la vainilla y la pasta de fresa.
Bajar la velocidad y añadir los ingredientes secos en 3 tandas, alternando con el buttermilk y terminando con los ingredientes secos.
Por último mezclar a la masa los frutos rojos y las gotas de chocolate suavemente, con ayuda de una espátula.
Verter la masa en el molde, alisar la superficie, pinchar con una brocheta para eliminar posibles burbujas de aire y hornear durante 45-50 minutos. Dejar enfriar 10 minutos antes de desmoldar sobre una rejilla y decorar inmediatamente con el glaseado. Decorar con frutos rojos.
Aviso: Hay que ser muy, pero muy hombre para esperar a que se enfríe. El aroma que desprende es insoportablemente bueno…


ESPINOSA DE LOS MONTEROS


Día de mercado. Me fascinan los mercados de los pueblos y charlar con los vendedores.
El señor de los quesos le gruñó un poco a la clienta a la que atendió antes que a mí, supongo que por lo poco que le compró (Le hizo partir un queso para llevarse 150 gramos), pero yo debí de caerle en gracia porque me llevé un queso entero (El que veis en la báscula, y ojo a la báscula!) y una miel maravillosa. Me dijo un montón de piropos y como despedida sentenció: "Este año muchas camisas se quedarán sin cuello. Esperemos que no sean ni la tuya ni la mía." Así sea, gentil caballero.



Torre de Cantimplor, o de Cantinflor, o como la conocen en Espinosa, torre de la Berrueza. Es una casa particular, de hecho el enfoque un tanto extraño de la foto se debe a que en la terraza había un tendedero plegable que no quería tener que eliminar con PS.




Las primeras granadas. Qué ganas de otoño...





SAN PANTALEÓN DE LOSA

No hay palabras para describir lo que se siente cuando vas llegando a Losa por la carretera y emerge como de la nada una roca gigantesca en forma de proa de barco, y sobre ella una ermita diminuta. A la entrada de la ermita, un atlante que representa a Sansón y una serpiente de trazos geométricos flanquean al visitante en su entrada, bajo unas arquivoltas únicas en España, talladas con una serie de figuras llamadas "emparedados" y que, efectivamente, son personas emparedadas en un muro. No es más que un detalle de los muchos que hacen único este templo y en los que no me quiero extender porque éste no es un blog de arte (Lo que me faltaba ya era abrir un tercer blog. No puedo ni con dos!)
N.B. Queridos Reyes Magos: En lo que va del 2014 he sido muy buena y creo que me merezco un gran angular y un zoom potente... En serio, lo necesito para vivir...




PUENTEDEY

Dicen que el dedo de Dios fue quien horadó la roca para construir este increíble puente natural. Yo me lo creo. Y según reza el cartel a la orilla del río, sólo por estar ahí he conseguido la inmortalidad. A partir de ahora podéis llamarme Fabi Highlander...




SAN ESTEBAN DE GORMAZ (SORIA)

Soria es una provincia que me tiene fascinada desde hace años y que nunca termino de ir a conocerla a fondo. Pero uno de estos días voy a dejarme de incursiones y la voy a invadir en toda regla. 
Este año me acerqué a San Esteban de Gormaz en lo que puede parecer un viaje absurdo, puesto que San Esteban está mucho más cerca de Madrid que de Villarcayo, donde yo veraneo, pero el mercado medieval no se celebra cuando a mí me viene bien sino cuando le toca, y como no quería perdérmelo, allá que fuimos. Mereció la pena. El pueblo es precioso, el ambiente alegre y bullicioso a más no poder, y estoy convencida de que hasta allí me siguió uno de mis ángeles de la guarda. Os lo explico dentro de un momento, en la siguiente etapa del recorrido.





BURGO DE OSMA

A 14 kilómetros de San Esteban de Gormaz, cómo desaprovechar la ocasión de visitar esta joya arquitectónica? Así que después de un agotador día de mercado nos fuimos allí a pasar la tarde. Llegamos, aparcamos, echo mano de la cámara de fotos... Y la cámara de fotos no está. Grité, blasfemé en todos los idiomas que conozco y en los que no conozco también, e hice la única cosa sensata que se podía hacer: Subirme otra vez al coche y volver a San Esteban de Gormaz pisándole como si no hubiera un mañana. No creo que ni Fernando Alonso me hubiera superado. Me bajé del coche casi sin aliento, fui corriendo a donde estuve aparcada... Y allí estaba. El estuche intacto. La cámara. Los objetivos. La tarjeta con un montón de fotos preciosas de mi hija, cosa nada fácil de conseguir porque es una modelo muy escurridiza. Ahora, a quien venga a decirme que los milagros no existen, tal y como diría mi adorado Ángel Sanchidrián, le administro dos pedagógicas hostias. Palabra de agnóstica.

Regresé a Burgo de Osma y antes de recorrerme esta joya de ciudad me tumbé en el prado, junto al río, me descalcé, me quité el sombrero y casi a punto de desmayarme, pensé: Qué suerte tienes, cabrona. Mucha suerte.

Una curiosidad: Sabíais que los gamusinos existen y se pueden comprar en Burgo de Osma? Son unas galletitas que empezaron a producirse en la zona hace poco más de un año y se les ocurrió ponerles ese nombre. El de uno de mis deportes favoritos: Cazar gamusinos. Adaptación castiza del sajón "Chasing cars around your head", o sea, perseguir coches dentro de tu cabeza. Lo cual tampoco es que tenga mucho sentido pero a mí me parece muy descriptivo.







MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE RIOSECO

Otra víctima más de la nefasta desamortización de Mendizábal, esta joya cisterciense sobrevive en pie a duras penas tras décadas de un expolio salvaje, pero está renaciendo gracias al trabajo y al cariño de cientos de personas entre voluntarios (La mayoría estudiantes de Bachillerato), docentes, servicios provinciales de limpieza y deforestación, etc. Yo tuve la inmensa suerte de visitarlo con una guía de excepción: Esther López Sobrado, profesora en Villarcayo y autora del libro "Santa María de Rioseco - El Monasterio Evocado", que por supuesto compré tras la visita y me llevé dedicado por Esther. Es una forma de colaborar con la inmensa y casi imposible tarea que aún hay por delante. Si queréis más información sobre cómo colaborar en el proyecto y cómo y cuándo visitar gratuitamente el monasterio, podéis verlo aquí.











OÑA

Sencillamente mágica. Fui por la exposición "El jardín secreto", que por segundo año consecutivo se encuentra en los jardines benedictinos, pero me fascinó el pueblo entero. Es como si en él se hubiese detenido el tiempo. Está lleno de casas en venta, muchas de ellas en ruinas. Ay si yo pudiera permitírmelo... Cómo me gustaría vivir en un sitio así...








ESCANDUSO: ROMÁNICO A PIE DE CARRETERA

A 3-4 kilómetros de "mi" casa del poblado de Tubilla de Villarcayo, hay un pueblecito semi-abandonado que se llama Escanduso. Cuando llegué estuve haciéndole unas fotos al exterior de la iglesia, y después crucé la carretera para ver el pueblo, muy poquitas casas y todas deshabitadas excepto una. La dueña de la casa se asomó y me faltó tiempo para darle los buenos días y pegar la hebra con ella. Me contó muchísimas cosas del pueblo, de cómo entre cuatro jubilados salvaron la iglesia de la podredumbre y la dejaron así de bonita... Y además es ella quien guarda las llaves, así que tuve la suerte de verla por dentro. Es la iglesia románica más pequeña de Europa. No sé dónde estará la iglesia más pequeña del mundo en general, pero viéndola desde fuera cualquiera pensaría que es ésta, verdad?



Y esto es todo por hoy. Si habéis llegado hasta el final de este post os merecéis un premio!
Espero que lo que os he mostrado os guste tanto como para acercaros a conocer Burgos y Soria. Están a la vuelta de la esquina y son dos trocitos de cielo en la tierra...






















lunes, 20 de enero de 2014

Mini bundt cakes de ron - Fabsfood reloaded



Hola a todos! Estoy de vuelta. Me parece increíble que haya pasado tanto tiempo desde mi último post “verdadero”, pero es que esta aventura que he vivido (y sigo viviendo) con mi mano entre otras cosas me ha obligado a abandonar durante dos meses la cocina y a no acercarme a la cámara de fotos. Llevo unas 3 semanas sin escayola y trabajando muchísimo a diario para conseguir recuperar la fuerza y la movilidad de mi mano al cien por cien. En este momento diría que estoy a un noventa por ciento y eso me da ánimos para seguir siendo tan constante como hasta ahora. De los muchos objetivos que me he planteado para este 2014 que está comenzando el primero es conseguir que mi mano vuelva a ser casi la de antes, porque exactamente igual ya sé que no es posible. Y aquí quisiera hacer una reflexión por si alguien se ve reflejado y le interesa. A quien no, no tiene más que ir abajo con el ratón y pasar directamente a la receta.

Tengo varias cicatrices en mi cuerpo. He pasado por el quirófano más veces de las que quisiera, pero no puedo quejarme porque nunca me han operado a corazón abierto ni nada parecido. Dos de esas cicatrices tienen un significado importantísimo para mí. La primera es la cesárea mediante la cual nació mi hija. No es necesario decir que es mi cicatriz favorita. No sólo es la huella permanente e imborrable de la llegada al mundo del ser al que más quiero y querré nunca, también está ahí para recordarme que en la vida hay que luchar y arriesgar para conseguir lo que quieres, y que si lo haces puedes conseguir hasta lo que parecía imposible.

La segunda cicatriz que más huella me ha dejado es la que tengo ahora en mi mano izquierda. Y por motivos completamente opuestos a la anterior. Porque esta cicatriz me la he ganado por torpe, por atolondrada, por correr más de lo necesario, por tener la cabeza en cien mil cosas a la vez y por tanto en ninguna, hasta el punto de intentar evitar que se cayera al suelo y se rompiera un tarro de vidrio cuyo valor era ridículo. Ridículo de forma objetiva, y ya no digamos subjetiva, si lo comparamos con lo que vale mi mano. Necesité una operación muy dolorosa y un post-operatorio infernal por salvar algo que no tenía ninguna importancia. Por evitar recoger dos kilos de harina que se hubieran esparcido por toda la cocina y algunos pedazos de vidrio, al final uno de esos pedazos me cortó la mano seccionándome dos tendones. Y si no hubiera sido porque ya bastante tenía con el dolor de la mano, me hubiese dado cabezazos contra la pared. Pero ya no tenía remedio.

Ahora, casi tres meses después del accidente, me estoy dando el lujo de escribir este post en mi portátil a dos manos, algo que había llegado a pensar que no podría hacer, y me siento agradecida porque aunque me han dicho que recuperarme al cien por cien no va a ser posible yo en cambio siento que sí, y me estoy esforzando muchísimo cada día para conseguirlo. Eso es lo que me recuerda esta nueva cicatriz: Que no hay que pasarse el día corriendo como locos, sólo hay que preocuparse de llegar a lo realmente importante. El resto es secundario y no merece la pena nuestro tiempo, nuestras energías, nuestra angustia… Y por supuesto no llegar al extremo de que afecte a nuestra integridad física.

Por primera vez en mucho tiempo estoy intentando realmente tomarme las cosas con calma, dejar el espacio mínimo al estrés y a la frustración que me supone no conseguir todo lo que me propongo. No siempre lo consigo, no me está resultando fácil, pero creo que voy por el buen camino. Y estoy descubriendo que si te centras en una sola cosa cada vez en lugar de en cincuenta, si intentas ser plenamente consciente de dónde estás y de qué estás haciendo en cada momento del día, cuando llega la noche no tienes esa sensación de haber ido corriendo a todas partes para no conseguir nada.

Y con esto termina la lección de zen barato de hoy. 

Ahora vamos a la receta, se trata de un bundt cake que para mí es parte de mi fondo de armario desde hace unos años, lo hago siguiendo la receta de Martha Stewart pero esta vez los he hecho en versión mini, como en su último libro, lo que les añade un encanto especial. Perfectos para acompañar un café, lo difícil es comerse sólo uno!

Mini bundt cakes de ron

Ingredientes para 18 unidades:

113 grs de mantequilla a temperatura ambiente
110 grs de harina
1 cucharadita de levadura en polvo (Levadura química, polvo de hornear, Royal de toda la vida)
1/4 cucharadita de sal
125 ml de  buttermilk (Se puede sustituir por ½ cucharadita de zumo de limón o vinagre blanco y llenamos con leche la jarra medidora hasta completar los 125 ml. Removemos suavemente y dejamos reposar unos minutos antes de utilizar.
2 cucharadas soperas de ron añejo
1/2 taza de azúcar moreno
¼ taza de azúcar blanquilla
2 huevos grandes

Glaseado
250 grs de azúcar glace
1-2 cucharadas de ron
1 cucharada de leche

Preparación:
Precalentar el horno a 180º.
Engrasar 3 moldes de 6 cavidades de minibundts con spray antiadherente y reservar.
Tamizar juntos la harina, la levadura y la sal. Reservar.
Batir en el robot o KitchenAid la mantequilla con los dos tipos de azúcar a velocidad media-alta hasta que esté blanca y cremosa (Unos 3 minutos) Añadir los huevos de uno en uno, batiendo bien después de cada adición. Bajar la velocidad e incorporar la harina a la masa alternando con el buttermilk. Siempre comenzando y finalizando con la harina.
Llenar una manga pastelera grande con la masa y rellenar con ella los moldes. Hornear durante 18-20 minutos o hasta que estén dorados y los bordes comiencen a desprenderse del molde. Retirar del horno y dejar enfriar sobre rejilla, los primeros diez minutos dentro de los moldes. Pasado este tiempo desmoldar y dejar enfriar completamente sobre la rejilla.
Glaseado:
Tamizar el azúcar glace y mezclarla con el ron y una cucharada de leche. Si quedara demasiado espeso podemos añadir una cucharada más de leche. Verter el glaseado encima de los mini bundts antes de servir.

Fuente: Martha Stewart - Cakes




domingo, 3 de febrero de 2013

San Valentín 1: Bundt Cake de Bourbon y batata




Hola de nuevo, he estado un par de semanas sin publicar debido a muchos motivos, fundamentalmente a causa de un catarro que me tuvo fuera de circulación el fin de semana pasado, y que me dejó tan débil y desganada que ni siquiera tuve ganas de encender el ordenador.
 
Pero hoy vuelvo a la carga, y aunque prometí que no veríais por aquí más fotos de i phone, la foto que ilustra el post de hoy... Es de i phone, porque la hice antes de tener mi cámara. Con mi nueva cámara tengo aún una relación un tanto sui generis. Es como enamorarse locamente de alguien que no te hace ni caso; yo tengo mucha ilusión pero ella no parece que esté muy por la labor. Bromas aparte, lo que ocurre es que aún me estoy familiarizando con ella y me está costando un poco, pero con los sabios consejos de Luisa y lo que he aprendido en el curso que tuve la suerte de hacer con ella,  creo que en unos meses habré avanzado muchísimo. Y fue una suerte por partida doble: Porque fue super interesante y porque me tocó en un sorteo que hizo mi amiga Raquel, del genial blog Los Tragaldabas. Si no lo conocéis... Ya estáis tardando en hacer clic aquí! Raquel es una gran cocinera, una fotógrafa de gran gusto e imaginación, marchosa, madraza, en fin, una maravilla de mujer.
 
A Luisa Morón la sigo desde que empezó con su blog de cocina Cocinando con mi Carmela. Sus recetas y sobre todo sus fotografías desde el principio han despertado la admiración de los que nos movemos en la blogosfera gastronómica, pero su talento va mucho más allá de la fotografía culinaria. Visitad su página personal y lo podréis comprobar por vosotros mismos.
 
Y sin más os dejo con la receta que inaugura este año la sección San Valentín de este blog. Se trata del primer Bundt Cake que hice hace ya algo más de dos años. Podéis ver el post aquí. En aquel entonces aún no tenía moldes de Bundt de Nordic Ware (¿Cómo puede vivir tantos años de mi vida sin ellos?), por eso hoy os lo traigo fotografiado con la forma del precioso molde Heritage y que, como su propio nombre indica, será parte de la herencia repostera de mi hija Bianca. Espero que ella cuide estos moldes y los quiera tanto como yo!
 
Este Bundt me parece muy apropiado para una cena romántica. Si conseguís seducir a vuestr@ invitad@, misión cumplida. Si no, no tenéis más que coger la botella de Bourbon con la que habéis preparado el sirope, poneros un buen trago y olvidar :-)
 
 
Sweet-Potato Bourbon Bundt Cake - Bund Cake de Batata y Bourbon

Ingredientes:

1 y 1/2 tazas de azúcar moreno
1/3 de taza de mantequilla sin sal
2 huevos grandes
1 taza de batata cocida y triturada
1 cucharadita de extracto de vainilla
2 y 3/4 tazas de harina
3/4 tazas de leche
1/3 de taza de Bourbon
1 cucharadita de levadura química
1/3 de cucharadita de canela
1/8 de cucharadita de pimienta
1/8 de cucharadita de nuez moscada
3/4 de cucharadita de sal
3 cucharadas soperas de nueces pacanas
Sirope de Bourbon*

Preparación:

Procesamos a velocidad media la mantequilla con el azúcar hasta que esté cremosa. Incorporamos por este orden: los huevos, la batata y la vainilla. Bajamos la velocidad y añadimos la leche, el Bourbon, la harina tamizada con la levadura, la sal y las especias.

Engrasamos el molde y lo espolvoreamos cuidadosamente con las nueces picadas, intentando que se distribuyan lo más uniformemente posible y que quede todo cubierto.

Llevamos al horno precalentado a 160º durante 50-60 minutos.

Sacamos del horno, dejamos enfriar durante 10 minutos después de desmoldar pincelamos con el sirope de Bourbon. Lo que nos sobre de sirope lo utilizaremos para bañar las porciones al servir.

*Sirope de Bourbon

Ingredientes:

1 taza de azúcar
1/2 taza de agua
1/2 cucharadita de extracto de vainilla
1 cucharadita de mantequilla sin sal
2 cucharadas soperas de Bourbon

Preparación:

Hervir el agua con el azúcar durante 5 minutos. Añadir la vainilla y el Bourbon y cocer durante otros 5 minutos, hasta que adquiera algo de densidad. Retirar del fuego, añadir la mantequilla, remover hasta que se disuelva y reservar.


jueves, 15 de noviembre de 2012

Rhum and Coca-Cola Bundt Cake



Hoy se celebra el día mundial del Bundt Cake, una iniciativa promovida por Mary, cuyo blog The Food Librarian es un referente para quien desee aprender todo de estos fantásticos bizcochos que en España ha popularizado nuestra sin par Bea.

Esta receta se la debo a Comoju, asturiana genial que vive en Valencia y desde allí nos descubre siempre recetas fantásticas, como ésta, que desde que la vi tuve claro que no podía vivir sin probarla. Para ello elegí mi molde de Bundt Cake favorito, el Original.

Os dejo con la receta y os deseo un feliz día del Bundt Cake :-) 

Ingredientes:
375 gr. de harina
1 cucharadita de bicarbonato de sodio
½ cucharadita de sal
4 huevos
230 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
440 gr. de azúcar moreno
245 ml. de Coca-Cola
60 ml. de ron añejo
1 cucharadita de extracto de vainilla
120 ml. de leche

Para La Salsa:
245 ml. de Coca-Cola
300 gr. de azúcar blanquilla
1 cucharada de Golden Syrup
160 gr. de mantequilla
60 ml. de ron añejo
Preparación:
Precalentamos el horno a 160º y engrasamos el molde.
En un bol ponemos tamizada la harina junto el bicarbonato y la sal y reservamos
Batimos los huevos y añadimos el azúcar y la mantequilla y mezclamos hasta dejarlo cremoso
Añadimos la Coca-Cola junto con el ron, la vainilla y la leche.
Poco a poco vamos incorporando la mezcla de la harina, hasta que lo tengamos todo bien integrado
Ponemos la mezcla en el molde que teníamos ya preparado y horneamos unos 50 minutos o hasta que veamos que el bizcocho está hecho
Mientras se está haciendo el bizcocho prepararemos la salsa:
Ponemos al fuego hasta que se reduzca y quede como un almíbar, la Coca-Cola, el azúcar y el Golden Syrup.
Cuando esté listo y ya fuera del fuego, añadimos la mantequilla y el ron (si queremos quitar el alcohol del ron, lo añadimos junto a la Coca-Cola y lo dejamos como ingrediente mas a la hora de hacer el almíbar)
Desmoldamos el bizcocho y rociamos con un poco de la salsa por encima. El resto de la salsa la dejamos para que cada uno se sirva más si lo desea. La salsa solidifica cuando se enfría, pero basta un golpe de microondas y removerla ligeramente para licuarla y poder tomarla de nuevo.